María José Lasaosa

Nietos de Fina, ¿cómo veis el mundo?

05 de Febrero de 2026
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Querida vecina Fina:
Ya he comprado lápiz… ¡y no uno, sino dos!

Hay épocas para todo. Tiempo de sembrar, tiempo de cosechar. Tiempo de reír, tiempo de llorar. Tiempo de soñar, tiempo de descansar… Tiempo de hablar, tiempo de callar. Reconozco, vecina, que me han encantado mis encuentros contigo en la calle. Y que me dijeras: “¿Se te ha gastado el lápiz? ¿Por qué no escribes? Además, ahora tienes temas…”. Gracias, Fina, por interpelarme.

Hoy quiero dirigirme a tus nietos a través de esta carta. Y hablarles del mundo. Así, a lo grande. El planeta nos incumbe a todas y todos. La Humanidad es lo que nos une. Y hay muchos intereses que socavan el deseo humano de comunicación, de amar y ser amado, de ser libres, de justicia social, de no discriminación, de rechazo a la pobreza y a la desigualdad. Necesidades básicas, sí. Pero también DESEOS. El deseo mueve el corazón; la mayoría de las decisiones responden a deseos íntimos, a veces inconfesables.

Nietos de Fina: Cuando entré como educadora en el Junior, allá por 1976, cantábamos un villancico:
Tres Reyes Magos, desde el Oriente, buscan el oro de Occidente.
Hecha con dólares está la estrella; ninguno puede viajar sin ella.
Washington es Jerusalén y Nueva York, Nueva Belén.
Allá está el Dios de los banqueros.
Cantan los ángeles sus dividendos…

Qué curioso, ¿verdad? La historia se repite. Y vosotros tenéis la llave para cambiarla, recordándonos lo que es importante; porque permanecéis fieles a lo que es ser persona. Vivís con naturalidad, a pesar de las terribles armas que se cuelan en vuestros dispositivos (también en los nuestros) y os venden que “con Franco se vivía mejor”, a pesar de los acosos que sufrís y que llevan a algunos a no encontrar más solución que el suicidio o la adicción a diversas dependencias: todo tipo de drogas y ludopatías; expuestas, expuestos al odio, dominación y violencia en sus múltiples formas –enriquecerse a costa de lo que sea, tratar a las chicas como objetos sexuales, plegarse a la esclavitud de la moda, la imagen perfecta, las operaciones estéticas…
A pesar –digo– de que veis el futuro incierto, mantenéis vivos los sueños de un mundo más justo, que se acaben las guerras, que no haya pobres, y para ello, que no haya ricos… A lo mejor estos deseos han formado parte de vuestras cartas a los Reyes Magos hace apenas un mes.

¿Qué pensáis de lo que está pasando en el planeta, de los últimos acontecimientos internacionales que han precipitado el colapso mundial, que ya venía anunciándose desde hace años, incluso décadas? José Luis Escartín ya nos lo advertía… ¡y hace ya unos pocos de años que nos dejó!

Es imposible que escriba en esta carta un resumen de la vida internacional (dejo para las siguientes la nacional y la aragonesa). Pero me resisto a dejar de hablar de algunos elementos. Me gustaría saber vuestra opinión; seguramente más clara, concreta y lúcida que la mía. Ahí voy.

Israel y Palestina, Rusia y Ucrania, Gaza y Cisjordania, Líbano, Siria, EEUU y Venezuela, Cuba, Méjico, Colombia, Irán, Groenlandia… Nicaragua, Marruecos-Sáhara, Afganistán, Sudán, Irak, Etiopía, Yemen, Somalia, India-Pakistán, Birmania-Bangladesh… República Centroafricana, República Democrática del Congo, Ruanda, Uganda, Rusia… Níger, Mozambique, Tanzania, Burkina-Fasso, Senegal-Gambia, Burundi, Filipinas, Guatemala, El Salvador… Laos, Perú, Egipto, Paraguay, Azerbaiyán, Túnez, Belice, Honduras, Libia, Mauritania, Togo, Chad, Camerún, Costa de Marfil, Argelia, Benín… Los rohingyas, los kurdos, el control violento de las favelas en Brasil

¿Pensáis que es una clase de Geografía? No. No lo es. Es una muestra de la geopolítica: “Vivimos una tercera Guerra Mundial en trocitos”, decía el Papa Francisco. Más de 40 conflictos armados en los cinco continentes.

Y ahora han saltado por los aires todas las normas del Derecho Internacional, costosamente construidas desde el fin de la II Guerra Mundial, y canalizadas fundamentalmente por las Naciones Unidas, la UNESCO, la OMS, la OIT y el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

El Consejo de Seguridad de la ONU, encargado de mantener la paz y la seguridad internacionales, con cinco miembros permanentes con derecho a veto (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia), puede imponer sanciones, autorizar el uso de la fuerza y adoptar decisiones vinculantes. Sus resoluciones son obligatorias para 193 Estados miembros.

¿Qué está ocurriendo? ¿Qué nos está ocurriendo?

En las últimas semanas se han precipitado los acontecimientos mundiales desde que el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, empezara a hacer de las suyas. Trump está siendo catalizador y actor del cambio de normas en el tablero mundial: aranceles, aumento del gasto militar, amenazas, burlas, apoyo al genocidio israelí en Gaza y Cisjordania, advertencias a Cuba, Méjico y Colombia, ataques preventivos a Irán, presión sobre Dinamarca por Groenlandia…

Su forma de ejercer la política, como emperador absoluto y amo económico del mundo, nos obliga a desviar la atención de los problemas reales: la hambruna, las guerras, la desigualdad.

Heredero de la lógica de la guerra fría, se ha repartido el planeta con Putin y Xi Jinping. Los saqueadores de hoy.

El Trumpismo ha marcado la hoja de ruta del nuevo orden mundial: sustitución del multilateralismo por el neoimperialismo, debilitamiento de la ONU, supremacismo, mentira como estrategia, redes sociales como arma.

Pero hay motivos para la esperanza. En Nueva York, el pueblo elige a Mandani, joven, musulmán, hijo de migrantes, que proclama: “Voy a gobernar sin pedir perdón por ser de izquierdas”.

En Europa, acuerdos como UE-Mercosur o UE-India defienden el multilateralismo. Borrell advierte que EEUU ya no es el gran aliado europeo. En el centro del debate: Derechos Humanos y dignidad de la persona.

Primero fue Martin Luther King con su “Tengo un sueño”.
Después, el Papa Francisco, con Fratelli tutti:

Soñemos como una única Humanidad,
como caminantes de una misma carne humana,
como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos.

Nietos de Fina, si consigo aportar elementos para la reflexión, para que conforméis vuestra propia opinión y no os dejéis arrastrar por las falsas noticias, me daré por satisfecha.

Gracias por llegar hasta aquí.

Fdo. María José Lasaosa Trallero

 

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