El futuro de la socialdemocracia

Elías Ramírez Aísa
21 de Abril de 2026
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El socialismo, gran valedor y con notable éxito de la socialdemocracia, está agotando su proyecto político. El comunismo y el anarquismo ya son reliquias. El capitalismo, sustentado en la propiedad privada, ahí sigue.

El socialismo, tras la segunda guerra mundial, triunfó al introducir una variante en el capitalismo de enorme éxito: el Estado de bienestar. Fue la tercera revolución, tras las revoluciones liberales y la comunista, según la tesis del profesor Gabriel Tortella (Las Grandes Revoluciones. Editorial La esfera de los libros). La socialdemocracia, bandera del socialismo, con sus propuestas sociales, mantuvo niveles de crecimiento económico estimables que permitió cambios sociales sobre la base de un creciente gasto público,

Hoy, ¿dónde está esta socialdemocracia? Pues está donde la ha ido colocando su política, que viene de lejos como nos explicó con lucidez Tony Judt hace 26 años: "La identidad empezó a colonizar el discurso público: identidad individual, la identidad sexual, la identidad cultural. Desde ahí solo mediaba un pequeño paso para la fragmentación de la política radical y su metamorfosis en multiculturalismo" (Algo va mal, Ed. Taurus, p.91).

Añadamos también la identidad territorial y étnica. El resultado final es que, para atender a cada una de estas identidades, el socialismo ha abandonado su sentido nuclear: la igualdad. Esto explica la defensa del principio de ordinalidad por Sánchez y los independentistas catalanes: un territorio rico, solo uno, recibirá en la misma proporción que aporta.

Con un lenguaje confuso, y si leemos entrelíneas, este abandono del proyecto socialdemócrata lo ha revelado implícitamente un destacado miembro del gobierno, Óscar López, cuando en Canal Zona Roja manifestó: "Estamos creando un nuevo estándar de socialdemocracia".

Oscuras palabras que, en mi opinión, por su falta de contenido, revelan una realidad política: el momento socialdemócrata, y con él las izquierdas que lo acompañan, palidecen intelectual y políticamente. En Francia, Italia y Grecia el socialismo es irrelevante. Retroceden y sus apelaciones al amor y la fraternidad (Claudia Sheinbaum en Barcelona el 19 de abril de 2026), no frenan su caída. Algo va mal.

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