La seguridad vial no solo incide en la política de transporte, sino que es un asunto que afecta a numerosas áreas de la política y de la sociedad. Por ello, proteger a los viajeros por carreteras es una de las prioridades de los países avanzados. Y ha sido una bandera que han sostenido los distintos gobiernos españoles. En mayor o menor grado, desde González y hasta Rajoy la seguridad vial se ha incrementado con las políticas que esos gobiernos han llevado a cabo. Sin embargo, desde la llegada de Pedro Sánchez la cosa ha cambiado.
El estado de nuestras carreteras es el peor de los últimos treinta años, la inversión en reparaciones es menor a la que el propio gobierno dice que debe haber, la red no se ha ampliado al ritmo que prometían y las nuevas medidas de seguridad no están en los planes de infraestructuras. Por otro lado, la recaudación de los impuestos asociados a la gasolina está en máximos históricos, la edad media de los vehículos que circulan es de las más altas de los últimos veinte años, la recaudación por multas no ha parado de crecer en los últimos cinco años y las restricciones que soportan los conductores españoles es superior a la media europea. A todo ello hay que añadir que Óscar Puente, ministro de transporte, gestiona el presupuesto más alto que ha tenido nunca dicho ministerio.
Esta es la situación que nos ha tocado vivir. A principios de años tuvimos la polémica de la baliza V16 que procuró pingües beneficios a las arcas del Estado y ahora nos toca una polémica que ha pasado desapercibida: el incremento de los controles en ITV a las furgonetas camperizadas y autocaravanas.
En España hay un total de 200.000 autocaravanas y furgonetas camperizadas. No es mucho comparado con los veinticinco millones de turismos que circulan por nuestras carreteras. La propuesta de la DGT, respaldada por el gobierno, es obligar a los vehículos mencionados a que pasen la ITV dos veces al año una vez que cumplan los diez años, en vez de una vez como era hasta ahora.
Puede parecer esta medida que no tiene importancia, pero hay que preguntarse ¿Por qué? Lo normal es que cuando se genera una nueva regulación que incrementa las obligaciones de los ciudadanos sea por un motivo que ayude al bienestar social. Y esta medida no ayuda a nadie porque…
- La siniestralidad provocada por furgonetas camperizadas y/o autocaravanas no se ha incrementado en los últimos años.
- La edad media de las autocaravanas en España es de 11 años, cuando la de otros vehículos es superior. Por lo que no se hace para “modernizar” la flota de vehículos.
- La velocidad a la que pueden transitar estos vehículos es menor que la de otras clases, siendo la velocidad una de las principales causas de accidentes respecto al factor humano.
- La principal causa de accidentes en España es el estado de las carreteras y posteriormente, errores del conductor. El mal estado de los vehículos supone sólo el 15% de los accidentes.
Como se puede observar, no hay ninguna justificación para ello. Por lo que la siguiente pregunta que hay que hacerse es: ¿qué consiguen poniendo esta nueva regulación?
- Casi un 5% de las autocaravanas y furgonetas camperizadas tienen más de diez años. Lo que supone que 10.000 vehículos pasen dos veces al año la ITV con el incremento de ingresos que eso supone al estado.
- El uso esporádico de estos vehículos provoca que sean de los que más porcentaje hay sin pasar la ITV. La multa mínima asciende a 200€. Esta modificación se ha realizado a finales de mayo sin publicidad ¿buscarán poner más multas este verano?
Cuando la regulación no ayuda, sino que perjudica al ciudadano no es justa y deberíamos revelarnos contra ella. Cosa que no sucederá. Los vehículos afectados son menos de un 0,1% (contando turismos, camiones, furgonetas y motocicletas). Nadie va a ir contra la DGT y el ministro Puente por tan pocos. Y lo que no nos damos cuenta es que no importa a cuántos se defienda. Cuando una regulación es injusta, lo es aunque afecte sólo a una persona, o en este caso a 200.000 vehículos. Porque, si ven que pueden ser injustos con las autocaravanas y las furgonetas camperizadas, ¿por qué no van a ir contra los 25 millones de turismos?