África Heredia: "Sobre los Espacios Naturales, es una decisión colectiva de qué queremos conservar y qué estamos dispuestos a perder"

La profesora jaquesa explica el proceso del Parque de los Valles Occidentales en el contexto de la regulación que ha de armonizar la protección con el desarrollo humano

09 de Abril de 2026
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"Los Espacios Naturales son una decisión colectiva de qué queremos conservar y qué estamos dispuestos a perder"
"Los Espacios Naturales son una decisión colectiva de qué queremos conservar y qué estamos dispuestos a perder"

"Los espacios naturales protegidos no son sólo naturaleza, son decisiones colectivas sobre qué queremos conservar y qué estamos dispuestos a perder". Es la conclusión de la jaquesa África Heredia Laclaustra, profesora asociada del Departamento de Geografís y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza en la conferencia Espacios naturales protegidos de Huesca: el caso de los Valles Occidentales, ofrecida en el Instituto de Estudios Altoaragoneses y organizada por el Área de Geografía y Ordenación del territorio que dirige Raúl Lardiés Bosque, quien a la sazón actuaba como presentador de la oradora.

La experta, que ha ejercido además de la docencia en grados y másters responsabilidades en ámbitos de planificación estratégica ambiental y de desarrollo rural en Sarga, estructuraba didácticamente su charla para componer un retrato ecléctico y realista del marco y los límites para los Espacios Naturales que comienzan por una pregunta: "¿Queremos proteger?" Contextualizaba el asunto recordando que, "a más evolución humana, más intervención hay de los recursos naturales y mayor degradación", situación que se ha acelerado en los últimos 300 años. En el origen de este periodo, había mil millones de personas y la presión humana sobre el planeta era reducida. "Se ha pasado a 8.000 millones y ha habido una intensificación de los usos de los recursos, con técnicas más especializadas para aprovecharlos para nosotros".

El cuadro de afectaciones de los últimos cuarenta años es concluyente. De las 350.000 plantas sobre la tierra, el 40 % está en peligro de extinción, el 70 % de los animales salvajes ha desaparecido, el 50 % de la vida marina se ha evanescido, la tasa de pérdida global de biodiversidad se coloca entre cien y mil veces superior a lo natural y sólo el 15 % de los hábitats protegidos de Europa se halla en buen estado, según el informe Planeta Vivo de 2024.

Más guarismos para la inquietud. Esta vez, el eurobarómetro de cambio climático y conservación ambiental publicado en 2023 como fuente, reflejo de una encuesta a 26.358 ciudadanos de la Unión Europea. El 93 % de los europeos califica de grave el cambio climático, el 73 % estima que sus daños son superiores a las inversiones para paliarlos y el 84 % de los europeos asocia conservación ambiental con su propia salud. Por estas vías, se constata que "hay una pérdida de biodiversidad y una demanda social para que se conserve", aseguraba la profesora.

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El cuestionamiento permite meter el dedo en la llaga desde el origen, que es una pregunta: ¿Qué no es un Espacio Natural Protegido (ENP)? "No es un museo donde no puedas tocar nada y sea intocable, no es una isla que se contemple de manera aislada", no es tampoco un parque de atracciones en el que pasarlo bien como Disneyland París o Port Aventura, "porque es un concepto grave, son dañinas y nada tienen que ver con la esencia de los valores naturales". No son lugares para actividades humanas muy intensivas, "aunque no quiere decir que no haya actividad, las hay de carácter económico que se desarrollan, no puede ser una mina a cielo abierto, una masiva extracción de hidrocarburos o un lugar al que acudan hordas de gentes para buscar el ocio sin respeto a la naturaleza".

Por el contrario, volviendo el interrogante, los ENP establecen "límites por interés general, regulan para conservar los valores y, en ocasiones, para regular, hay que prohibir y limitar. Las actividades han de convivir armoniosamente la parte natural y la humana, y además la conservación produce un desarrollo propicio para la salud y el progreso sostenible". Merecen especial atención, precisan del apoyo del resto del territorio que, a su vez, "los necesita para la conservación de los ecosistemas".

