La Plaza de Navarra ha acogido este jueves una concentración para denunciar la situación de las personas migrantes y refugiadas en Ceuta y reclamar el fin del racismo, la xenofobia y los discursos de odio. La convocatoria, impulsada por Amnistía Internacional y otras organizaciones, se ha celebrado en Huesca junto a Bienvenidos Refugiados, la entidad que organiza cada jueves el Círculo de Silencio, y se ha integrado en una movilización estatal que ya cuenta con el respaldo de más de 300 organizaciones.
El acto ha incorporado la lectura de un manifiesto colectivo, varios minutos de silencio y poemas de temática antirracista. Antes de comenzar, José Manuel Mur, miembro del grupo de Huesca y vicepresidente de Amnistía Internacional España, ha recordado a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido el miércoles y a las 141 personas que perdieron la vida en la frontera de Ceuta durante los acontecimientos del 30 y 31 de julio de este año.
La organización ha alertado de las condiciones en las que se encuentran cientos de migrantes en Ceuta, donde, según la intervención inicial, se están denunciando malos tratos, agresiones y devoluciones a Marruecos sin las garantías necesarias. La convocatoria ha querido dar visibilidad tanto a las situaciones conocidas como a aquellas que, según sus promotores, permanecen fuera del foco público.
El manifiesto leído en la Plaza de Navarra ha reclamado una sociedad en la que todas las personas puedan vivir con dignidad y sin miedo, y ha denunciado la contradicción entre las demandas sociales de acceso a derechos básicos y la desprotección que sufren personas migrantes y refugiadas, incluidos menores de edad.
El texto ha advertido de que los discursos de odio presentan a estos colectivos como una amenaza y alimentan el racismo y la xenofobia mediante bulos y desinformación. Frente a esa narrativa, las organizaciones han reivindicado el derecho a la vida, la igualdad y la libertad de movimiento, así como la necesidad de garantizar un trato digno en las fronteras.
Los convocantes han cuestionado las políticas migratorias europeas y la externalización del control fronterizo a países donde también se producen vulneraciones de derechos humanos. En su opinión, Ceuta refleja el fracaso de un modelo migratorio que no garantiza suficientemente la protección de quienes llegan a territorio europeo. Por ello, han defendido la apertura y el mantenimiento de vías legales, seguras y accesibles.

El manifiesto también ha rechazado que la seguridad se utilice para justificar la persecución de personas migrantes o las dificultades para acceder a servicios esenciales. El texto ha denunciado las situaciones en las que el miedo puede impedir acudir a un hospital, comprar alimentos, pedir ayuda o acercarse a las autoridades, y ha insistido en que el bienestar colectivo no puede construirse sobre el sufrimiento de una parte de la población.
EXIGENCIAS A LAS ADMINISTRACIONES
Las organizaciones han reclamado a las administraciones públicas y a las instituciones implicadas que asuman responsabilidades y garanticen condiciones de vida dignas, protección efectiva de la infancia, acceso al asilo y respeto al principio de no devolución. También han exigido el cese de las prácticas de violencia y hostigamiento.
Entre sus demandas figuran la prevención y persecución de la violencia de género, incluida la sexual contra mujeres y niñas; la protección de quienes denuncian torturas, malos tratos u otros abusos; y la garantía de que esas denuncias no se vean obstaculizadas por una expulsión. Asimismo, han pedido que se proteja la labor de quienes prestan asistencia, acompañan a las personas migrantes, documentan posibles vulneraciones e informan sobre ellas.
El manifiesto ha reclamado además que se investiguen las denuncias formuladas por migrantes, organizaciones y periodistas, y que las instituciones actúen frente al racismo, la xenofobia y los discursos de odio. La atención a los colectivos especialmente vulnerables -como menores, mujeres en situación de calle, personas LGTBQ+ y solicitantes de asilo- constituye otra de las prioridades señaladas en el texto.
La concentración ha concluido con un llamamiento a la ciudadanía para situar la solidaridad y la dignidad humana por encima de la discriminación. El mensaje final ha resumido el sentido de la movilización: "Frente al odio y a la violencia hacia las personas migrantes en Ceuta, nuestra respuesta es humanidad, derechos y dignidad. Paremos el racismo y el odio".