Querida Marta:
Hoy vuelvo a leer aquel mensaje que te envié después de una de nuestras conversaciones. Te decía que había colgado el teléfono con el corazón encogido y que solo tenía palabras de agradecimiento hacia ti. Hoy, al conocer tu partida, esas palabras regresan con más fuerza y con una tristeza muy profunda.
Gracias, Marta, por tu compromiso, por tu entrega, por tantas horas de trabajo y por tu dedicación a nuestra tierra. Gracias por escuchar, por implicarte y por acompañar a quienes intentábamos sacar adelante proyectos para Huesca y para Aragón.
Siempre recordaré tu papel determinante para que la fábrica de Ingaso fuera una realidad en el polígono PLHUS de Huesca. Detrás de un proyecto así hay muchas conversaciones, dificultades y esfuerzos que no siempre se ven. Yo tuve la oportunidad de conocer tu implicación y de agradecerte personalmente tu apoyo decidido. Me alegra habértelo dicho cuando podías escucharlo.
En mis responsabilidades al frente de las federaciones de polígonos empresariales de Huesca y de Aragón encontré en ti cercanía, disposición al diálogo y respeto por nuestro trabajo. Sabías que detrás de cada empresa hay personas, familias y pueblos que necesitan oportunidades para seguir adelante.
Pero hoy también quiero darte las gracias desde un lugar mucho más íntimo: como Ignacio.
Conservo con especial cariño nuestros mensajes. Recuerdo la alegría con la que me escribías cuando me veías en El País, tus palabras de ánimo y aquella generosidad tuya al decirme que yo era un referente. Me emocionaba recibirlas. En medio de mis propias dificultades, sentir tu afecto y tu reconocimiento me daba fuerza.
Hoy quiero devolverte un poco de todo aquello: tú también has dejado una huella en mí. Por tu manera de trabajar, por tu compromiso y por ese trato afectuoso que iba mucho más allá de nuestras responsabilidades.
Aquel día terminé mi mensaje diciéndote: "Aquí me tienes para lo que necesites". Hoy me duele saber que ya no podremos volver a conversar, pero me queda el consuelo de haberte expresado mi cariño y mi gratitud.
A tu familia, a tus amigos y a todas las personas que te quieren les envío un abrazo lleno de afecto y respeto.
Gracias por lo que hiciste por nuestra tierra, Marta. Y gracias, de corazón, por cómo me trataste.
Descansa en paz.