Los agricultores lo saben bien: tras meses dedicados a las distintas tareas del campo, no hay mayor alegría que recoger los frutos. En la provincia de Huesca estos días se están cosechando unos frutos bien distintos a los que cuelgan de tallos o ramas, pero que también son motivo de enorme satisfacción. Me refiero a las obras en Huesca, Jaca y Fraga sufragadas con los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, y más en concreto a aquellas que forman parte del Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos de Entidades Locales (PIREP), gestionado por el Ministerio de Vivienda.
La antigua Residencia de Niños de Huesca se ha transformado en la flamante Facultad de Medicina; el Antiguo Hospital de Jaca es desde esta semana la Escuela de Música; el Colegio San José de Calasanz de Fraga ha reabierto como centro de FP; los Almacenes San Pedro de Barbastro van a ser la nueva Biblioteca Municipal; la Azucarera de Monzón está ampliando su espacio para ferias; y la cárcel de Benabarre se ha convertido en un espacio para la memoria democrática. Para que todas estas rehabilitaciones hayan llegado a buen puerto, ha hecho falta la ejecución de los proyectos a cargo de la Diputación de Huesca (en el caso de la Facultad de Medicina, también de la mano de la Universidad) y de los distintos ayuntamientos. Sin su visión, capacidad de gestión y esfuerzo no se hubieran llevado a cabo estas obras; hay que reconocerlo y agradecerlo. Pero todas estas mejoras para la provincia de Huesca tampoco serían posibles sin el Gobierno de España, liderado por su presidente, Pedro Sánchez.
Fue el presidente Sánchez quien peleó ante la Unión Europea una salida a la pandemia que, en lugar de con más recortes, respondiera con inversiones para preparar el país para el futuro. El entonces alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, fue “de propio” a Bruselas a poner en duda estos fondos, bajo el argumento de que se aplicaban "con criterios políticos a ayuntamientos socialistas”. Por suerte, imperó la razón, y hasta la fecha han llegado a Aragón más de 4.000 millones de fondos europeos. Con una pequeñísima fracción de ese total, que ha ido en su mayoría a ayudar a familias y empresas, el PIREP ha hecho posible las citadas actuaciones en Huesca, Jaca o Fraga. Y ha sido así porque el Gobierno de España diseñó, redactó, publicó y resolvió esta convocatoria de subvenciones.
El presidente Pedro Sánchez es muy mentado por ciertos responsables políticos para achacarle la culpa de las adversidades más inverosímiles, pero la realidad es que el Gobierno de España aporta, bien por su gestión de los fondos europeos o bien a través de los Presupuestos del Estado, una parte fundamental de la financiación para las actuaciones que mejoran el día a día de los altoaragoneses.
No todo es poner dinero sobre la mesa: es hacerlo con una idea de país, pensando en las necesidades de la gente. ¿Acaso el Gobierno de España no financia el 75% del Plan Corresponsables para que abran las aulas de madrugadores en 67 centros escolares de la provincia? ¿No es cierto que las 20 plazas de Medicina de las que presumía el curso pasado el ejecutivo autonómico son resultado de una financiación extraordinaria del Ministerio de Sanidad? ¿No ha sido el Gobierno de Pedro Sánchez el que ha aprobado unas ayudas para fertilizantes que han beneficiado a casi 6.000 agricultores altoaragoneses con 21 millones de euros?
Entiendo que, en tiempos de ruido, los mensajes cortos y en negativo, echando la culpa de todo al otro (y más si ese otro es el Gobierno de España y su presidente), son garantía de éxito. Pero hoy Huesca tiene una nueva Facultad de Medicina, Fraga un nuevo centro de FP, Jaca su nueva Escuela de Música… y es fruto de la colaboración institucional, como debe ser, entre el Gobierno de España y, en todos estos casos, las administraciones locales. De nuevo, y en un acto que puede parecer revolucionario hoy día, reitero mi agradecimiento a sus responsables por hacer posible que un abstracto, el Plan de Recuperación del Gobierno de España, se convierta en realidades tangibles que abren sus puertas en los municipios para dar servicio a la ciudadanía.