En tiempos de inmediatez, de impacto instantáneo y de una exigencia constante de urgencia, la prudencia parece una cualidad anticuada y desterrada de la vertiginosa vida actual. Sin embargo, la gestión del dinero público no sólo no puede permitirse prescindir de la misma, sino que requiere altas dosis de tan importante atributo.
La necesidad de auditar el proyecto del Centro de Emergencias de Huesca es la consecuencia de la falta absoluta de prudencia en la gestión municipal llevada a cabo por los representantes del sanchismo oscense y de relegar el interés público frente al interés partidista, un modo de hacer al más puro estilo del Gobierno de la Nación.
La auditoría ha aclarado que el proyecto no estaba listo para su aprobación, las deficiencias puestas de manifiesto nos indican que aún quedaba trabajo por hacer antes de darlo por concluido; y no hay que ser muy espabilado para ver que el hecho de hacerlo con unas elecciones municipales a la vista lo aceleró de un modo imprudente, más aún cuando ni siquiera tenía una partida presupuestaria suficiente.
El Partido Socialista del Ayuntamiento de Huesca se escuda ahora en que los que estábamos en ese momento en la oposición también lo aprobamos. Así es: apoyamos sin condiciones un proyecto de gran interés para la ciudad. Iniciado el siguiente mandato, con el Partido Popular en mayoría, como tal lo impulsamos y lo dotamos de presupuesto en colaboración con el Gobierno de Aragón. Lo que no podíamos ni imaginar es que la gestión previa había sido tan desastrosa. De haber contado con una información completa, desde luego el equipo de gobierno habría encargado la auditoría antes de impulsarlo.
Sobran ejemplos en nuestra memoria de grandes proyectos con inaceptables desfases presupuestarios, alguno de ellos circunvalando nuestra ciudad. Es precisamente lo que hemos querido evitar imponiendo la prudencia a la urgencia.
Con la perspectiva que da el tiempo, reforzada por la interminable lista de problemas que hemos tenido que solucionar derivados de la “forma de gobernar” del PSOE oscense, podemos concluir que la prudencia había estado totalmente desterrada del Ayuntamiento de Huesca, nada más y nada menos que 8 años.
De esta imprudente forma de gobernar de los socialistas hay para un monográfico, empezando por el diseño de los proyectos de fondos europeos, que ya llegará.