Jesús Gericó

Justicia social con Sallent de Gállego por delante de las grandes hidroeléctricas

Alcalde de Sallent de Gállego
01 de Octubre de 2026
Guardar
Sallent de Gállego
Sallent de Gállego

La vivienda no es solo un problema de metros cuadrados, de precios o de estadísticas. La vivienda es la posibilidad de que una persona pueda decidir dónde quiere vivir, trabajar, formar una familia y construir su futuro. Y hoy, en Sallent de Gállego, demasiadas personas quieren hacerlo y sencillamente no pueden.

Estos días escuchamos hablar continuamente del problema de la vivienda, del denominado «Decreto Mari Carmen» y de las distintas medidas que se plantean desde las administraciones. Pero nosotros tenemos aquí a nuestras propias Mari Carmen, Antonia, Pedro, José o Pablo. Tenemos trabajadores, jóvenes y familias que quieren quedarse en Sallent, que quieren venir a vivir aquí y que, cuando buscan una vivienda, se encuentran con una realidad que se lo hace prácticamente imposible.

Ese es el verdadero problema que queremos poner encima de la mesa.

Desde el Ayuntamiento no nos hemos quedado esperando. Llevamos tiempo intentando anticiparnos y buscar soluciones. Hemos puesto a disposición tres parcelas para futuras cooperativas de vivienda y otra parcela para la construcción de 56 viviendas promovidas por el Gobierno de Aragón. Estamos buscando suelo, impulsando proyectos y utilizando las herramientas que tenemos a nuestro alcance porque sabemos que, sin vivienda, no hay trabajadores; sin trabajadores, no hay servicios; y sin vecinos durante todo el año, nuestros pueblos pierden vida.

Sin embargo, no hemos encontrado el apoyo institucional que esperábamos. Y cuesta entenderlo especialmente cuando hablamos de un Gobierno que se considera progresista y que sitúa el derecho a la vivienda entre sus prioridades.

Porque garantizar el acceso a la vivienda no debería ser una cuestión de izquierdas, de derechas o de centro. Es una obligación de todas las administraciones. Y desde este Ayuntamiento, gobierne quien gobierne, tenemos muy claro que nuestra obligación es defender a las personas que quieren vivir y trabajar en Sallent de Gállego.

En este contexto se encuentra una reivindicación histórica de este Consistorio: la desafectación de unos terrenos vinculados a concesiones hidroeléctricas que permitiría recuperar aproximadamente 12.000 metros cuadrados de suelo urbano en Sallent de Gállego.

Llevamos quince años buscando una solución. No es una petición nueva ni una reivindicación surgida al calor del actual debate sobre la vivienda. Lo venimos reclamando porque creemos que ese suelo puede tener hoy una utilidad social que nuestro municipio necesita.

Mientras tanto, allí permanecen antiguas viviendas que en su día albergaron a trabajadores y familias y que actualmente están vacías y deteriorándose. Basta mirar las fotografías adjuntas para entender la contradicción: tenemos personas que no encuentran dónde vivir y, al mismo tiempo, suelo urbano y viviendas sin uso.

Y mientras esto sucede, vemos cómo se mantienen los intereses ligados a grandes compañías y grupos inversores, como Enel, Acciona o Elawan, esta última de capital japonés, además de otros fondos internacionales. Es difícil explicar a una familia que no encuentra una casa en Sallent que un suelo que podría contribuir a solucionar parte del problema permanezca bloqueado mientras se preservan los intereses de grandes compañías y de lo que tantas veces denominamos «fondos buitre».

No estamos pidiendo ningún privilegio. Estamos pidiendo sentido común.

Estas concesiones fueron otorgadas por periodos que alcanzan los 75 y 99 años y responden a una realidad muy diferente a la que vivimos en 2026. Además, tienen fecha de finalización: una de ellas en 2028 y otra en 2052.

Por eso creemos que ha llegado el momento de preguntarnos qué papel deben jugar estos terrenos en el futuro y si pueden contribuir a responder a las necesidades actuales del territorio.

