La Agencia Tributaria es la institución estatal más moderna de toda España. Tiene todas las herramientas posibles para vigilar al contribuyente, y además siempre están a la última. No solo en datos, sino que exploran todas las metodologías posibles para obtener más información sobre los ciudadanos españoles. Vigilan las redes sociales, los movimientos bancarios, el consumo de luz y agua, a dónde vamos de vacaciones y mucho más. Todas esas herramientas son, desgraciadamente, legales. Desde el poder político se le ha facilitado la posibilidad de entrar en la intimidad de nuestros hogares. Y, aun así, no les parece suficiente y han ido un paso más. La lista de morosos de Hacienda.
Esta lista fue uno de los tantos errores del ministro Montoro durante el gobierno de Rajoy. Trece años desde ese infausto día en que la Agencia Tributaria, a bombo y platillo, publicó por primera vez la lista de morosos aquí estamos. Siempre ha estado rodeada de polémica. De una polémica que no es más que el viejo debate de hasta donde debe llegar el poder del Estado.
Lo primero que hay que señalar sobre esta lista es que no todos los que están incluidos en ellas deben dinero a las arcas públicas. A veces hay discrepancias entre el cálculo de lo que se debe pagar a Hacienda y lo que Hacienda considera que se le debe pagar. Cuando esto ocurre primero se pasa por un mediador jurídico y si no se llega a un acuerdo, se va a juicio.
Una vez que se tiene la sentencia firme, entonces se puede decir que existe una deuda con Hacienda, antes no. Más de la mitad de los juicios a los que llega la Agencia Tributaria, los pierde. Ahí tenemos el caso de Xabi Alonso, Shakira, Sean Connery y tantos otros que han vencido a Hacienda. Y, aun así, en la lista aparecen personas que no tienen sentencia firme ¿Por qué? Porque es una manera de presionarles. De ponerles en la piqueta pública y que el juicio de la sociedad sea tan duro que se plieguen a pagar sin pasar por el tribunal.
Derivado del argumento anterior, podemos deducir que muchos contribuyentes, ante el miedo de que su reputación pueda verse ensuciada si aparece en esa lista, cuando aparece por la puerta el cartero con una certificación de Hacienda, no se lo piensan y pagan sin rechistar (aun sabiendo que no han hecho nada malo).
Otra de las reflexiones que debemos hacer es ¿Qué pasaría si las empresas empezaran a publicar su lista de morosos? Lo lógico es que los morosos le pusieran una denuncia por incumplir la ley de protección de datos, entonces Si no lo puede hacer cualquier empresa, ¿por qué si la AEAT? Aunque el Tribunal Constitucional dijo que era legal no significa que sea legítimo. Tenemos numerosos ejemplos en nuestra historia de esto. Se le está concediendo un poder al Estado que es peligroso. Recordemos que el poder corrompe. Si le permitimos eso, ¿Qué será lo siguiente que pueden exigir?
Junto con la lista, hay que recalcar que los inspectores reciben un bonus por cada multa que ponen. Por cierto, está retribución ya ha sido señalada en Europa como ilegal. Si los que deben velar porque se paguen los impuestos reciben dinero por señalar errores y poner multas ¿Pueden tener incentivos en ir a por los grandes contribuyentes para llevarse un buen trozo?
Para acabar, en derecho está la doctrina del árbol envenenado. Si una prueba es debida a una actuación ilegal, se debe retirar. Cristóbal Montoro está siendo investigado por corrupción y por aprovecharse de su cargo de ministro. Si existen estás sospechas e indicios de su mala praxis como responsable de la cartera de Hacienda, ¿por qué continúa un mecanismo que puso él y que servía a sus intereses?
Hacienda ya tiene mucho poder, no necesita esta lista. Si le permitimos que continúe con la publicación, estaremos alimentando al Leviatán.