Carlos Sampériz, diputado de Cultura, ha pronunciado con fórmula de Oscar el veredicto del jurado del galardón instituido por la Diputación Provincial y que será entregado este jueves, 12 de marzo, en la apertura del Congreso de Periodismo de Huesca: "Ángel Huguet Ascaso es el merecedor del I Premio de Comunicación Rural". Estaba acompañado por Huguet, por la directora del congreso, Livia Álvarez, y su compañero y alcalde barbastrense, Fernando Torres.
Se trata de una distinción, ha agregado, que complementa el Porquet y el Blasillo para incidir en el enfoque específico de la comunicación rural. "El objetivo es triple: reconocer una función pública esencial y un derecho fundamental a que los vecinos de los municipios, por pequeños que sean, estén informados con cercanía, con seriedad y rigor, y que sean protagonistas de los informativos. Visibilizar el periodismo hecho desde los pueblos, en línea con la defensa del orgullo rural que la Diputación quiere proyectar, y, sobre todo, premiar a las personas que, como Ángel, están comprometidos con los pueblos del Alto Aragón".
Ha agregado el galardonado "ha recorrido todos y cada uno de los pueblos del Somontano y ha puesto en práctica lo que conocemos como periodismo de zapatilla, algo que desafortunadamente se está perdiendo". El premio reconoce "su larga trayectoria, más de 55 años contando a todo el mundo el medio rural, narrador de los hitos más importantes del Somontano. En el último medio siglo lo ha contado todo desde los inicios de Ferma, los premios literarios, los bienes del Alto Aragón oriental o las pasarelas de Alquézar. Cuenta el territorio desde el territorio, haciendo comprensible la realidad cotidiana del Somontano".
UN ALTAVOZ
Ángel Huguet Ascaso ha calificado de "iniciativa muy acertada" la institución de este premio, que en esta primera ocasión reconoce casi sesenta años de oficio. Ha recordado otro hito en su trayectoria, el Premio San Francisco de Sales de la Asociación de la Prensa de Aragón de 2002, por "hacer visible el valor y a las personas de los pequeños municipios".
Huguet ha recordado sus inicios en El Cruzado y Nueva España, y el aliciente que fue una de sus primeras entrevistas: "Una entrevista al único habitante de Bastarás, Martín, en compañía de Rayersam (el añorado mago y folclorista Rafael Ayerbe Santolaria), que fue de noche y al calor de la lumbre". Con ese espíritu de alumbrar a muchas personas, ha valorado las "conversaciones de proximidad y sencillez con el altavoz de los medios para contar historias" de mujeres y hombres centenarios (especie abundante en el Somontano), incluida una de 109 años o la abuela de su mujer, Marichel Barrabés, presente esta mañana.
En este sentido, Ángel Huguet ha recordado que se informa del pasado, del presente y del futuro. Ha remembrado sus pequeñas entrevistas a dos jerarcas de la iglesia hoy ya santos, San Josemaría y Juan Pablo II, tiempos en los que no dejaban entrar magnetofones, por lo que tuvo que tirar de memoria en las tres preguntas que pudo formular al barbastrense y los dos minutos con el polaco. Ha expresado orgullo por Barbastro, la ciudad con más beatos por habitante. Ha incorporado en la interlocución a los seis obispos y a ocho alcaldes desde Manuel Gómez.
En la fecunda labor de corresponsal, ha cubierto los litigios de Sijena y del Barbastro-Monzón, que le permitieron aprender a "leer sentencias en diagonal". Y también el ejercicio de todos los géneros periodísticos en Cultura, Deporte, Sociedad, Política y Economía.
Ha recordado algunos acontecimientos singulares como la entrevista a Julio Iglesias en tiempos de Gwendoline, cuando El Cruzado Aragonés le censuró la información por algún asunto de dudosa moralidad. Ferma, Torreciudad, el cierre del Cuartel General Ricardos, la Semana Santa de Interés Turístico Nacional, la Fiesta del Crespillo o el Día Internacional de la Mujer en el Valle de Rodellar celebrado por mujeres entre 2 meses de edad y 88 años son algunos de los hitos. Y no han faltado en su discurso compañeros como Pepe Sánchez, Manolo Garrido o José María Santolaria "Mortadelo" con su Canal 25 de televisión. "La comunicación rural merece este esfuerzo".
TORRES: "SE LO MERECE CON TODAS LAS LETRAS"
El propio Ángel Huguet ha invitado al alcalde de Barbastro, Fernando Torres, a intervenir, y el primer edil y diputado provincial ha considerado que "las noticias, sin periodistas como Ángel, pasarían más desapercibidas y no tendrían espacio".
Ha recordado que se conocen desde hace muchos años por la "vinculación familiar. Estoy orgulloso, se lo merece con todas las letras". Y ha sumado en el reconocimiento a Pepe Sánchez porque, con Ángel, "llevo toda una vida dedicada al medio rural y hay que agradecer el trabajo desarrollado".

