Los abrazos vuelven a unir Huesca y el Sáhara con la llegada de 36 niños al programa Vacaciones en Paz

Las familias de acogida han recibido este lunes a los menores saharauis, que permanecerán en la provincia hasta el 26 de agosto

29 de Junio de 2026
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Recibimiento a las niñas y niños saharauis del programa Vacaciones en Paz de Alouda. Foto Myriam Martínez
Recibimiento a las niñas y niños saharauis del programa Vacaciones en Paz de Alouda. Foto Myriam Martínez

Los abrazos han llegado antes que las palabras. Algunos se han reconocido al instante después de un año separados; otros se han mirado con la timidez de quien está a punto de comenzar una aventura desconocida. Entre sonrisas, nervios y alguna lágrima de emoción, 36 niños y niñas saharauis han vuelto a llenar este lunes de vida el IES Pirámide de Huesca, donde ha comenzado para ellos una nueva edición del programa Vacaciones en Paz. Durante casi dos meses cambiarán el horizonte infinito del desierto por el verde del Alto Aragón, las temperaturas extremas de los campamentos de refugiados por un verano de piscinas y excursiones y la incertidumbre cotidiana por la tranquilidad de unos hogares que, un año más, les han abierto las puertas de par en par.

La espera ha sido larga. A las siete de la mañana ha aterrizado el vuelo en Zaragoza y, pocas horas después, el autobús ha llegado a la capital altoaragonesa cargado de ilusión, maletas y reencuentros. Para unas familias ha supuesto volver a abrazar a un niño al que ya consideran parte de la casa; para ocho ha comenzado una experiencia completamente nueva, marcada por la emoción de conocer a quien compartirá con ellas el verano. Poco a poco, los nervios han desaparecido y las primeras conversaciones, todavía mezcladas con gestos y sonrisas, han empezado a escribir una historia que concluirá el próximo 26 de agosto, cuando los menores regresen a los campamentos saharauis.

La presidenta de Alouda Alto Aragón, Ruth Franco, ha mostrado su satisfacción por el desarrollo de esta edición, ya que todos los trámites administrativos se han completado dentro de los plazos previstos. Gracias a ello, los menores podrán disfrutar, como ha destacado, "de los dos meses completos del verano". 

Recibimiento a las niñas y niños saharauis del programa Vacaciones en Paz de Alouda. Foto Myriam Martínez
Recibimiento a las niñas y niños saharauis del programa Vacaciones en Paz de Alouda. Foto Myriam Martínez

Entre ellos se encuentran cuatro menores con discapacidad, que participarán en un programa específico desarrollado en colaboración con Cadis Huesca. A lo largo del verano permanecerán de forma rotatoria en Aspace Huesca, Martillué e Isín, donde recibirán atención especializada adaptada a sus necesidades. Para el resto de los niños, los próximos días estarán marcados por las correspondientes revisiones médicas, oftalmológicas, auditivas y odontológicas, además de otras pruebas sanitarias difíciles de realizar en los campamentos de refugiados. Después llegará el tiempo de disfrutar de unas vacaciones que para muchos significarán descubrir por primera vez una piscina, recorrer el Pirineo, compartir juegos o sentarse cada día alrededor de una mesa familiar.

La organización ha respirado este año con especial alivio. Apenas unos días antes del viaje todavía faltaba una familia para completar el programa. Finalmente, se ha dado ese paso en el último momento. Franco ha explicado que estas situaciones suelen despertar la solidaridad de personas que llevan tiempo pensando en participar y terminan decidiéndose.

Las familias volverán además a encontrarse en diferentes actividades organizadas por Alouda Alto Aragón. El calendario incluye la celebración de Sáhara Color Rice, el próximo fin de semana en Campo, una jornada de convivencia en la Casa de los Títeres de Abizanda y diversos encuentros que permitirán reforzar los vínculos entre los menores, las familias de acogida y los voluntarios que hacen posible el programa.

Al recibimiento han asistido también profesionales de Cadis Huesca y Aspace Huesca, además de representantes institucionales como la diputada provincial de Servicios Sociales, Lola Ibor, y la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Huesca, Sonia Latre, quienes han querido acompañar a las familias en uno de los momentos más emotivos del año.

Sonia Latre ha definido Vacaciones en Paz como un ejemplo del compromiso con la solidaridad internacional y los derechos humanos. Dirigiéndose a los menores, les ha dado la bienvenida recordándoles que aquí tienen su "segunda casa" y les ha deseado un verano lleno de experiencias y recuerdos felices. La concejala también ha agradecido la implicación de las familias de acogida y el trabajo constante de Alouda Alto Aragón, cuya labor mantiene vivo este puente de solidaridad entre el pueblo saharaui y la provincia oscense.

Recibimiento a las niñas y niños saharauis del programa Vacaciones en Paz de Alouda. Foto Myriam Martínez
Recibimiento a las niñas y niños saharauis del programa Vacaciones en Paz de Alouda. Foto Myriam Martínez

Por su parte, Lola Ibor ha descrito la jornada como "un día bonito, un día de llegada, de nervios, de ilusión y también de muchísimo agradecimiento". La diputada ha destacado que detrás de cada niño hay meses de trabajo y ha subrayado que la solidaridad se demuestra abriendo no solo la puerta de casa, sino también un espacio en "vuestras vidas, en vuestras rutinas y en vuestros afectos".

A los menores les ha deseado "un verano tranquilo, un verano en paz y lleno de buenos momentos", y les ha invitado a descubrir los pueblos, los paisajes y el patrimonio de la provincia, pero, sobre todo, a sentirse "muy seguros, cuidados y, por supuesto, muy queridos". Asimismo, ha reafirmado el compromiso de la Diputación Provincial de Huesca con un programa que, a su juicio, refleja el carácter solidario y comprometido del territorio.

El programa Vacaciones en Paz permite cada verano que niños saharauis abandonen temporalmente los campamentos de refugiados de Tinduf, en el desierto argelino, donde durante los meses estivales las temperaturas superan con frecuencia los 50 grados. Durante su estancia en Huesca mejoran su alimentación, reciben atención sanitaria especializada y disfrutan de una infancia que, durante unas semanas, transcurre lejos de unas condiciones de vida extremadamente duras.

Cuando el aparcamiento del IES Pirámide ha ido recuperando poco a poco la calma y cada familia ha emprendido el camino hacia su hogar, también ha comenzado un verano que será distinto para todos. Para unos significará aprender a nadar o descubrir la montaña; para otros, volver a abrazar a quienes ya sienten como parte de su familia. Son pequeñas historias que, unidas, forman un mismo relato de solidaridad y esperanza. Porque, más allá de las revisiones médicas, las excursiones o los juegos, Vacaciones en Paz vuelve a demostrar que un abrazo puede acortar miles de kilómetros y que, durante unas semanas, el Alto Aragón también sabe convertirse en hogar.

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