El Salón Azul del Casino oscense acogió este jueves la conferencia “Restauración de la torre de San Lorenzo, el alma de un cantero cincelada para la posteridad”, un acto organizado por la Real Cofradía de San Lorenzo dentro de las actividades culturales que desarrolla a lo largo del año.
La priora de la Cofradía, Carmen Urzola, fue la encargada de presentar al maestro cantero Carlos Goñi, coordinador de los trabajos de cantería llevados a cabo durante la rehabilitación de la torre de San Lorenzo y artífice de destacadas intervenciones patrimoniales en la capital oscense.
Entre ellas figuran la restauración del claustro románico de la Catedral de Huesca, las tumbas funerarias de los dos obispos de Huesca y Jaca, Javier Osés Flamarique y Damián Iguácen Borau, así como el último arco construido en la ermita de Jara.
OFICIO APRENDIDO DESDE LA INFANCIA
La cantería, uno de los oficios más antiguos y exigentes ligados a la construcción y al arte, ha centrado la vida de Carlos Goñi. El cantero recordó cómo comenzó a familiarizarse con la piedra siendo apenas un niño, acompañando a su abuelo a la cantera desde los cinco años.
“Allí me enseñó todos los secretos de la piedra”, explicó Goñi, quien evocó una infancia en la que, “a falta de televisión”, escuchar las historias y enseñanzas de su abuelo se convirtió en su mayor entretenimiento.

RESTAURACIÓN DE LA TORRE
Las obras de restauración de la torre de la Basílica de San Lorenzo comenzaron en agosto de 2001 y finalizaron en diciembre de 2003. Durante ese periodo, Carlos Goñi coordinó los trabajos de cantería junto a la dirección de obra, bajo la supervisión técnica del arquitecto Joaquín Naval Mas y el aparejador José Miguel Sanz.
El cantero destacó la labor realizada por entre siete y doce profesionales que trabajaron de forma continuada en la rehabilitación. Entre ellos mencionó especialmente a Florencio, responsable de tallar el gran escudo superior de la fachada este y distintos capiteles, así como a Eva y María Ángeles, cuya profesionalidad quiso poner en valor.
Goñi subrayó además el papel esencial de los albañiles, encargados de tapar mechinales y recolocar ladrillos en los huecos abiertos para ubicar las piezas de piedra.
INVESTIGACIÓN HISTÓRICA Y DOCUMENTACIÓN FOTOGRÁFICA
Durante la conferencia, el maestro cantero explicó las dos normas que siempre han guiado su trabajo. La primera consiste en investigar a fondo el momento histórico en el que se construyó el edificio sobre el que se interviene.
En el caso de San Lorenzo, Goñi estudió la época de construcción, los materiales empleados y el origen de la piedra utilizada primigeniamente. También destacó las investigaciones realizadas por Celia Fontana y Antonio Naval Mas, además de los dibujos de este último sobre la antigua iglesia medieval de San Lorenzo. Trabajos que le ayudaron en su labor de documentación.
La segunda norma, que considera fundamental, es documentar cada obra mediante un exhaustivo seguimiento fotográfico del antes y el después. Parte de ese archivo fue mostrado durante la conferencia.

INTERVENCIONES Y TÉCNICAS
Entre las principales actuaciones acometidas en la torre, Goñi explicó que se reconstruyeron la totalidad de cornisas y escudos, conservándose únicamente algunas piezas de la fachada este que se encontraban en buen estado. También se llevó a cabo la limpieza integral del ladrillo, diversas intervenciones estructurales y la construcción del octógono sobre el que posteriormente se instaló el chapitel y la aguja.
La piedra empleada en la restauración procedía de las canteras de Ayerbe, elegidas por su excelente calidad. No obstante, Goñi recordó que durante la construcción original de la iglesia, entre 1607 y 1703, la piedra provenía de Estrecho Quinto, Apiés y de la antigua “Pedrera” situada en la actual zona de las calles Peligros y Desengaño de Huesca. Muchos bloques, además, se reutilizaron de la muralla de la ronda de Montearagón.
El maestro cantero detalló también algunas de las técnicas tradicionales empleadas en la restauración, como la cola de milano para unir las piedras o el uso del plomo como elemento amortiguador capaz de absorber movimientos estructurales y evitar la ascensión de humedad por la piedra. A ello se sumaron fijaciones mediante varillas de acero inoxidable y argamasa elaborada con cal, arena y cemento blanco para favorecer la transpiración del material.

Goñi mostró algunas imágenes de las piedras de la torre de San Lorenzo donde todavía permanecen las características y habituales marcas de cantero cuyo estudio permite analizar la organización del trabajo, la procedencia de los canteros y la cronología de las construcciones.
RECUPERARL LO QUE EL TIEMPO BORRÓ
Uno de los mayores retos fue la reconstrucción de los escudos ornamentales. Según explicó Goñi, el deterioro de la piedra había obligado años atrás a eliminar buena parte de los elementos decorativos de las fachadas norte, oeste y este por motivos de seguridad.
El único escudo parcialmente conservado era el de la fachada sur, donde todavía podían distinguirse elementos como una guirnalda, una palma del martirio o una venera. A partir de esos restos, los canteros tuvieron que interpretar y reconstruir las formas originales.
Goñi recordó incluso cómo visitaron las torres de la Basílica del Pilar de Zaragoza en busca de inspiración, al tratarse de elementos tallados en una época similar, aunque finalmente optaron por seguir un criterio propio.
Gracias al trabajo minucioso realizado, hoy los escudos y cornisas presentan un aspecto muy similar al que pudieron tener en el siglo XVII.
DEFENSA DEL BARROCO
El maestro cantero quiso resaltar también que durante toda la restauración no se produjo ningún accidente laboral, pese a las enormes dimensiones y peso de las piezas manejadas. Algunas piedras oscilaban entre los 70 y los 800 kilos, mientras que los capiteles alcanzaban los 1.500 kilos y determinados escudos superaban las cuatro toneladas.
Como conclusión, Goñi reivindicó la importancia del patrimonio barroco, a menudo eclipsado por el románico o el gótico.

“La Basílica de San Lorenzo reúne distintos estilos y merece el mismo reconocimiento histórico, artístico y arquitectónico”, afirmó.
Finalmente, defendió la necesidad de conservar el patrimonio “como si fuera nuestra propia casa”, recordando que la imagen de una ciudad reside en gran medida en el estado de conservación de su legado arquitectónico.
Al finalizar el acto, Carlos Goñi recibió dos obsequios de manos de la Real Cofradía de San Lorenzo como muestra de agradecimiento por su intervención y por su contribución a la conservación del patrimonio oscense, un gesto que emocionó y satisfizo profundamente al maestro cantero.