El diario francés La Depeche ha revelado que el Aneto cuenta de nuevo con una Cruz después de que unos vándalos la arrancaran con una radial, gracias a un adolescente de 18 años, Maël Le Lagadec, de Tarn-et-Garonne. Se trata de un paisajista en ciernes que ha querido resolver una ausencia justamente en la zona fronteriza al departamento de Haut-Pyrénées.
El joven, montañero desde otoño de 2025, “ha comenzado por pequeños puertos” antes de marcarse el reto del Aneto, explica La Depeche. Tuvimos que darnos la vuelta debido a las condiciones meteorológicas, cuatro días antes de que alguien escalara a la cima para dañar la cruz por tercera vez. Me crucé con un caminante español que me contó que había sido ya cortada y tirada en la fachada oeste, y otra vez pintada de amarillo por reivindicaciones políticas”.
Conocedor del ataque, Maël decidió afrontar el desafío. “Es un símbolo religioso. Yo, incluso aunque haya sido bautizado, no soy creyente, pero creo que esta cruz simboliza ese lugar excepcional que forma parte del paisaje desde 1956. En ese momento, fue subida a espaldas del hombre, pieza por pieza. Eso hay que respetarlo. Así pues, tenía ganas de esculpir, de hacer algo con mis manos y al mismo tiempo dar ese servicio a la gente”, explica en La Depeche.
El joven esculpió una cruz “en un nogal negro que mi hermano tiró en 2022 en Montauban, la madera había estado tiempo secándose, era perfecta”. Maël realizó “una cruz neutra, en la que marqué mis iniciales, ML, en el lado izquierdo, con las flores de lis talladas en relieve. Puse un barniz especial montaña para luchar contra los rayos UV y la humedad. Si no ponía nada, a esta altitud la madera se pudriría en un año”.
Convenció el joven a Julien, un amigo de Montauban, para esta expedición fijada para el sábado 9 de mayo de 2026. “El viernes nos acostamos a las 17 horas. Tuvimos cinco horas de ruta para llegar al parking de Hospital, justo debajo del pico. Comenzamos la ascensión a medioanovhe y llegamos a cima a las 14:40. Habíamos mirado bien el tiempo. El sábado por la mañana, el cielo estaba despejado y pudimos ver un amanecer precioso. Por la tarde, las condiciones eran buenas, pero al final una gran niebla llegó y el viento comenzó a soplar. No veíamos a cinco metros más allá mientras bajábamos, pero seguimos las huellas”, relata al rotativo.
Tuvieron un pequeño contratiempo en el paso de Mahoma, la intervención de dos alpinistas españoles para socorrer a una mujer aturdida que obligó a Maël a esperar… con su cruz de 35 kilos sujeta a su mochila. “Había más de un metro de nieve en el pico del Aneto, por lo que no pude fijar la cruz como lo había previsto. Cavé la nieve con un piolet hasta llegar al hielo y puse la cruz en ese agujero. Por ahora, es el hielo el que la mantiene. Dejé los cables de acero ahí arriba, con los tensores y los tornillos de acero. Un gruía de un grupo fracés que estuvo ahí tiene previsto volver en septiembre, así que me ha propuesto fijar la cruz, pero tengo miedo de cómo serán las condiciones meteorológicas en septiembre, por lo que he pensado volver al Aneto este verano”.
La Cruz sustituirá la de piedra hasta que esta sea reemplazada, pero de momento la gesta del joven francés es todo un símbolo.