El comandante Javier Abizanda Sánchez está a bordo del Hespérides, el buque oceanográfico que se convierte en vehículo principal de la Campaña Antártica Española, a punto de atracar en Ushuaia, 87 días después de que zarpara del mismo puerto en una expedición que puede sellar con las dos palabras que definen el éxito: misión cumplida. Todo un éxito con los tres baluartes que se marcaba en su hoja de ruta: seguridad, ciencia y convivencia.
Después de un año de preparativos con ejercicios incluidos en el valle de Arán con la instrucción en vida y movimiento en montaña y frío extremo más 57 jornadas para actualización y preparación, el 21 de diciembre fue el punto de arranque para alcanzar el mítico emplazamiento. Desde Ushuaia, el Hespérides transportó a los 13 militares comandados por el oficial de Santalecina hasta la Base Antártica Gabriel de Castilla. La media de edad, de 45 años, 54 el mayor y 31 el más joven.
Este jueves, desembarcan en Ushuaia. Se han adelantado por la exigencia del paso del Mar de Hoces (los británicos le llaman de Drake, que llegó sesenta años más tarde) para "pillar el paso bueno, porque con olas de siete o diez metros sería peor". Aprovechan para adelantar documentación o informes ahora que están fondeados cerca del puerto, algo imposible cuando el mar se define en vaivenes poco agradables.
Cien días, del 21 de diciembre al 4 de abril, han conformado la singladura. La base quedó completa para la operatividad el 29 de diciembre y, a partir de ahí, "apoyo directo a la ciencia a través de los servicios que da la Base, de alimentación, sanidad, protección del medio ambiente, mantenimiento de motores e instalaciones, telecomunicaciones y seguridad de los movimientos a pie y en embarcación. También ayudarles para la reparación de sus dispositivos. Montar placas solares para dar electricidad a algún sensor. El hito más importante es apoyar a la ciencia, a través de los servicios de la base y proporcionar seguridad en los movimientos".
Esta 39 expedición se ha caracterizado también por la mejora de la infraestructura de la Base, desde una mejora de la gasolinera, un habitáculo calefactado para las baterías de la red eléctrica de energías renovables, han elevado las prestaciones de los aerogeneradores de 3.000 a 5.000 vatios, los inversores eléctricos en la misma cuantía, han reparado el cuarto de baño del antiguo módulo científico y, durante gran parte de la campaña, 8 militares del mando de ingenieros han realizado los interiores del módulo científico: las paredes, las puertas, red eléctrica y de agua, climatización... Cuando ya no hubo científicos, aprovecharon para trasladar todo del antiguo módulo científico al nuevo, el laboratorio de medio ambiente.

Han pasado durante esta campaña nueve proyectos científicos que han escalonado la presencia y marcha de los investigadores. También aquí hay diferencias. Los hay que dan un servicio a la campaña, uno el de vigilancia volcánica que ha estado desde la apertura al cierre y tienen una monitorización constante durante todo el año para vigilar el volcán, y el otro es el servicio de la Agencia Estatal de Meteorología. No ha habido peligro volcánico y la Aemet, con sus predicciones, ha permitido conocer cómo actuar ese día. Si podían trabajar sin peligro y, dependiendo del viento o una sensación térmica extremadamente baja, se operaba de una manera u otra.
Además, ha habido dos series temporales, que toman datos durante años para constatar la evolución. Una, GO2OCEAN de la Universidad de Cádiz, que tomaba registro de temperaturas, mareas y movimientos y deformación de la isla con métodos geodésicos. La otra estudia la evolución del Permafrost en Isla Decepción y en la Isla Livingston.
LOS CINCO PROYECTOS
Han atendido cinco proyectos científicos. Uno, SUPRODEI, de la Universidad de Jaén, que estudia los piroclastos, las laderas de la Isla Decepción y pueden ver la capacidad de los materiales de absorber el agua y a ver qué punto podría producir un deslizamiento de laderas. La segunda, POLAROMICS, del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas, que estudia los microorganismos en la Antártida. Otro proyecto es portugués, MERCANTAR, que estudia el mercurio en la Antártida procedente del volcán u otros sitios del mundo. Un cuarto, de un chino, HoPP POLARIN, que ha venido a estudiar el pingüino barbijo y su evolución histórica en la isla. El quinto, el italiano STORAGE, sobre los microplásticos y su evolución en la Antártida, cómo van llegando y evolucionan. La doble condición volcánica y antártica de Isla Decepción permite encontrar microorganismos únicos o extraños.

