Que los estorninos son resistentes no cabe duda alguna. Contra su proliferación en los parques de Huesca, principalmente en el Parque Miguel Servet, se han utilizado todos los métodos, técnicas, artilugios y tecnologías presentes en otras ciudades, pero ninguna ha funcionado.
La impotencia consistorial queda constatada en el hecho de que hubo incluso una estimación en 2022 realmente risible, que calculaba en 7.000 estas aves cuando toda la vecindad oscense constataba cada amanecer y atardecer la barbaridad de pájaros que se zarpaban o aterrizaban en las zonas verdes.
Lanzamientos de cohetes, ultrasonidos, ahuyentadores láser o altavoces han sido las últimas metodologías que han intentado espantar a los estorninos que, erre que erre, cada día adoptan idéntica rutina, sea invierno, sea verano, porque la estacionalidad ya no marca las migraciones (cambio climático, le llaman, con razón o sin ella, pero variacióin la ha habido).
Después del tordocop con su aire robótico, de los cazadores y de tantas prácticas desde hace décadas, el Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca ha llegado a la conclusión de que los estorninos son imbatibles y que hay que centrarse en la efectividad de la limpieza.
En estos momentos, el cálculo del departamento que dirige el concejal José Miguel Veintemilla es de 145.000 estorninos que duermen cada noche en la ciudad y cada amanecer parten a los campos en búsqueda de alimento seguro.
De los 145.000 aves, 39.000 se hospedan en el Parque Miguel Servet (en cuya calle es profundamente inconveniente dejar el vehículo estacionado durante las noches), mientras los 106.000 restantes se alojan en el Parque del Encuentro. En las proximidades del primero, se aprecia la "preparación" cada tarde en las grúas del Polígono Harineras mientras dura la luz a la espera de posarse para pasar la noche al abrigo de los árboles.
Con esta realidad, los profesionales de Medio Ambiente siguen observando las novedades que las ciudades de otros puntos de España implementan para intentar combatir la sobrepoblación de aves. De momento, nada garantía unos resultados mínimamente aceptables para Huesca, por lo que no hay otro remedio que rascar y limpiar los escrementos. Que 145.000 cuerpos aéreos son mucha lluvia de detritos.