José Torres Remírez. Un impuesto más

Un impuesto más

Miembro de la Asociación Española de Derecho y Economía
12 de Septiembre de 2026
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José Torres Remírez. Un impuesto más
José Torres Remírez. Un impuesto más

Desde el 1 de julio estamos sufriendo un nuevo impuesto. Uno que ha pasado desapercibido porque, como pueden comprobar, se puso en plena campaña veraniega donde la gente está menos atenta a las noticias económicas. El impuesto ha sido una decisión de la Unión Europea y es un arancel.

Antes del 1 de julio, todo bien comprado fuera de la Unión Europea, si costaba menos de 150 euros, no pagaba ninguna tasa ni arancel. Sin embargo, con la aparición de Amazon, Alibaba y otras plataformas que conectan el mundo, el comercio internacional se ha disparado. Se puede comprobar sólo con observar un poco las calles. Antes era raro ver pasar una furgoneta de reparto, ahora si no es una compañía es otra, pero todos los días vemos varias. La gran mayoría de esos paquetes son compras en nuestro mismo país o en países europeos, pero un porcentaje, nada desdeñable viene de fuera de las fronteras de la Unión Europea, y eso, a los representantes de Bruselas, les ha molestado.

Hay que recordar que la Unión Europea nació con el fin de evitar guerras y para ello tenía claro una cosa: no pueden existir barreras al comercio. Hay una frase muy famosa que dice: “Cuando las mercancías cruzan fronteras, los ejércitos se quedan en casa”. Aunque también esta la versión más catastrofista: “Cuando las mercancías no cruzan las fronteras, lo hacen los ejércitos”. Hay que decir esto porque la Unión Europea es cada vez más proteccionista frente al exterior, olvidando por completo su razón de ser.

A su vez, los burócratas que han impuesto este arancel y consideran que es bueno para Europa (entre ellos Ursula von der Leyen), hace menos de un año estaban atacando a Donald Trump por querer imponer aranceles. Lo cuál parece un poco hipócrita por su parte. Tan mal están los aranceles de Trump como los de Von der Leyen.

El arancel lo justificaron de una manera: apoyar al comercio local y a los pequeños empresarios. La idea de los burócratas es que si algo que vale 10 euros y se le pone un sobrecoste del 3 euros, el consumidor europeo lo dejará de comprar e irá a una tienda de cercanía a adquirirlo. Estas compras de cercanías asentarán puestos de trabajo e incluso puede que aumente el número de empleados de dichas tiendas. Una vez que explican su punto de vista, hasta parece que es bueno el arancel pero…. Hay que hacerse un par de preguntas:

¿Por qué existiendo la posibilidad de ir a una tienda el consumidor prefiere comprarlo por internet?¿Están todos los productos disponibles cerca de los consumidores?¿Quién gestiona los ingresos del nuevo arancel?¿Quién paga el nuevo arancel?

Respondiendo una a una, se puede ver que el castillo de naipes creado por Europa se cae por sí solo.

¿Por qué existiendo la posibilidad de ir a una tienda el consumidor prefiere comprarlo por internet? Los consumidores son, en la mayoría de las veces, racionales. Si por el mismo bien pueden pagar menos, preferirán pagar menos. La mayoría de los bienes que tenemos en las tiendas de cercanías son más caros, entre otros motivos por impuestos como el IVA y otras regulaciones y legislaciones que elevan artificialmente el precio en las tiendas físicas. Así que el consumidor va a por la opción más barata porque los propios burócratas han encarecido el precio. Si los consumidores vamos a las tiendas, estaremos pagando impuestos.

¿Están todos los productos disponibles cerca de los consumidores? No. Y los burócratas de Europa lo saben. En las tiendas físicas el espacio es limitado, por lo que el abanico de bienes y servicios es reducido. Entonces el consumidor tendrá como única solución el comprarlo online y pagar el nuevo arancel.

¿Quién gestiona los ingresos del nuevo arancel? Todos los ingresos de los aranceles los gestionan los estados miembros de la UE. El arancel lo pone Bruselas, pero enriquece las arcas nacionales. Por eso ningún dirigente en el poder ha criticado esta medida proteccionista.

¿Quién paga el nuevo arancel? El consumidor europeo.

Este nuevo arancel, como todos, está diseñado para reducir el comercio internacional, enriquecer las arcas públicas y empobrecer al consumidor interno. Da igual como lo justifiquen, el resultado siempre será el mismo.    

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