La brecha digital agrava la precariedad laboral de muchas mujeres

Iglesia por el Trabajo Decente alerta en su manifiesto del 8M del riesgo de exclusión tecnológica en el acceso al empleo

DH
08 de Marzo de 2026
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La HOAC, en la manifestación del pasado 1º de Mayo, Día del Trabajo. Foto Myriam Martínez
La HOAC, en la manifestación del pasado 1º de Mayo, Día del Trabajo. Foto Myriam Martínez

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente ha advertido de que la digitalización del empleo está generando nuevas formas de exclusión para muchas mujeres, especialmente aquellas que ya viven en situaciones de vulnerabilidad laboral o social. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el colectivo ha difundido un manifiesto en el que reclama medidas para garantizar un trabajo digno y reducir la brecha digital de género en el ámbito laboral.

El documento subraya que no es posible construir una sociedad justa mientras millones de mujeres continúen sufriendo precariedad laboral, desigualdad o discriminación en el empleo. En este contexto, la iniciativa destaca la importancia de que la Iglesia mantenga una presencia activa en el mundo del trabajo, acompañando y defendiendo los derechos de las personas más vulnerables.

Entre los principales desafíos señalados se encuentra el impacto de las nuevas tecnologías, las plataformas digitales y la inteligencia artificial, que están transformando el acceso al empleo, la formación y la participación social. Sin embargo, la organización advierte de que muchas mujeres quedan fuera de estas oportunidades por la falta de recursos tecnológicos, conexión a internet o competencias digitales.

El manifiesto cita datos del informe FOESSA, que revelan que un tercio de los hogares vulnerables —muchos de ellos encabezados por mujeres— vive en una situación de “apagón digital”. En los casos de pobreza severa, el 35% de los hogares carece de conexión estable a internet y el 34% no dispone de las habilidades necesarias para desenvolverse en el entorno digital.

Esta situación afecta especialmente a mujeres que trabajan en sectores feminizados y precarios, como los cuidados o el ámbito rural, donde la falta de tiempo y de recursos dificulta adquirir competencias tecnológicas. Como consecuencia, muchas no pueden acceder a ofertas de empleo o realizar trámites administrativos digitales, lo que perpetúa su situación de vulnerabilidad.

La organización también advierte de la escasa presencia femenina en el desarrollo de tecnologías y sistemas de inteligencia artificial, un ámbito dominado mayoritariamente por hombres. Esta falta de diversidad puede generar sesgos tecnológicos que reproduzcan desigualdades en el acceso al empleo o en decisiones automatizadas.

Ante esta situación, el manifiesto reclama una implicación activa de las instituciones y de la sociedad para reducir la brecha digital de género, recordando que no se trata solo de un problema técnico, sino también de una cuestión de dignidad y de igualdad de oportunidades.

La iniciativa concluye reafirmando varios principios fundamentales: el trabajo digno como derecho inalienable, la necesidad de que la tecnología esté al servicio de la vida y de la igualdad, y la urgencia de transformar estructuras laborales injustas que afectan especialmente a las mujeres.