¿A qué está esperando ese espacio existente a la izquierda del PSOE para presentar una sola propuesta política, un acuerdo programático de mínimos, una marca y un liderazgo con cara y ojos?
Me parece de una irresponsabilidad manifiesta, en el escenario político que vivimos, a menos de nueve meses de unas elecciones municipales en todo el estado y autonómicas en algunas comunidades autónomas, con un muy probable adelanto de las generales, que no haya más que una especie de carrera absurda para que se visualice -con escasa voluntad real de llevarlo a efecto- quién llama al resto de partidos a la unidad en ese espacio político existente a la izquierda del PSOE.
En otros casos, para meter más presión, se presenta ya a los candidatos, las liturgias sobre cómo hacer las listas -primarias- que podrían ser útiles si fueran sinceras y todos aceptaran unas mismas reglas del juego, censos, formas de voto, … Los hay que llevan desde antes del verano dando prórrogas como si estuvieran esperando algún milagro en versión mirlo blanco, etc., en todos los casos: estériles soflamas o debates en clave interna, que poco o nada preocupan a la ciudadanía. Otra vez más el tacticismo de vía estrecha, la política a base de tuits, corrientes, grupos y grupúsculos, negociaciones por arriba desde mesas camilla donde siempre están los mismos, darse en la espinilla y hacerse trampas incluso antes de que se inicie la partida.
Lo que mucha gente ve, vemos, es que una vez más, somos completamente inútiles para articular una respuesta seria de una parte de la sociedad, de una parte de la izquierda plural, una parte de la sociedad hoy día huérfana de representación política sólida, una ciudadanía cada vez más desilusionada por la ceguera de unos dirigentes que exclusivamente están dilucidando sus cuitas o futuras comidas particulares, comidas que a este paso pueden significar el repartir las migajas, no habiendo migajas para todos.
¿A qué están esperando? ¿Todavía no se han dado cuenta y eso que se ha cometido el mismo error unas cuantas veces, que los repartos de hipotéticos pesos futuros, sillones, cuotas de partidos, fórmulas propias de estudio sobre cómo confeccionar las listas electorales, cada vez les resta más energías, aleja más a la gente, aumenta la confusión, el desasosiego, el escepticismo y agota la paciencia en muchos casos? ¿Se creen el ombligo del mundo, el centro del universo o qué coño se creen?
No quiero ser agorero ni catastrofista, pero, a este paso, de poco les habrá servido destinar tanto tiempo a semejante laberinto, les habrá servido de poco, porque “a este paso, igual ya no hay de lo que hablar puesto que estarán muy cerca del anonimato o clandestinidad política y social”.
No, no es de recibo, si bastante complicado será ya el movilizar a ese espacio para que confíen y vayan a votar, para que no se queden en casa, no es de recibo semejante despropósito y convierte a todos los actores citados en “colaboradores necesarios de una posible gran debacle” y aquí no excluyo a nadie.
¿Es que tan soberbios, rencorosos, ciegos, ya derrotados, rendidos, están esos próceres, como para seguir en esta parálisis?
Aun pudiendo armar algo mínimamente presentable y unitario a los próximos comicios y confiando que la gente -bastante harta de tantas crisis, divisiones, riñas intramuros, políticas de tierra quemada, …- siga ahí y apoye, no va a ser sencillo parar a unas derechas envalentonadas, crecidas, decididas a la caza y captura del actual gobierno, a la criminalización de su presidente, unas derechas sin complejos, capaz de utilizar el vale todo, los medios que sea necesario para la consecución de su fin o ¿es que no lo vemos aún? . Todo ello favorecido por un viento dominante a nivel mundial, … ¿No es suficiente con todo eso?
Porque siguen perdiendo el tiempo, preparando el próximo titular o esperando el titular que salga para replicarle, todo ello sin armar un necesario proyecto político, una propuesta programática -medidas concretas y viables a los problemas que de verdad aquejan a esta sociedad-, un barco para navegar en mitad de la tempestad, una clara hoja de ruta y un capitán a bordo que lleve a puerto la embarcación.
¿Por qué leches seguimos así?, apostando cada uno por un puñado de migajas, de cargos, sueldos, en una actitud claramente a la defensiva, arrojando la toalla incluso antes de que se libre la batalla, negligentemente, con planteamientos muy conservadores cuyo recorrido es muy corto.
¿De qué sirve el que cada uno haga la guerra por su cuenta, pretenda salvar sus muebles en su pequeña taifa, si no hay nada más?
Estamos opositando no solo a las migajas, estamos opositando a la más absoluta marginalidad e irrelevancia política, a destruir la esperanza y necesidad histórica que pienso tenemos delante y si esta especie de camino hacia el suicidio político no se detiene, no se produce un rápido giro radical, lo pagaremos muy caro y nos lo tendremos bien merecido.
Ahora se trata de ser responsables, generosos, de entender que los partidos requieren una profunda regeneración, una catarsis profunda y que aún así, deben ser meras herramientas y no fines en sí mismos, que los dirigentes hoy son unos y mañana deben ser otros, que no son imprescindibles, que son unas piezas más para construir proyectos esperanzadores, que no todo son los votos, los sillones, los cargos.
Se trata también de plantear las políticas que verdaderamente nos creemos, tratando de que la gente vuelva a creer en ellas, dándoles esperanza, ilusionando y para ello, se trata de ponerlas en práctica y no olvidarse de las mismas cuando haya terminado la campaña electoral.
Se trata de dar soluciones a los problemas de verdad de la gente, de estar con ellos, de escucharlos, animarlos a que participen, a que formen su propio criterio sin manipularles, que lo formen con los hechos y no solo con los dichos. Es hora de otras formas de hacer política.
Se trata de hacer política de otra manera, de ser responsables y humildes, para así poder ver con una mirada limpia y clara lo mucho que queda por hacer, lo que se nos puede venir encima, lo que ya está ahí en muchos casos.
Otras políticas y también otros políticos en muchos casos, otras maneras de ser, estar y hacer política, responsabilidad, humildad, esto creo que es en buena medida lo que ese espacio en la izquierda demanda. No hay tiempo que perder y, como dicen desde la otra orilla, “quien pueda hacer que haga”.