Se habla mucho de memoria histórica. Nosotros también queremos tener memoria. Sallent de Gállego ha aportado mucho: suelo, agua, paisaje y recursos naturales que han servido para producir energía, favorecer actividades económicas, contribuir a los regadíos y generar riqueza más allá de nuestras montañas.

Tenemos cuatro centrales hidroeléctricas en nuestro entorno. Hemos contribuido con nuestras tierras para que otros pudieran desarrollar su actividad económica y creemos que ha llegado el momento de poner en valor esa aportación.

Es una reivindicación que podría entenderse desde cualquier lugar de España, pero que cobra todavía más sentido en una zona como la nuestra, que lleva mucho tiempo cediendo.

Y lo que vemos es que el retorno para el territorio resulta insuficiente. A ello se suma la presencia de líneas y torres de alta tensión atravesando nuestros núcleos urbanos, con el evidente impacto que producen sobre el paisaje y la calidad de nuestros espacios urbanos.

Por eso pedimos también al Ministerio que inste a las compañías eléctricas a abordar el soterramiento de las líneas de alta tensión que atraviesan los cascos urbanos de nuestro municipio. No parece razonable hablar de integración paisajística, calidad de vida, desarrollo sostenible y futuro del medio rural y asumir, al mismo tiempo, que estas infraestructuras deban permanecer indefinidamente atravesando nuestros pueblos.

Lo que reclamamos es reciprocidad. Que se reconozca lo que este territorio ha aportado y que sus necesidades actuales sean también tenidas en cuenta.

Y aquí es donde echamos en falta una mayor implicación institucional.

No podemos proclamar que la vivienda es un derecho y mirar hacia otro lado cuando un Ayuntamiento lleva quince años planteando una solución concreta. Tampoco entendemos que, cuando entran en conflicto las necesidades de nuestros pueblos con los intereses de grandes compañías, sean siempre los pequeños municipios quienes encuentren mayores dificultades para ser escuchados.

Ha llegado el momento de poner blanco sobre negro este problema concreto y, al mismo tiempo, abrir un debate más amplio sobre qué reciben los territorios que han puesto sus recursos al servicio de actividades que generan riqueza fuera de ellos.

Y no hablamos únicamente de Sallent de Gállego. Esta reflexión puede extenderse al resto del Pirineo y a otros municipios con concesiones en circunstancias similares.

La falta de vivienda tiene consecuencias muy reales. La sufren los trabajadores que vienen a nuestros pueblos y no encuentran dónde vivir. La sufren nuestros jóvenes cuando quieren independizarse. La sufren las familias que quieren establecerse aquí. Y también las empresas que necesitan trabajadores que, sencillamente, no encuentran alojamiento.

Al final, la consecuencia es siempre la misma: la pierden nuestros pueblos.

 

Por eso consideramos urgente sentarnos con el Ministerio y abordar de una vez esta situación. Después de quince años de peticiones, necesitamos una respuesta.

Queremos que se mire la realidad de esos 12.000 metros cuadrados desde las necesidades de Sallent de Gállego en 2026. Que se vean las viviendas vacías y su deterioro. Que se valore el suelo que podría recuperarse. Que se escuchen las propuestas del Ayuntamiento y, sobre todo, que se piense en las personas que están buscando un lugar donde vivir.

No queremos que Sallent sea únicamente un lugar al que venir de vacaciones. Queremos un Sallent en el que se pueda vivir los doce meses del año. Queremos niños en nuestras calles, familias, trabajadores, comercios abiertos y servicios que puedan mantenerse.

Queremos pueblos vivos.

Y para tener pueblos vivos necesitamos personas. Y para tener personas necesitamos algo tan elemental como una casa donde vivir.

Después de todo lo que nuestro territorio ha aportado, no creemos que sea demasiado pedir que una parte de esos recursos pueda contribuir ahora al futuro de nuestra propia gente.

No pedimos privilegios. Pedimos reciprocidad, justicia con el territorio y futuro.

Y vamos a seguir reclamándolo.

Archivado en