Modesto Arjona

Don Javier sigue entre nosotros

31 de Octubre de 2026
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Homenaje a Javier Osés en el 25º aniversario de su fallecimiento. Foto Myriam Martínez
Homenaje a Javier Osés en el 25º aniversario de su fallecimiento. Foto Myriam Martínez

Con motivo del 25 Aniversario del fallecimiento de D. Javier Osés Flamarique, obispo de Huesca durante casi un cuarto de siglo, se celebró el pasado martes día 27 en Salesianos una sesión de recuerdo y homenaje a su figura.

El acto estuvo bien dirigido por un presentador algo abrumado por la presencia de tantas autoridades, por lo que se le puede disculpar no dar la bienvenida debida al pueblo llano. Las dos primeras filas estaban reservadas para el cardenal Omella y su séquito, obispos, vicarios, sacerdotes, concejales y otras autoridades eclesiásticas menores, algo que al homenajeado no le hubiera hecho ni pizca de gracia, pero bueno...

Omella no tuvo su día. Empezó con una pildora política al decir que en un viaje que hizo en AVE el tren se puso en marcha aunque parezca mentira, algo que nada tiene que ver con el tema que nos reunía, a no ser  que hubiese dicho también que D. Javier prefería el canfranero. El resto de su intervención estuvo más centrada, sin contar con una improcedente alusión laudatoria a D. Lino Rodrigo, obispo de Huesca desde 1935 hasta 1973, que en su última etapa fue un prelado ausente y recluido en su torre de marfil.

Glosando ya la figura de D. Javier arrimó el ascua a su sardina al destacar que fue un firme defensor de la iglesia, sin resaltar un detalle no menor y es que era en efecto un hombre de iglesia, pero entendida como comunidad de iguales y no como una organización piramidal y paternalista, lo que le supuso tener frecuentes desencuentros con el sector más ultramontano de la  Conferencia Episcopal.

Seguidamente hubo varias intervenciones de personas vinculadas con su labor pastoral destacando la de Mamen Almudévar, en representación de Cáritas Huesca, que desveló la faceta más humana, empática e  inclusiva de un hombre comprometido con el complicado tiempo histórico que le tocó vivir.

El acto finalizó con las palabras de Pedro Aguado, actual obispo de Huesca y Jaca, comunicando que el consejo episcopal (lo que con D. Javier empezó a llamarse Asamblea Diocesana) ha decidido iniciar los trámites para solicitar la canonización, lo que provocó el aplauso general del pueblo llano.

Y la verdad es que el proceso no ha podido empezar mejor porque se produjo el primer milagro atribuible a su intercesión, cual fue que dos concejales del PSOE y otros dos del PP, con un conmovedor semblante de unidad por la causa, compartieron juntos sus asientos reservados en plena campaña preelectoral; daba gusto verlos, más majicos... El título de esta carta se toma del comentario de un parroquiano asistente al acto del que dio cuenta el presentador. Y es la realidad. D. Javier, especialmente para los que tuvimos el  privilegio de conocerle y tratarle, sigue entre nosotras como ejemplo cada día más vivo de vida entregada a los demás

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