Numeroso público ha acudido este domingo, a las 18:00 horas, a la Catedral de Huesca, donde ha tenido lugar la toma de posesión e instalación de los nuevos canónigos. El acto, presidido por el obispo monseñor Pedro Aguado Cuesta, se ha enmarcado en el rezo de las vísperas en la seo oscense.
La solemne ceremonia ha comenzado con la reunión de todos los Canónigos junto con el Obispo en la sala Capitular, donde, ya revestidos con los hábitos corales, han procedido a decir la oración del titular de la Iglesia Catedral.
Una vez terminada la reunión, han iniciado la procesión por el templo hasta el coro. La Cruz presidía el desfile, después la persona que lleva el sello del Cabildo, los nuevos canónigos, los canónigos por orden de antigüedad, el déan y por último el obispo.
Una vez que han llegado al plano anterior al Altar, el obispo ha ocupado la sede y los canónigos su sitial en el coro. A continuación, con el canto del Himno, el Obispo inciensa el Altar. Una vez que ha terminado el canto, ha tenido lugar la toma de posesión.

LOS NUEVOS CANÓNIGOS
Los nuevos canónigos son José Ignacio Martínez Madrona, Fernando Jordán Gracia, Fernando Altemir Pardo y José Alegre Lanuza.
Frente a la sede del obispo se ha colocado una mesa con el crucifijo y el libro de los Evangelios abierto con un reclinatorio delante por el que pasaban, uno a uno, los nuevos Canónigos. El deán-presidente del Cabildo ha dado lectura a los nombramientos y los que han sido designados hacen profesión de fe.
Cada nuevo canónigo, por separado, se ha dirigido al reclinatorio y ha tomado posesión aceptando todas y cada una de las enseñanzas de la fe propuestas por la Iglesia y jurando cumplir los estatutos del excelentísimo cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Huesca, y observar sus laudables costumbres. Con su mano derecha sobre los Evangelios, afirman: “Así lo juro, así me ayude Dios y estos Santos Evangelios que toco con mis manos. En Huesca, a diez y ocho de enero de dos mil veintiséis”.

Una vez que los canónigos han hecho profesión de fe, el deán les ha colocado la muceta y el obispo el solideo y el bonete, junto a las demás insignias propias. El deán les acompaña a su sitial en el coro, donde se sientan y toman así posesión. Seguidamente ha tenido lugar la salmodia, interpretada a dos coros.
El obispo ha terminado la ceremonia dirigiéndose a los nuevos canónigos y pidiéndoles que custodien la belleza del culto divino, que cuiden la comunión eclesial y que sigan en la Diócesis con humildad y discreción. Les ha agradecido su cercanía y disponibilidad, y le has pedido que sean testimonio de que la Iglesia y la Diócesis son comunión. Y que cada uno de los canónigos de la Catedral viva centrado en Cristo.