José Luis Lardiés presenta a África Heredia
Raúl Lardiés presenta a África Heredia

África Heredia explicaba que la diversidad natural y de usos humanos ha de adecuar la intensidad para "no degradar la renovación de los ciclos naturales". Han de favorecer también la multifuncionalidad que incluye la educación ambiental, las acciones recreativas adecuadas a los recursos que no sean invasivas ni degraden los valores naturales y las repercusiones económicas para la sociedad que las disfruta y padece las servidumbres.

La continuidad de la exposición aludía a la conectividad. "No se puede proteger todo, hay que ser selectivo y priorizar, porque está todo conectado. Uno de los grandes retos es acordar los intereses", y ha aludido al conflicto con los productores de fresas en la zona de Doñana por el uso de recursos hídricos, que ha requerido una postura pragmática con la administración. Por otro lado, hay que contemplar "las mejoras en la salud de las personas, que están comprobadas. Se promocionan los paseos que son buenos para la hipertensión por los parques, que se ha demostrado que producen endorfinas y mejoran el sistema inmune", una práctica de la que Japón fue pionero. A tal respecto, ha mostrado imágenes de lugares emblemáticos de nuestra provincia como San Juan de la Peña, Chistau y otros idóneos para la escalada, el barranquismo, la bicicleta y la caza.

GOBERNANZA A VARIOS NIVELES

Los Espacios Naturales Protegidos, por definición, son "las zonas terrestres o marinas que, por sus valores naturales y culturales, son reconocidas y declaradas legalmente como tales, dotándolas de un régimen jurídico y de gestión que permita asegurar su conservación a largo plazo", ha señalado África Heredia.

Exige una "gobernanza multinivel", que comenzó en Estados Unidos cuando los científicos se inquietaron por la disminución de las aves en las zonas agrícolas, ante lo cual se suscribió un convenio de biodiversidad con cuestiones generales y globales. La Unión Europea, por su parte, ha establecido directivas (AVE, Hábitat y el convenio para conservar el paisaje cultural) que han de ser traspuestas a las legislaciones estatales (llegó en 2007 la de conservación del patrimonio natural) y autonómicas (en 2015 en Aragón). "No son imposiciones europeas, sino poderes que hemos dado a la UE", ha aclarado.

Los Espacios Naturales Protegidos son "un nodo de infraestructuras que se conectan y gestionan valores naturales que demandan más conservación. La pérdida de una infraestructura es como si una ciudad colapsara con la pérdida de abastecimientos".

Los objetivos son la conservación del medio natural, el desarrollo socioeconómico y la regulación del uso público. "Que la gente pueda disfrutar de espacios como Ordesa, el pico Bisaurín o la selva de Oza, del contacto entre la naturaleza y el ser humano, con actividades como el senderismo, la bicicleta o la acampada". "Todos los usos caben si se ordenan", por ejemplo aparcamientos, pistas de esquí de fondo, centros de interpretación, senderos y zonas más restringidas para evitar que se dañen.

África Heredia y Raúl Lrdiés en la cofnerencia
África Heredia y Raúl aLrdiés en la conferencia

África Heredia Laclaustra ha enumerado los tipos de ENP, comenzando por el Parque Nacional, de grandes extensiones, con baja intervención humana y cuyo objetivo es una conservación excepcional. El Parque Natural compatibiliza con el uso humano de manera sostenible en un importante espacio. La Reserva Natural limita la utilización humana y hay una protección específica, fundamentalmente en Aragón en torno al agua como sucede con las Lagunas de Gallocanta. En cuanto al Monumento natural (los glaciares pirenaicos y Mallos de Riglos, Agüero y Peñarrueba), su singularidad hace que la intervención sea nula. Finalmente, los Paisajes Protegidos como el de San Juan de la Peña y Peña Oroel integran la intervención humana con el objetivo de regular el paisaje cultural y natural.

La conferenciante ha asegurado que la superficie de espacios protegidos en España es del 37 % del total, 21 % la marina, mientras Aragón se limita a un 3,5 %, el 81 % concentrada en la provincia de Huesca.

LOS SERVICIOS DE LA NATURALEZA A LA POBLACIÓN

África Heredia ha desarrollado los "servicios que la naturaleza presta a la población" para un ecosistema equilibrado. En materia de abastecimiento, permite la conservación de los recursos naturales, regula la sobreexplotación y garantiza la disponibilidad a largo plazo de agua poable, de pesca o de biodiversidad.

