Antonio Morlanes

Público y privado, mismo espacio

Presidente de ARAGONEX
03 de Abril de 2023
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¿Por qué esa especie de guerra que se dirime entre lo público y lo privado? ¿Acaso ambas situaciones no tienen lugar en el mismo espacio y en la misma sociedad? ¿Acaso el ciudadano puede vivir con excepción de cualquiera de ellas? Lo cierto es que utilizamos esfuerzos con el objetivo de dar preponderancia a una sobre la otra, cuando lo suyo es el papel de complementariedad que deben tener ambas.

Define la RAE que privado es lo particular y personal de cada individuo y público es lo perteneciente o relativo a todo el pueblo. Por tanto, ante estas definiciones, no puede haber duda sobre lo que corresponde a cada término y mucho menos dar lugar a confrontación alguna. El sentido de propiedad lo recoge la historia desde sus inicios y va implícito en la persona. Querer acumular es una especie de asignatura que todos deseamos aprobar, pues nos da origen a nuestro paso por la vida y con esto me refiero en exclusiva a lo material. También la creación intelectual da su valor privado al individuo. Sin embargo, nadie desea vivir al margen de lo público, y no me refiero solo a la necesidad de aportación material que se puede dar a quien lo necesite, es también esa sensación de vivir en conjunto con el resto y con unas normas comunes que lo hagan posible y real.

Yo defiendo lo público como aquello que nos garantiza la convivencia, que nos permite el equilibrio entre la situación de las personas basándonos en el respeto acerca de los derechos y libertades de quienes conforman la sociedad con nosotros. Igualmente lo apoyo en el sentido de ofrecer garantía de igualdad de posibilidades a sus miembros y no permitir que ninguno sufra necesidades básicas de supervivencia. También defiendo lo privado, pues si me audito compruebo que tengo determinadas cosas materiales y espacios propios que los identifico de mi propiedad, porque los he ganado y en ese sentido es poco discutible, siempre y cuando lo haya realizado conforme a un sentido tanto ético como normativo; así pues estoy en lo público y en lo privado y no me siento molesto, ni tampoco en la necesidad de elegir entre uno u otro.

¿Por qué hay quienes defienden lo privado frente a lo público como si esto fuese una necesidad natural? Quizás lo que suceda es que sienten una inseguridad grave porque lo que tienen de su propiedad no lo han obtenido en la forma que dan garantía de haberlo realizado con toda legalidad; o quizás es que sus ansias de avaricia no les permiten dejar ningún espacio a lo público porque desean que todo sea suyo.  No encuentran ningún límite a lo privado y sí a lo público.

Creo que ninguna de las dos parcelas, la pública y la privada, deben marginarse entre sí. Considero que la privada aporta al individuo la seguridad de lo que es capaz de realizar, siempre con los límites que debe corresponder a no usurpar capacidad de posibilidades de igualdad al resto y, sobre todo, reconociendo que lo conseguido con nuestro trabajo se debe mantener en equilibrio con el esfuerzo del resto. Sirva como ejemplo: en una empresa es entendible que existan diferencias salariales en consonancia con las responsabilidades de cada trabajador, sin embargo, también se debe entender que los esfuerzos se unifican unos con otros y que si uno falla se produce una quiebra del objetivo final.

La pública realiza el trabajo de mantener en pie la casa que nos da cobijo a todos ya que sin ella estaríamos en una desestructuración del modelo social y la ley del más fuerte daría sentido a una convivencia de injusticia. Es necesario que la parcela pública mantenga su fortaleza y que, de esa forma, dé sentido al marco democrático dentro de lo que denominamos un Estado de Derecho. En este sentido vamos un paso más allá, pues es lo público quien da protección a lo privado y debe producirse en un efecto de legalidad justa, ya que de lo contrario sería estar refiriéndonos a una autocracia.

Por tanto, saber que el sentido de igualdad debe producirse siempre basado en lo público da coherencia al respeto en la convivencia. No es posible que se pueda poner en discusión la existencia de determinados servicios a los ciudadanos. La sanidad, la educación, la dependencia, la seguridad, son el sello de garantía de una sociedad justa, sin artimañas, y con toda consistencia de vivir en un espacio que garantice las necesidades de todos .Si lo público no debe condicionar, tampoco debería hacerlo lo privado, este es el motor que mantiene al primero.

Demos respuesta, por tanto,  a lo que se preguntaba en el inicio del artículo. Lo público y lo privado, cada cual con su fin, deben mirarse en el mismo espejo, en el de la convivencia sana y fuerte y no intentar que el uno derrote al otro, porque ambos descansan en las mismas personas.

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