José Torres Remírez: ¿Ha crecido España?

¿Ha crecido España?

Miembro de la Asociación Española de Derecho y Economía
28 de Marzo de 2026
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José Torres Remírez: ¿Ha crecido España?
José Torres Remírez: ¿Ha crecido España?

A bombo y platillo ha anunciado el gobierno que España creció en el 2025 un 2,8%. Lo que se puede traducir en que nuestro país ha creado más riqueza que en el año anterior. Una verdad estadística que esconde muchas triquiñuelas detrás. Subterfugios estadísticos que han usado todos los gobiernos del mundo a lo largo de la historia, aunque eso no es relevante ahora. Lo que nos interesa es descubrir la verdad detrás del dato del PIB.

Empecemos con lo más básico, una definición ¿qué es el PIB? El valor monetario de todos los bienes y servicios producidos en un país en un periodo determinado. En esta definición ya vislumbramos cuál ha sido el principal engaño. Cada año, distintas instituciones gubernamentales se encargan de calcular el PIB, es un proceso difícil, pero se puede simplificar de una manera sencilla: se suma lo que se ha producido y se multiplica por el precio por el que se ha vendido. Entonces hay que tener en cuenta dos variables, lo que se produce y cuánto cuesta (el precio). Los precios varían debido a la inflación. El año 2025, la inflación anual en el mes de diciembre fue del 2,9%. Del diciembre del 2024 al del 2025 el precio de los bienes producidos se incrementó un 2,9% en nuestro país.

Es un análisis de trazo grueso, pero: si el precio de las cosas ha subido un 2,9% y el PIB ha subido un 2,8% ¿hemos crecido?

En el PIB los precios de las cosas son casi tan importantes como lo que se produce. Una economía sólo crece de manera sana si el ritmo de crecimiento es superior al de la inflación. Justamente, no es nuestro caso. Crecer por debajo de la inflación es un espejismo, un dopaje de la economía que se acabará más pronto que tarde.

Cuando se va por las calles descubrimos que los precios de todos los productos están disparados, y no por el conflicto iraní y el conflicto ucraniano, sino por la inflación. Una inflación generada por el Banco Central Europeo y los reiterados déficits del Gobierno que hace que el valor del dinero se desplome y obliga a los empresarios a subir el precio a las cosas. Esta carrera de precios provoca que los sindicatos exijan subidas salariales equivalentes a la inflación (para no perder poder adquisitivo) y las empresas, ante el miedo a una huelga, dan a los sindicatos lo que piden. Sin embargo, esto provoca reacciones de segunda vuelta y las empresas, para no dar pérdidas, deciden subir el precio. Cayendo en un circulo vicioso que lleva a más inflación.

Durante algunos años (y ya vamos para una década), este circulo vicioso se ve con buenos ojos por parte de los gobiernos. La inflación maquilla el PIB y parece que se crece. Sin embargo, llega un día en que las empresas ya no pueden subir el precio a las cosas, y para incurrir pérdidas, empiezan los despidos. No creo que haga falta que explique lo que viene después de los despidos. Cae el consumo interno de un país, y como los propios sólo pueden adquirir lo básico, las empresas cada vez venden menos y cada día despiden a más gente. Condenándonos a vivir otra crisis.

El dato del PIB es un mal dato. Quien se alegre del 2,8% sólo demostrará que piensa en el corto plazo y no le preocupa lo que ocurra de aquí a tres o cuatro años. Hoy es el momento de poner las soluciones, dentro de unos años ya iremos tarde.

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