Cáritas Huesca abre su rastrillo con muebles restaurados, textiles y artesanía hecha a mano

Los productos elaborados en sus talleres prelaborales muestran el aprendizaje de una treintena de participantes

13 de Marzo de 2026
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Inauguración del Rastrillo de Cáritas Huesca. Foto Myriam Martínez
Inauguración del Rastrillo de Cáritas Huesca. Foto Myriam Martínez

Cáritas Huesca ha retomado con entusiasmo su rastrillo de artesanía, una iniciativa diseñada para dar visibilidad a los productos confeccionados en sus talleres prelaborales y que el año pasado tuvo una gran acogida.

Isabel Ramos, secretaria general de Cáritas Huesca, explica que este rastrillo “es una ventana para mostrar el trabajo que realizan las personas que participan en los talleres y el proceso de aprendizaje que hay detrás de cada pieza”.

Según señala, el espacio permite acercar a la ciudadanía una parte del trabajo social que desarrolla la entidad y poner en valor el esfuerzo de quienes están recorriendo un itinerario de inserción.

En este espacio, los visitantes pueden encontrar una amplia variedad de artículos únicos que van desde mobiliario restaurado, hasta objetos de madera, delantales, paños de cocina, bolsas de viaje, fundas para planchas, cojines e incluso colchas de tela vaquera pintadas a mano, además de bisutería, hilos y lanas.

Rastrillo de Cáritas Huesca. Foto Myriam Martínez
Rastrillo de Cáritas Huesca. Foto Myriam Martínez

TEXTIL Y CARPINTERÍA

El rastrillo se nutre de la producción de dos áreas principales: textil y carpintería. En los últimos años, el planteamiento de estos espacios ha ido evolucionando desde un enfoque centrado únicamente en el reciclaje hacia una dimensión más creativa y artesanal.

En el taller de carpintería, por ejemplo, se recuperan muebles deteriorados para devolverles su funcionalidad. Por su parte, en el área textil un grupo de mujeres aprende técnicas de costura, tejido y cruceta, desarrollando habilidades que les permiten crear diferentes piezas.

Junto a los productos elaborados en estos talleres, el rastrillo también ofrece artículos de bisutería, lencería y pequeños materiales de costura, como hilos o agujas, con la intención de fomentar las labores manuales en el hogar.

Isabel Ramos, secretaria general de Cáritas Huesca. Foto Myriam Martínez
Isabel Ramos, secretaria general de Cáritas Huesca. Foto Myriam Martínez

MÁS ALLÁ DE LA TÉCNICA

El programa acoge actualmente a unas treinta personas derivadas de las acogidas parroquiales, que inician un itinerario personalizado orientado a su inserción sociolaboral. La finalidad de estos talleres prelaborales no se limita únicamente al aprendizaje de un oficio concreto, sino que busca fortalecer competencias transversales esenciales para cualquier entorno laboral.

Entre ellas se encuentran la puntualidad y la responsabilidad profesional, el trabajo en equipo y el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas básicas, aspectos que resultan determinantes en los procesos de incorporación al empleo.

Para quienes ya cuentan con la preparación necesaria, Cáritas facilita el acceso directo a su agencia de colocación. En otros casos, los talleres funcionan como un paso previo de formación y acompañamiento, destinado a reforzar las capacidades personales antes de dar el salto al mercado laboral.

El impacto social de esta iniciativa se refleja en que cada año se producen inserciones laborales entre los participantes que completan el itinerario establecido. Según explican los responsables del proyecto, la ratio de acceso al empleo es positiva, aunque varía en función de la trayectoria personal y las circunstancias de cada participante.

Para Cáritas, el valor de estos talleres no se limita al aprendizaje manual. Ramos recuerda que “lo importante es que las personas recuperen hábitos de trabajo y confianza en sí mismas”, una base que facilita después su acceso al mercado laboral.

Marisol Nsuga. Foto Myriam Martínez
Marisol Nsuga. Foto Myriam Martínez

MARISOL Y ANTONIA

Dentro del Rastrillo de Artesanía de Cáritas Huesca, las figuras de Marisol Nsuga y Antonia Piedrafita reflejan dos de los pilares que sostienen este proyecto: la persona que se forma y encuentra nuevas oportunidades y la voluntaria que acompaña.

Marisol Nsuga, originaria de Guinea Ecuatorial, participa activamente en el taller de carpintería, donde ha descubierto un oficio completamente nuevo para ella. Esta experiencia le ha permitido adquirir conocimientos técnicos y desarrollar destrezas manuales que hasta ahora desconocía.

Su trabajo diario se centra principalmente en recuperar muebles y objetos donados, devolviéndoles utilidad mediante distintas técnicas. En el taller se emplea madera de palet para reconstruir piezas deterioradas, se restauran cuadros y marcos que llegan en mal estado y también se elaboran nuevos artículos a partir de materiales reutilizados.

Entre las piezas que salen del taller destacan mesas, sillas, utensilios de cocina, fruteros o juguetes de madera, elaborados con cuidado y atención al detalle. Marisol reconoce además una especial predilección por las lámparas de madera y los joyeros, que considera piezas especialmente bonitas y representativas del nivel de aprendizaje alcanzado durante su formación.

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En el caso de Antonia Piedrafita, su implicación llega desde el voluntariado, aportando acompañamiento y apoyo a las participantes del taller textil. Este espacio reúne habitualmente a entre ocho y diez mujeres en una etapa prelaboral, donde aprenden labores de costura, tejido y cruceta mientras desarrollan habilidades útiles tanto en el ámbito doméstico como en el profesional.

Antonia Piedrafita. Foto Myriam Martínez
Antonia Piedrafita. Foto Myriam Martínez

Durante el proceso elaboran una amplia variedad de artículos prácticos, pensados para el uso cotidiano. Entre ellos se encuentran delantales -una de las piezas favoritas de Antonia por su utilidad diaria-, paños de cocina, agarradores para cazuelas, bolsas de viaje para ropa o calzado y fundas para planchas o gafas.

El taller también da lugar a creaciones artesanales singulares, como una colcha confeccionada con tela vaquera pintada a mano por las propias participantes o pequeños estuches destinados al material de aseo escolar.

Junto a los productos elaborados por el grupo, Antonia se encarga además de gestionar la venta de objetos procedentes de donaciones, como bisutería, lencería o materiales de costura -hilos, lanas o agujas-, que permiten a los visitantes seguir practicando estas labores en casa.

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Más allá de la producción artesanal, Antonia subraya que el objetivo principal del taller es generar un espacio de convivencia y bienestar. Para muchas de las participantes, este lugar se convierte en un entorno donde compartir experiencias, sentirse acompañadas y dejar a un lado las preocupaciones personales, mientras aprenden nuevas habilidades y recuperan confianza en su día a día.

Las personas interesadas en conocer el proyecto o adquirir alguno de los artículos elaborados pueden acercarse al rastrillo el viernes durante toda la jornada, tanto por la mañana como por la tarde, y también el sábado de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00.

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