La polémica ha saltado. Debido a varios artículos en periódicos e intervenciones televisivas, estas dos semanas sólo se habla de si en España se pagan más impuestos que antes de la llegada de Pedro Sánchez. Hay bastante desinformación sobre ello, pero quizás la explicación en la que más hay que centrarse es en qué puedes hacer con el dinero que te queda después de impuestos. Porque ahí se mide el verdadero empobrecimiento que generan los tributos.
Desde la llegada al poder de Pedro Sánchez el IPC acumulado ha sido de un 24,7% (calculado entre el periodo de junio del 2018, cuando Pedro Sánchez ganó la moción de censura, hasta marzo del 2026, último dato disponible). Esto quiero decir que lo que se compraba en junio del 2018 por 100 euros ahora cuesta 124,7. Este incremento de precios es una media y los cálculos dejan fuera cosas tan importantes como la vivienda. Así que el resultado final si introdujésemos los precios de las casas (y otros activos) sería mayor, pero quiero realizar este artículo con los datos que proporciona el propio gobierno. A su vez, en ese periodo los salarios han crecido (de media) un poco más del 16%. Estos dos datos ya nos señalan que los salarios españoles durante el periodo de Pedro Sánchez han perdido poder adquisitivo.
Lejos de hablar de los motivos por los cuáles esta pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores ha sido responsabilidad de las políticas llevadas a cabo por tres ministros (Yolanda Díaz, María Jesús Montero y Carlos Cuerpo), tenemos que preguntarnos: ¿Ha podido hacer algo el gobierno para paliar esta situación?
Estamos inmersos en la campaña de la renta. Si se fijan en los tramos del impuesto, en las reducciones y en las deducciones, observarán que casi todo está referenciado en valor absoluto o, lo que es lo mismo, te pone una cifra para poder calcular cuánto se debe a Hacienda. Por ejemplo, si un trabajador cobra más de 20.200 euros, la renta marginal paga un tipo impositivo superior.
La administración de Pedro Sánchez podría haber deflactado el IRPF, que es lo mismo que subir todos los tramos lo mismo que han subido los salarios o incluso modificarlos tanto como lo ha hecho el IPC. Ambas decisiones buscan evitar que el contribuyente pierda poder adquisitivo. Lo normal es como mínimo modificar el impuesto tanto como suben los salarios.
Esta acción del gobierno no generaría que el contribuyente, el ciudadano que trabaja y se esfuerza, tuviera más dinero en su bolsillo. Serviría para que el contribuyente no se empobreciera y como mínimo pudiera mantener el nivel de vida que llevaba en el 2018. Ni Pedro Sánchez, ni María Jesús Montero (ahora Arcadi España) han modificado el IRPF. Lo que significa que el ciudadano no sólo ha sufrido una mayor pérdida de poder adquisitivo por el incremento superior del IPC comparado con el incremento salarial, sino que, además, la agencia tributaria le va a quitar más dinero de lo que le quitaba en el 2018 por los incrementos salariales, provocando que aún pierda más poder adquisitivo.
Se puede debatir si las políticas de este gobierno han empobrecido a los españoles, pero lo que no se puede debatir es que Pedro Sánchez y María Jesús Montero han tenido en sus manos el poder de reducir ese empobrecimiento y no han querido usarlo.