“Busquemos lo que nos une por medio del amor y trabajemos en una comunidad cohesionada”. Con estas palabras ha concluido el vicario general de la Diócesis de Huesca, José Alegre, la homilía de la misa celebrada este miércoles en la ermita de San Jorge, en el cerro que lleva su nombre, con motivo de la festividad del patrón y del Día de Aragón, en una mañana soleada aunque algo ventosa.
Hasta el templo ha llegado, como es habitual, la comitiva religiosa, en la que ha participado también la corporación municipal, encabezada por la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, junto a ediles de todos los grupos, además de las mairalesas y otros representantes institucionales, en una jornada marcada por la tradición y el simbolismo.
La celebración ha contado con la participación del párroco de la Encarnación, José María Arnal, encargado de la lectura del Evangelio, acompañado, entre otros, por el deán de la catedral, Juan Carlos Barón, mientras que la homilía ha sido pronunciada por José Alegre, quien ha centrado su intervención en el significado de San Jorge como referente para la sociedad actual.
“San Jorge se nos propone a todos nosotros como modelo, aquel en quien nos fijamos para seguir a Cristo y dar testimonio de él”, ha indicado el vicario, que ha invitado a reinterpretar las batallas de la vida desde una perspectiva distinta. En este sentido, ha subrayado que el santo es un apoyo para descubrir "las herramientas que nos ayudan a vencer, por medio del amor, las batallas de la vida”.
Alegre ha insistido en que la verdadera lucha no se libra desde la confrontación, recordando que “cambió aquellas armas por la cruz y la gran arma del amor”, y ha planteado a los fieles “con qué queremos vencer las batallas que también la vida nos presenta, por medio del odio y del rencor o por medio del amor”.
En otro momento de la homilía, ha recurrido a la imagen del dragón como símbolo del mal, al afirmar que “el mal busca de tantas maneras dejarnos solos y aislarnos”, y ha invitado a una reflexión personal y colectiva al preguntarse “qué dragones hay en mi corazón” y “qué dragones atentan a la vida de nuestra ciudad”.
Asimismo, ha apelado a la responsabilidad de proteger lo que comienza, evocando la figura de la doncella como símbolo de lo nuevo y frágil, al señalar “qué hay nuevo en nuestra ciudad que yo tengo que ayudar para que comience”, en una llamada a fortalecer la cohesión social y el compromiso comunitario.
En la parte final de su homilía, el vicario ha profundizado en esta idea de compromiso colectivo, invitando a los asistentes a preguntarse “si quiero yo librar la batalla de la vida por medio de la cruz del amor” y a ser “defensores de los más débiles y necesitados”, en referencia tanto a las personas como a los proyectos que comienzan y requieren apoyo. Asimismo, ha apelado a “vencer todo aquello que nos divide, que nos provoca miedo y destrucción”, insistiendo en la necesidad de construir comunidad desde la unidad.
La misa ha estado cantada por la Coral Oscense, que ha acompañado la celebración en este enclave emblemático de la ciudad, donde cada 23 de abril se reúnen vecinos y autoridades para conmemorar la festividad de San Jorge y reafirmar el vínculo entre tradición, fe e identidad aragonesa.