Han pasado por la Base 38 científicos ayudados por los 13 militares. Cada investigador venía el tiempo que tenía que estar. Estaba todo coordinado para que la ocupación, que es de 30 y ha llegado hasta 37 personas, fuera la adecuada.
Las jornadas han sido intensas y la convivencia ha resultado "muy positiva. He tenido la suerte de que todos los investigadores han sido muy buena gente, han sido muy proactivos y nos han querido mucho, ha sido mutuo. Ellos se han entregado y nosotros también. Ha funcionado muy bien". Tenían muy claro su lema: "Para servir a España hasta los confines del mundo. Estábamos para lo que necesitaran. Hemos dado el 110 % para que no tuvieran un limitante para tomar hasta la última muestra e hicieran lo que tenían que hacer".
El respeto mutuo ha llegado más lejos. "Yo con algunos me he sentido inspirado. ¡Qué calidad de científicos e investigadores tenemos en España, menudo nivel y con vocación! He visto que los científicos son muy vocacionales en España, como la profesión militar. Y servir a España a través de sus científicos ha sido lo mejor de la campaña, una experiencia única".
Compartían los resultados. Después de cenar, había una puesta en común sobre la evolución de las investigaciones. "Esto es muy positivo porque tú te involucras más en el proyecto, al conocer por qué necesitan coger una muestra en ese lago, porque ellos han estudiado de antemano qué muestra necesitan y si por ejemplo quieren una muestra de un lago de origen glaciar en el que hay una fumarola, entiendes porqué han seleccionado ese lago. Te haces más partícipe de la expedición globalmente".
Al final, todo crea conocimiento universal y tiene aplicación práctica. "Lo de las laderas se puede ver que, dependiendo del tipo de suelo, hay más facilidad de deslizamiento o menos, dependiendo también del material. La vigilancia volcánica en Isla Decepción nos ayuda después a tener vulcanólogos que hayan hecho prácticas, es un volcán con actividad, que puedan ver la reacción ante las erupciones por ejemplo en La Palma. Y de los microorganismos pueden sacar propiedades para cosmética o tratamiento de enfermedades". Los microplásticos también permiten conocer mejor la sostenibilidad...

¿Y los pingüinos barbijos? "Es el primer año que no había pingüinólogos españoles y ha venido un chino que ha acabado encantado, que nos ha dicho que somos los mejores". Tomaba sedimentos con un tubo y, cuanto más grande el testigo, mejor, porque así podía ver el tiempo de los pingüinos, de qué se alimentaban (y así podía ver el cambio de los océanos). Estaba muy interesado en las colonias más antiguas. "Me contaba que el mar estaba más alto. Trataba la evolución de la especie". Sobre las portuguesas, eran dos científicas y han trabajado muy duro porque se pegaban ocho horas fuera para medir el mercurio con un robot propio para tomar muestras.
Reconoce Javier Abizanda que han "aprendido mucho". También han disfrutado moderadamente, la mejor celebración era San Juan Bosco el 31 de enero, patrón de los militares especialistas, el 31 de enero. Juegos de carreras de sacos, cartas y futbolín con los argentinos que están a kilómetro y medio al oeste de la Base.
Retornan hacia España (llegarán el 4 de abril) tras la parada en Ushuaia. Una experiencia única que deja una estela en todos los sentidos. "Por gusto repetiría, soy aventurero. Espíritu expedicionario. Donde hay trabajo de fatiga, ahí me apunto". Y está convencido de que "el contacto con los científicos va a ser de por vida. Tengo el teléfono de todos, tenemos un grupo de Whatsapp, hay un diario de operaciones y se puede consultar lo que hacemos cada día".
"TODO HA SALIDO MUY BIEN"
No han tenido situación de riesgo complejo, ha habido apenas un par de días de navegación algo duro, pero es que "valoramos siempre la planificación de cada día". Se han movido con seis embarcaciones, la mayoría tipo zodiac y dos Sillinger, de 6,5 metros y motor de cien caballos, que dan más capacidad para la carga y descarga, y resultan más cómodas.
Todo ha estado medido al milímetro. "Primero, la seguridad, segundo la ciencia y el tercer pilar la convivencia. Seguridad de las personas, del medio ambiente y de los materiales. He sido muy perseverante en esto y gracias a Dios no ha habido ningún accidente". Las temperaturas han oscilado entre 6 y -5 grados, ésta última durante 48 horas seguidas y con una gran ventisca, que se llevó el gran manto de nieve que se precipitó previamente.
"Todo ha salido muy bien, porque somos la 39 y hemos heredado el conocimiento de las 38 anteriores. Lo planeamos todo para evitar imprevistos y tenemos precaución ante cualquier situación como pueden ser una navegación exigente por el oleaje, congelaciones en la red del agua de retorno, o una avería en el grupo electrógeno. Somos herederos de 38 campañas y hay un conocimiento, un equipo y unas instalaciones que hemos recibido y aprovechado", concluye el comandante Abizanda, feliz por el cumplimiento del deber. De manera sobresaliente.