LA GLOSA DE ÁNGEL HUGUET
La Diputación Provincial de Huesca ha repartido a los medios de comunicación la glosa redactada por este firmante, que reza así:
"Ángel Huguet es el paradigma de una doble condición: el corresponsal 24 horas y el periodista rural 7 días a la semana. Sin descanso. Con pasión.
Su existencia es de platino. Hizo 75 años el 24 de junio, el reservado para sanjuanarse y para celebrar el solsticio de verano, y recibió entonces el periodismo una bendición que se ratificó con el paso del tiempo. Nacido de María Cruz Ascaso Sauqué y Ángel Huguet Jordán, el pequeño Ángel impregnó su olfato de prensa en el establecimiento de su progenitor.
Sació una primera curiosidad por el arte de juntar letras en armonía en El Cruzado Aragonés en noviembre de 1968, y apenas medio año después firmó su primer artículo en Nueva España. Se pasaba por la radio con la saga de los Cortijo en Radio Popular y después siguió con su amigo Pepe Sánchez.
La realidad es que su experiencia laboral fundamental, como la de tantos corresponsales, trascendía los medios de comunicación. Fue bancario en el Banco de Huesca, posteriormente BBVA por aquello de las absorciones y fusiones. Su oficio en ventanilla y cajeros refrendó sus habilidades de cara al público. Tuvo la suerte de una de aquellas pródigas prejubilaciones muy pronto, cuando apenas frisaba la cincuentena.
Y aquí emergió su oportunidad para profundizar en su querencia periodística en El Cruzado Aragonés, que llegó a dirigir, Diario del Altoaragón que había sucedido a Nueva España. Empezaba para él la verdadera edad del júbilo, a tiempo completo, simultaneando su vida familiar con Marichel Barrabés y sus pequeños-grandes Emilio y Pilar. Sus escenarios vitales eran Barbastro y el Somontano y, por vía conyugal, Campo.
Su vida es poliédrica y polifacética. Ejerciente de Montañeros de Aragón con los que ha subido el Aneto, ferranquero, presentador de las Damas y de los premios literarios, gastrónomo con sello de Joaquín Coll, taurino incluso de crónicas de 5 toros en corridas de 6, distinguido en Ferma y ciudadano de ese mundo en sí mismo que es el Somontano.
Ángel Huguet ha suscrito las primeras crónicas sobre el Vino del Somontano, el Tomate Rosa de Barbastro, la Asociación de Empresarios de la Sierra de Guara, Torreciudad, el aceite, las ferias, los quesos artesanos, las pasarelas de Alquézar, las empresas... En vivo y en directo, sin copias ni pegas, con testimonios a flor de piel.
No sería justo ni riguroso olvidar su inversión en el cielo al que asomará dentro de muchas décadas. Ha narrado en directo beatificaciones y canonizaciones como las de San Josemaría, El Pelé, los Mártires Claretianos y un santoral entero en tierra de santos, en comarca martirial. Ha sufrido y gozado con la normalización de los límites eclesiásticos y la recuperación de los bienes. No todos, todavía le quedan las pinturas murales de Sijena. Aquí, como en tantas cuestiones en su vida, saca ese genio tan aragonés que nos entronca con personajes tan tronantes como Joaquín Costa. Genio y figura.
Ha tenido la oportunidad de saludar al papa Juan Pablo II y de entrevistar a personajes como Camilo José Cela, Julio Iglesias, Rafael, Louis Van Gaal, Luis Enrique y Javier Clemente. Y, sin embargo, quizás le han llenado más las reflexiones de sus obispos, entre los que don Ángel Pérez figura en un pedestal, "el cura Cabrero" y una nómina infinita en la que se cuelan algunos “civiles” como el hoy añorado Paco Lacau o el gran Mariano de Alquézar. La parte eclesial tiene su explicación: Ángel fue monaguillo en los Misioneros y aprendió en Escolapios, que también influyen.
Ni en situaciones de enfermedad, como la covid que le apuró o la actual rotura de húmero, Ángel ha renunciado a contar lo que sucede, si puede ser experimentado de primera mano. El oficio del periodismo, la virtud y el coraje del corresponsal. En la justa distribución entre trabajo y ocio, se entrega con denuedo a la comunicación y se conforma humildemente con unas patatas bravas y un buen tinto del Somontano para el punto y seguido de cada día. Sin mirar el reloj, pasión pura, sentido de la justicia, creencia en la contribución del periodismo a la libertad y la democracia. A pequeña escala. Con altura pirenaica de miras. Con la vara de la dimensión de cada noticia, de cada tertulia, de cada conversación. Trasladar al universo el orgullo de lo pequeño, de lo rural. La suerte de vivir en el Somontano y poder airearlo al mundo".