Alouda lanza un S.O.S: Vacaciones en Paz busca familias de acogida en Huesca para el verano de 2026

La iniciativa ofrece a menores saharauis un verano lejos de las duras condiciones del desierto y proporciona una experiencia muy enriquecedora a las familias de acogida

23 de Enero de 2026
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Alouda entrega el premio navideño, un cuadro del artista oscense Jorge Agustí. Foto María José Sampietro
Alouda entrega el premio navideño, un cuadro del artista oscense Jorge Agustí. Foto María José Sampietro

La Asociación Alouda ha celebrado este viernes un acto público en Huesca para entregar el premio anual vinculado al sorteo de la Lotería de Navidad y presentar la campaña del programa Vacaciones en Paz 2026, una iniciativa que este año adelanta la captación de familias ante la reducción de ayudas en los campamentos de población refugiada saharaui.

El encuentro ha servido para hacer entrega del cuadro sorteado, una obra cedida por su autor, el artista oscense Jorge Agustí, y para reforzar la visibilidad de una asociación que trabaja desde hace décadas con el pueblo saharaui. Gemma Bergüés, en representación de la entidad, ha subrayado la importancia de mantener este tipo de actos para sostener proyectos solidarios que, según ha explicado, resultan cada vez más necesarios por la disminución de recursos humanitarios en los campamentos.

Bergüés ha recordado que Alouda -Amigos del Pueblo Saharaui del Alto Aragón- desarrolla en la provincia desde hace más de veinte años el programa Vacaciones en Paz, que permite a niños y niñas saharauis, de entre 8 y 12 años, pasar dos meses de verano con familias de acogida en Huesca. El objetivo principal es alejarlos temporalmente de las altísimas temperaturas del desierto, que pueden alcanzar los 60 grados, y facilitarles revisiones médicas básicas a las que no siempre tienen acceso en origen.

La responsable de la asociación ha explicado que no se exige ningún perfil familiar concreto para participar en el programa. Pueden tener hijos o no, ser monoparentales o parejas, siempre que dispongan de tiempo y disposición para acompañar a los menores durante el verano.

Hay que aportar una documentación legal básica, que la asociación se encarga de tramitar y coordinar con las administraciones competentes. En concreto, se requiere la firma de un compromiso de acogida, que se presenta ante Extranjería y los servicios de protección de menores, así como el certificado negativo de delitos sexuales y el certificado de antecedentes penales de todas las personas adultas que convivan en el domicilio.

Además, es necesario facilitar el DNI de la persona o personas acogedoras y la tarjeta de la Seguridad Social, ya que el menor queda adscrito temporalmente a la cobertura sanitaria de la familia para poder acceder a revisiones pediátricas y atención médica durante su estancia. La asociación acompaña a las familias en todo el proceso y no exige otros requisitos más allá del compromiso y la disponibilidad para el cuidado del menor durante el verano.

UNA DOCENA DE FAMILIAS

De cara a la campaña de 2026, Gemma Bergüés detalla que Alouda busca en torno a una docena de nuevas familias, aunque la cifra final de menores dependerá de los plazos administrativos, que este año se han adelantado por cambios en la normativa de protección de menores. La previsión de la entidad es intentar alcanzar una cifra cercana a los 40 niños y niñas, además de cinco menores con discapacidad, que participan en un programa específico de atención sanitaria.

Bergüés ha recordado que las familias no asumen el coste del viaje, ya que el desplazamiento se financia gracias a la colaboración de la asociación con el Gobierno de Aragón y la Diputación Provincial de Huesca, de modo que el único gasto para los hogares de acogida es la manutención durante el verano.

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También ha insistido, por otro lado, en el sentido original del programa, creado para dar visibilidad al conflicto del Sáhara Occidental, y ha querido desmontar algunos estereotipos. Ha aclarado que los menores no carecen de vínculos afectivos, mantienen contacto continuo con sus familias de origen y, aunque algunos disponen de recursos  como teléfonos o aire acondicionado, siguen viviendo en campamentos dependientes de la ayuda humanitaria, en condiciones muy alejadas de las habituales en Europa.

Alouda ha realizado un llamamiento a la participación ciudadana y al boca a boca, especialmente necesario en una provincia extensa y con población dispersa como Huesca, y anima a las familias interesadas a informarse y sumarse a un programa que, según ha señalado Bergüés, “enseña más a quienes acogen que a quienes son acogidos” y que constituye una de las principales vías de solidaridad directa con la infancia saharaui.

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