Julián Illana

Vladi, en cada victoria grande o pequeña estás tú

Médico de familia
27 de Febrero de 2026
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Vladi, a veces, era insoportable. Narcisista, ególatra, áspero, impulsivo. En ocasiones, daban ganas de contestarle barbaridades, pero no lo hacíamos. Al final te acostumbrabas a su forma de ser y le querías así, con sus defectos. Ahora, recordamos con cariño y una enorme sonrisa sus muchas salidas de tono.

La vida de Vladimir Salazar Rosa (o Rosa Salazar dependiendo del momento) fue, ante todo, un acto de servicio. Un compromiso silencioso y firme con los demás que se fraguó en las consultas, en los pasillos de hospital y también fuera de ellos, allí donde el dolor necesita algo más que fármacos: necesita esperanza.

Médico Internista en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, Vladi no entendía la medicina como una profesión, sino como una forma de estar en el mundo. Quienes trabajaron a su lado recuerdan su cercanía, su mirada atenta y esa manera tan suya de explicar las cosas difíciles con palabras sencillas. Tenía la rara capacidad de combinar el rigor científico con la humanidad profunda. Para él, cada paciente era una historia, una familia, una vida que merecía ser escuchada.

Pero su vocación de servicio no terminaba en la consulta. Vladimir era también uno de los capitanes de la BAMM, un equipo que llevó a lo más alto del deporte internacional: siete veces campeón de España, tres veces campeón de Europa y subcampeón del mundo en una ocasión. Transmitía a sus compañeros, con el ejemplo, lo que suponía competir al máximo nivel. Disciplina, excelencia, concentración, resiliencia. Para él, el deporte era otra forma de cuidar, de construir comunidad, de demostrar que la fuerza colectiva multiplica cualquier esfuerzo individual.

Quizá por eso, cuando el destino le colocó en el otro lado de la mesa con un diagnóstico de cáncer de colon, su respuesta fue coherente con toda su trayectoria vital. Pasó de ser quien prescribe a ser quien espera resultados. De ser quien consuela a necesitar consuelo. Y, sin embargo, en lugar de rendirse, decidió convertir su propia batalla en una causa colectiva.

Durante su proceso oncológico, Vladi experimentó en primera persona el impacto devastador que los tratamientos pueden tener sobre el cuerpo: la pérdida de masa muscular, el agotamiento extremo, la sensación de fragilidad. Fue entonces cuando comenzó a profundizar, con la curiosidad científica que siempre lo caracterizó, en la evidencia que respalda el ejercicio físico, y especialmente el entrenamiento de fuerza, como herramienta terapéutica en pacientes con cáncer.

Lo que descubrió no fue una moda ni una intuición: era ciencia. El ejercicio de fuerza no sólo ayudaba a preservar la masa muscular y mejorar la funcionalidad; también contribuía a reducir complicaciones, mejorar la tolerancia a los tratamientos y elevar la calidad de vida. En un entorno donde muchas veces se asocia la enfermedad con reposo y debilidad, él defendía el movimiento como símbolo de resistencia.

Así nació la Fundación Never Surrender.

El nombre no era una consigna vacía. Era una declaración de principios. “Nunca rendirse” no significaba negar la dureza del cáncer, sino afrontarlo con herramientas, conocimiento y comunidad. La fundación se convirtió en un espacio donde pacientes oncológicos podían acceder a programas de ejercicio de fuerza adaptado, supervisado por profesionales y respaldado por evidencia científica.

Su liderazgo deportivo y su compromiso médico se fundieron en ese proyecto. El capitán que había guiado a su equipo a tantos éxitos deportivos, aplicó la misma convicción para demostrar que un paciente oncológico no es sinónimo de debilidad. Que la fuerza se entrena. Que la dignidad también.

Incluso en los momentos más duros de su enfermedad, cuando el cansancio parecía ganar la partida, seguía defendiendo el movimiento, la actividad, la dignidad de seguir intentando. Su vida entera fue coherente con el lema que impulsó: nunca rendirse.

Su fallecimiento, con 47 años, dejó un vacío inmenso en su familia, en sus compañeros del Hospital Virgen de la Arrixaca, en sus camaradas de la BAMM y en la comunidad de pacientes que encontraron en él un referente. Pero también dejó algo más poderoso que la ausencia: un legado vivo.

La Fundación Never Surrender continúa creciendo, extendiendo su mensaje y demostrando que la medicina puede, y debe, evolucionar hacia modelos más integrales, donde el paciente no es un sujeto pasivo, sino protagonista activo de su recuperación. Cada persona que levanta una pesa en uno de sus programas, cada paciente que recupera autonomía, cada sonrisa tras una sesión difícil, es una pequeña victoria que lleva su nombre.

Vladimir Salazar Rosa no sólo fue un médico brillante, fue un líder, un capitán dentro y fuera del campo. Fue un puente entre la ciencia y la esperanza. Transformó su dolor en proyecto, su diagnóstico en misión, su experiencia en motor de cambio.

Hay personas que dejan huella por lo que hacen. Otras, por cómo lo hacen. Él logró ambas cosas. Y aunque el cáncer apagó su vida, no pudo apagar la fuerza que sembró en tantos otros. Porque, como él mismo demostró, rendirse nunca fue una opción.

Y ahora permíteme hablarte directamente, querido amigo.

Estoy seguro de que estarás en ese cielo reservado para los competidores de verdad: para los que nunca se rinden, para los que luchan hasta el final y disfrutan de la disputa noble, limpia, apasionada. El cielo de quienes entienden la vida como un reto constante y el esfuerzo como una forma de alegría.

Desde allí, capitán, estarás orgulloso. Orgulloso de ver cómo tu Fundación sigue creciendo. De comprobar que cada día más pacientes, como tú, deciden no rendirse ante la enfermedad ni ante el destino incierto del cáncer. Orgulloso de saber que tu mensaje ha prendido y que la fuerza, esa fuerza física y moral que defendiste, se ha convertido en bandera.

Se te quiere, se te echa de menos, se te admira.

Mientras tanto, aquí seguimos corriendo, remando, levantando peso, luchando…

Y en cada victoria, pequeña o grande, estás tú.

Este sábado 28 de Febrero, a las 13:30, en la Finca Buenavista de Murcia, se celebra la V Gala NEVER SURRENDER. El objetivo es disponer de los fondos suficientes para construir un gimnasio exclusivo para pacientes oncológicos. Si podéis asistir, no lo dudéis. Será un evento lleno de sorpresas y con el objetivo de preservar el sueño de una persona tan excepcional. Si no podéis asistir, aquí os dejo la cuenta de la Fundación por si queréis ayudar. Muchas gracias de antemano.

 

neversurrenderf.org

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socios@neversurrenderf.org

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