Resulta difícil encontrar una mejor plasmación de la inmortal expresión de Bernardo de Chartres, la de caminar a hombros de gigantes. Aguas se ha elevado este viernes sobre la grandeza de Carmelo Betoré, uno de los más magnánimos personajes que ha dado la jota, pero también sobre los fundadores que, hace treinta años, sostuvieron que la mejor manera de proyectar la memoria, la creación y la personalidad del pueblo era elevar la Asociación Guaraguas.
La misa para dar las gracias por haber tenido la oportunidad de tener estos inspiradores no pudo resultar más jotera. De punta a cabo, desde el amor de los feligreses que llenaron el templo hasta el oficiante, Rafael Samper, al que le cuesta muy poco prodigarse con su portentosa voz y su habilidad rondadora para la improvisación. Pronunció el padre almudevarense muchas palabras de verdad y sublimó la fe de las gentes de Aguas en el Santísimo, en la virgen y en su propio pueblo.
Bajo la batuta corajuda de la presidenta asociativa, Nerea Sarasa, el pueblo se convirtió en fiesta. Después de la misa, ronda por las calles de Aguas para confluir en la plaza, donde bajo la simpatía de Toño Julve, otro maestro, tuvo lugar la actuación de Nobleza Baturra, la gran agrupación fundada por Carmelo Betoré.
Con motivo del centenario del nacimiento del maestro, hubo obsequios, el primero de Nobleza Baturra a Teresa Betoré, hija de Carmelo. Luego, el grupo a la Asociación Guaraguas.
En el recuerdo, los fundadores de la Asociación que fue fundada el 28 de abril de 1996 y que escogió como presidente a Antonio Escario, con José María Oliván de presidente, Fernando Paúles de tesorero, José Bibián de secretario y como vocales Mariano Cabrero, Jesús Val, Fernando González, Manuel Tisnter y Juan Antonio Lasheras. Pepe Bibián y Mariano Cabrero se fueron de este valle de lágrimas aunque permanece su ejemplo y bonhomía. Todos ellos fueron reconocidos y en su honor se mantiene activa la asociación cuya contribución al pueblo es absolutamente impagable.