El Castillo de San Luis ha vuelto a abrir sus puertas este domingo después de dos años de inactividad. Lo ha hecho con una jornada abierta a toda la ciudadanía que ha permitido redescubrir uno de los enclaves más emblemáticos para bodas y celebraciones de la provincia de Huesca. Numerosos visitantes han recorrido sus jardines y dependencias a lo largo de la mañana, en una cita que también ha reunido a proveedores especializados, bodegas de vino y parejas interesadas en conocer de primera mano las posibilidades que ofrece el recinto.
La reapertura ha despertado además el interés de muchas personas vinculadas emocionalmente al lugar. Entre los asistentes se encontraban parejas que celebraron allí su boda y que han querido regresar para contemplar esta nueva etapa del castillo, así como futuros matrimonios que preparan su enlace y buscaban inspiración para uno de los días más importantes de sus vidas.
Laura Rodríguez, responsable de eventos de Lillas Pastia y del Castillo de San Luis, ha mostrado su satisfacción por la respuesta obtenida, y ha destacado la ilusión con la que afrontan esta nueva etapa y la excelente acogida recibida desde primera hora de la mañana.
Rodríguez ha señalado que muchos de los visitantes ya conocían el espacio de etapas anteriores. “Muchos de nuestros novios antiguos han querido venir a visitarnos, parejas que quieren volver a verlo después de haber hecho una primera visita y verlo todo un poco más vestido y más bonito”, ha indicado. También ha subrayado la emoción que supone retomar la actividad en un emplazamiento que considera “uno de los sitios más especiales de la provincia”.
La jornada ha permitido conocer la propuesta integral que ofrece el Castillo de San Luis para la organización de bodas y eventos. Más allá del atractivo del edificio y de sus amplias zonas ajardinadas, la organización ha querido poner el foco en uno de los aspectos que considera fundamentales para cualquier celebración: la gastronomía.
“Estamos amparados por la cocina del Lillas Pastia, por el chef Carmelo Bosque y creo que es la guinda del pastel a cualquier evento”, ha afirmado Rodríguez. La responsable ha explicado que la combinación entre el entorno, los espacios exteriores y la cocina constituye uno de los principales elementos diferenciadores del proyecto.

A su juicio, la experiencia gastronómica es uno de los recuerdos más relevantes que conservan los invitados tras una celebración. “Tenemos unos espacios únicos, un jardín precioso y una gastronomía que es lo más importante y lo que al fin y al cabo se llevan los invitados de un evento”, ha señalado.
Durante la mañana, los asistentes han podido recorrer las distintas estancias del edificio, conocer a algunos de los profesionales que participan habitualmente en las celebraciones y descubrir propuestas vinculadas al mundo nupcial.
Además, los asistentes han podido degustar una amplia variedad de propuestas gastronómicas, desde arroces y fideuá hasta gambas, quesos, gyozas, jamón cortado al momento, carnes a la brasa y tostadas con foie, entre otros platos, sin olvidar una cuidada selección de postres, vinos, cavas y otras bebidas. La jornada también ha servido para descubrir servicios vinculados al universo nupcial, como música en directo, maquillaje, peluquería, fotografía, moda y decoración, configurando un recorrido concebido para mostrar todos los elementos que intervienen en una boda y ayudar a las parejas a imaginar cada detalle de su celebración.
La reapertura llega además en un momento de intensa actividad para el sector. Según ha explicado Rodríguez, el Castillo de San Luis (reservas@castillodesanluis.com) ya está recibiendo numerosas solicitudes de información para futuras celebraciones a través del correo electrónico, las redes sociales y la atención personalizada que ofrecen tanto en el propio espacio como en el restaurante Lillas Pastia.
Con esta jornada de puertas abiertas, el Castillo de San Luis inicia una nueva etapa tras dos años de silencio. Un regreso esperado que devuelve a la provincia uno de sus escenarios más reconocibles para bodas y eventos y que ha permitido a muchos oscenses volver a pasear por un lugar cargado de historia, belleza y recuerdos.