En materia de regulación, previene inundaciones o sequías, controla la erosión y protege frente a riesgos naturales, hasta el punto de que un humedal es "una esponja natural" y un bosque un "filtro y un estabilizador del suelo". 

Genera también beneficios culturales y sociales, como el turismo de naturaleza, la recreación y la salud ("no es curativo, pero ayuda"), proporciona educación ambiental, genera identidad cultural y rinde réditos para los beneficios de la reflexión y la contemplación. "La salud del ser humano depende de la calidad de los ecosistemas en sentido amplio. La cuarta parte de la morbilidad mundial, un tercio en el caso de la infancia, se asigna a factores de degradación ambiental modificables", explicitaba la Organización Mundial de la Salud en 2005.

Es, además, el soporte del sistema natural gracias a procesos como el ciclo de nutrientes, la formación de suelo, la polinización y las redes tróficas, sin los cuales "no existen los demás servicios" del medio ambiente al ser humano.

En definitiva, concluye la oradora, "conservan la biodiversidad, mantienen los proecesos ecológicos, garantizan servicios ecosistémicos y generan bienestar humano", por lo que el reto estriba en "encontrar el equilibrio en la gestión y evitar conflictos, porque no todos los servicios se pueden maximizar a la vez. Hay que buscar la armonización".

Africa Heredia y Raúl Lardiés
Africa Heredia y Raúl Lardiés

LOS VALLES OCCIDENTALES

La parte final de la exposición de África Heredia se concentraba en el Parque Natural de los Valles Occidentales, declarado el 19 de enero de 2007 en torno a unos parámetros marcados, como las 27.073 hectáreas a las que se añaden las 7.335 de zona periférica de protección, con altitudes entre los 900 metros del fondo del valle y los 2.670 de la cima del Bisaurín, en el área jacetana de los municipios de Ansó, Valle de Hecho, Aragüés del Puerto, Borau y Aísa.

Con una atención específica a la riqueza geomorfológica, materia en la que es pionero el espacio, con algunos parajes con más de seiscientos millones de años y expresiones como el glaciarismo en los ibones o las zonas kársticas, las gargantas, las foces, los valores naturales se expresan en la diversidad de las formas de relieve y paisajes de gran calidad estética, la flora y la fauna, la gran riqueza ecológica acumulada en poca superficie y la representatividad de los ecosistemas pirenaicos. Se suceden prados supraforestales de alta montaña, bosques eurosiberianos, enclaves de pino negro, especies de fauna en riesgo de extinción con ejemplares como el urogallo o el oso, una flora que demanda equilibrio...

En cuanto a los valores culturales, la ganadería aprovecha los pastos de mucha calidad, la riqueza y calidad de paisajes culturales y el mantenimiento de un uso sostenible del territorio.

Una tercera parte es la de los valores educativos y científicos, ya que este espacio es un "laboratorio natural para aprender, educar y sensibilizar sobre medio ambiente y sostenibilidad. Es importante para la educación encontrar valores naturales y favorecer análisis científicos, investigando bajo condiciones más controladas".

Áfrida Heredia ha expuesto el contenido del Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) para los Valles Occidentales, con su delimitación territorial, el inventario del patrimonio natural, los criterios de conservación, la regulación normativa, los planes y programas de ayuda socioeconómica y una memoria económica. Autoriza los usos no industriales que no alteren la calidad de las aguas ni el régimen fluvial natural, que no impliquen construir presas y azudes, y las destinadas a agua de boca.

Una vez aprobado este documento, los usos quedaron para el Plan de Regulación del Uso y Gestión (PRUG) que hace el diagnóstico de los recursos naturales y su evolución sostenible, los objetivos, la zonificación, los usos, las directrices para las actuaciones, las acciones sectoriales y el programa del seguimiento. Adopta medidas específicas como las captaciones para agua de boca en las zonas de uso compatible y general, y las conducciones y depósitos de almacenamiento que han de estar enterrados o semienterrados para el mínimo impacto visual.

Tras exponer casos concretos de actuación como la del ibón de Estanés y generalizar que hay que evitar que el uso humano deje una huella fija, la profesora ha concluido con una negación-afirmación-reflexión: "Los espacios naturales protegidos no son solo naturaleza: son decisiones colectivas sobre qué queremos conservar y qué estamos dispuestos a perder".