Eran los tiempos en que emergía un periodista llamado a grandes glorias, Butanito le llanaban por sus chubasqueros mientras seguía la Vuelta Ciclista a España, de nombre José María García. Serrat lanzaba Mediterráneo y en televisión disfrutaban con Crónicas de un Pueblo. Todos y todas soñaban en torno al ramito de violetas de Cecilia o Gwendolyne de Julio Iglesias. Se veía "Mi querida señorita" con José Luis López Vázquez y deslumbraban Jesucristo Superstar y "Love Story".
Aquel mundo de 1971 de los primeros "mini shorts" en las chicas y el invento del portero automático ha sido recordado en un encuentro único, inédito, que no inaudito. Se han congregado este viernes en el Hotel Abba Huesca más de 120 personas de aquellos jovencitos, hoy reconvertidos en venerables ciudadanos de tercera juventud, que cursaron 6º de Bachillerato. Hasta aquí podría interpretarse algo propio de la nostalgia de un par de aulas de cualquier centro de la ciudad. La novedad es que concurrían, al confort de una buena mesa, los de Santa Ana, Santa Rosa, Salesianos, San Viator y Seminario.

La fiesta era preciosa. Cada uno tenía su identificación en un papel que el señor Udina había diseñado con una letra medieval que en sí mismo era una pequeña joya. La distribución en mesa había obedecido al criterio de libertad, se trataba de que todos estuvieran cómodos en el encuentro, en la magnífica comida elaborada por ese genio que es Darío Bueno, en el audiovisual retro posterior y en la música. Una velada entrañable que demuestra que la nostalgia no es tristeza sino una mirada edificante a lo que fuimos cuando empezamos a cimentar nuestra personalidad.
En la sobremesa, Paco Garasa, miembro de la comisión organizadora, desató las exclamaciones, los "ooohhhh!", las risas y la admiración de los presentes. Sin complejos, disfrutaban de aquella Huesca que caminaba hacia la modernidad dentro de una España que se sacudía estereotipos.
Rondando la setentena de edad, los recuerdos provocaban escalofríos, melancolías y esperanza, además de un legítimo orgullo por haber participado en los años más trascendentales de la historia reciente de nuestro país. Naturalmente, no faltó el recuerdo de los compañeros que se han quedado en el camino.

DOS CANCIONES ORIGINALES
Porque de la necesidad emerge la virtud, han compuesto dos canciones originales. "Pupitres de madera" evoca la ambientación de aquellos maravillosos años. "5 colegios" es un himno de encuentro y símbolo de unión entre todos los participantes.
Amistad, remembranzas, convivencia y Huesca, mucha Huesca. Nombres de legendarios profesores, abrazos de alumnos, disfrute y fiesta. Aquella pequeña gran historia tenía su punto seguido en el fin de curso, 1972, el año de Informe Semanal, de "La cabina" de López Vázquez, del abogado Canon, de Tres eran Tres con Amparo Soler Leal, del desnudo escandaloso de Carmen Sevilla en Cera Virgen, del nadador de récord Mafk Spitz en los Juegos Olípicos de Munich. Y del serial radiofónico "Simplemente María".

La convivencia se revistió de despedidas serenas, una de las virtudes que enseña la edad, de corazones henchidos por el reencuentro, de hastaluegos porque la iniciativa exige continuidad, porque los setenta son edad magnífica para celebrar y para recolectar, con alegría, los frutos que se han sembrado. Felicidades, zagalas y zagales.