El Coso Alto de Huesca se impregna desde esta semana del aroma dulce de una tradición centenaria que llega desde Barbastro: la Pastelería Biarritz ha desembarcado con elegancia en el número 44, junto al emblemático Teatro Olimpia.
En una jornada que anticipa su apertura oficial el 31 de marzo, los oscenses pudieron disfrutar este viernes de una exclusiva degustación de sus conocidos pasteles de almendra, un secreto de familia que se mantiene intacto desde 1903. Bajo la atenta mirada de David Risco, representante de la nueva generación de esta estirpe de pasteleros, el acto ha servido no solo para presentar el establecimiento, sino para escenificar la acogida de la ciudad a una elaboración artesanal, sin gluten ni lactosa, llamada a convertirse en punto de encuentro social.

La inauguración previa ha congregado a numeroso público y a representantes del ámbito institucional y social, entre ellos la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, que ha querido respaldar con su presencia la llegada de esta firma histórica al centro urbano. Le ha acompañado también la concejala de Fiestas, Nuria Mur, y se ha acercado también el presidente de la Cámara de Comercio de Huesca y presidente del Consejo Aragonés de Cámaras, el barbastrense Manuel Rodríguez Chesa.
La afluencia constante de visitantes ha evidenciado el interés que despierta una iniciativa que combina legado, identidad y oficio artesanal en pleno Coso Alto.
Clientes curiosos, habituales del dulce y rostros conocidos del ámbito local se han acercado al nuevo espacio para explorar de primera mano la propuesta. La apertura supone, además, la expansión natural de una marca con más de un siglo de trayectoria que busca consolidar su presencia más allá de Barbastro.
Al frente del proyecto se sitúa David Risco, quien ha explicado que la decisión de abrir en la capital responde a la cercanía con un público que ya estaba familiarizado con el producto. “La idea es expandir la marca y que la gente lo vaya conociendo más”, ha señalado, incidiendo en el creciente interés por estas elaboraciones. El relevo generacional se materializa así en una apuesta por mantener la esencia sin renunciar a nuevos horizontes: sus padres continuarán al frente del obrador en Barbastro, mientras él lidera esta nueva etapa en Huesca.

La clave del éxito, ha defendido, reside en la fidelidad a la receta original. “No se ha cambiado nada desde 1903”, ha afirmado, recordando que fue Pedro Albás quien ideó una fórmula basada en almendra, huevo y azúcar que permanece inalterable. Sin aditivos ni variaciones, el producto conserva su identidad, convertida en eje de una propuesta que reivindica la pureza del sabor.
Entre las especialidades que han podido degustarse destacan el tradicional pastel Biarritz, su versión con chocolate belga, las roquitas caramelizadas y las candeleras, elaboradas con almendra, canela y limón. Una carta breve y reconocible que gira en torno a un mismo origen y refuerza la coherencia del proyecto. “Todo parte del Biarritz”, ha resumido Risco.
El respaldo del sector pastelero local también ha resultado determinante en este desembarco. Según ha explicado, la asociación ha facilitado su integración en el tejido comercial, reforzando una acogida que ya se ha reflejado en la notable afluencia registrada durante esta primera jornada.

Más allá de sus elaboraciones, el nuevo establecimiento aspira a consolidarse como un espacio de encuentro donde tradición y contemporaneidad dialoguen a través del paladar. Con la apertura oficial prevista para el 31 de marzo, Pastelería Biarritz inicia en la ciudad una etapa marcada por el relevo generacional y la continuidad de un legado centenario.