Las noticias sobre la política y la economía en España parecen catastróficas. Los numerosos casos de corrupción, el deterioro de nuestras instituciones, los regionalismos que se vuelven nacionalismos, los políticos inútiles y los empresarios que se acercan al poder para conseguir mayores prebendas son las noticias de cada día. Un escenario más próximo a una situación de crisis que a la de un país con futuro. El problema reside en que muchos creen que esto es sólo coyuntural. Sólo han sido un par de años malos (van para veinte). Y que la solución se encuentra en un cambio de dirigentes. Un mal endémico en nuestro país… qué buen vasallo sería.
El 23 de febrero de 1926 nació el escritor Fernando Vizcaíno Casas, por lo que este mes celebramos su centenario. La mayor parte de su producción literaria se circunscribe entre los setenta y los ochenta. Tiene una obra muy interesante, que nos puede hacer replantearnos como vemos la situación actual de nuestro país. Aquí para homenajearle, recordaré sólo tres de sus libros:
- “Cien años de honradez”. En este libro, publicado sólo dos años después de la llegada al poder de Felipe González, Vizcaíno Casas cogió el lema del PSOE para satirizarlo. Una radiografía sobre el comportamiento de los políticos que deja entrever que lo único que les importaba era el dinero. No se movían por ideales, sino buscando el beneficio propio, aunque tengan que hacer chanchullos para conseguirlo. Con esta novela el autor no estaba ensalzando a los políticos de la dictadura, sino desmontando el relato de que los políticos de la democracia eran todos seres de luz.
- “Las Autonosuyas”. La novela versa sobre cómo para conseguir más poder político, un alcalde de un pequeño pueblo tiene la idea de crear su propia autonomía. Sólo existe un problema, para poder crearla necesita diferenciarse del resto de los pueblos de su alrededor. Resaltando lo que les diferencia del resto, aunque sean nimiedades. Esta idea, inocua al principio, se torna odio visceral al vecino.
- “Todos al paro”. La última gran novela de Vizcaíno Casas. Una mezcla perfecta de denuncia sobre la ineficiencia de los políticos para crear un mercado laboral eficiente y una narración sarcástica de cómo las ayudas sociales daban como resultado vividores que preferían estar en las filas del INEM, que trabajando.
Los problemas que están en las novelas citadas los tenemos hoy en nuestros días. Los casos de Ábalos, Koldo, Leire Díaz, Begoña Gómez, Plus Ultra, David Sánchez, García Ortiz y otros tantos, demuestran que el gobierno que había venido a quitar a los “corruptos”, no está limpio como una patena, sino que tiene muchas sombras. También vemos cómo las autonomías buscan enfrentarse con el vecino y van cerrándose en sí mismas generando barreras que les diferencian en vez de recalcar lo que nos une. Y, por último, el paro en España sigue siendo una rémora para el futuro de numerosos españoles, pero a su vez, se comprueba cómo las ayudas hacen que se gane más con subvenciones del estado que trabajando.
Vizcaíno Casas no es el Julio Verne de la literatura española. No tenía una imaginación tan prodigiosa que se adelantó cuarenta o cincuenta años a los problemas económicos que estamos viviendo. Nada más lejos de la realidad. Lo que podemos concluir con las novelas de este valenciano es que los problemas de España no son coyunturales sino estructurales. Unos problemas que no se han abordado en estos cincuenta años.
Gente como Pedro Sánchez sólo agravan la situación económica, política y social de un país en el que fallan los pilares.
Como la situación parece que no va a ir a mejor en el corto plazo, lo mejor será coger las novelas de Fernando Vizcaíno Casas y, por lo menos, reírnos un rato.