Contra la Desinformación, periodistas defienden en Huesca la responsabilidad compartida con la sociedad

Jorge Orús, Javier García Antón, Fran Montaner y Rubén Darío Núñez hacen una lectura del documental "Detrás de los titulares"

DH
13 de Mayo de 2026
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Jorge Orús, Javier García Antón, Fran Montaner y Rubén Darío Núñez, en la jornada Contra la Desinformación. Foto María José Sampietro
Jorge Orús, Javier García Antón, Fran Montaner y Rubén Darío Núñez, en la jornada Contra la Desinformación. Foto María José Sampietro

La batalla contra la desinformación compete no sólo a los medios de comunicación sino que es una tarea que ocupa a toda la sociedad en aras de conseguir una información veraz y libre que contribuya al Estado de Derecho y la democracia como garante del derecho a la expresión y a la opinión. En este ámbito, los buenos contenidos hay que pagarlos para apuntalar la independencia de las empresas periodísticas en cualquiera de sus formatos: prensa, radio, televisión y digitales.

Son algunas de las conclusiones de la proyección y debate organizados por las Bibliotecas Municipales en la primera de las jornadas "Contra la desinformación" este pasado martes, con presencia de los periodistas Rubén Darío Núñez (Heraldo de Aragón), Fran Montaner (Radio Huesca) y Javier García Antón (El Diario de Huesca), conducidos por el responsable de Comunicación del Ayuntamiento, Jorge Orús Sampietro.

La sesión fue abierta por la responsable del Servicio de Coordinación Bibliotecaria del Ayuntamiento oscense, Alicia Rey, quien incidió en la importancia para la ciudadanía de disponer de una información profesional, seria y ética para ayudar a la sociedad a conocer e interpretar la libertad a través de las mejores herramientas de comunicación.

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La proyección del documental Detrás de los titulares, de Daniel Andreas Sager, realizado por el Instituto Goethe, permitió a los espectadores adentrarse en el concienzudo, complejo, arriesgado y admirable mundo del periodismo de investigación a través de dos laureados profesionales del Süddeutsche Zetung, Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, reconocidos por liderar la gran información sobre los Papeles de Panamá que simultáneamente publicaron 109 medios de todo el mundo por la colaboración del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

En la película, el encuentro inicial con Edward Snowden, el consultor tecnológico y exempleado de la CIA que en 2013 reveló documentos de alto secreto de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense a través del británico The Guardian y The Whasington Post, donde elogia la labor de los periodistas alemanas y reflexiona sobre la compleja relación entre el informante y el informador. Transcurre por dos casos de difícil resolución como son el asesinato de la bloguera maltesa Daphne Caruana, señalada desde instancias políticas y finalmente aniquilada por autores desconocidos, y posteriormente la búsqueda de un traficante de armas que pretendía mercadear con tecnología que podría beneficiar al programa nuclear iraní, con personajes oscursos de diferentes servicios de intelilgencia.

Alicia Rey
Alicia Rey. Foto María José Sampietro

Donde sí encuentran premio a una de sus líneas de investigación es en la política austríaca con un caso de corrupción del vicecanciller austríaco Heinz-Christian Strache, gracias a un vídeo de una conversación en una casa de Ibiza con su interlocutor, Gudenus, en la que tratan la compra del diario Krone para que influyera en las inminentes elecciones a favor del partido FPO. Un largo proceso de verificación del audiovisual casero gracias a cámaras en la vivienda, de la identificación de los reunidos, de cotejar las posibles repercusiones jurídicas, de valorar aspectos periodísticos y los pros y contras de la publicación desemboca en la publicación tras concluir, legislación en mano, el editor jefe que concurría el interés general. En medio de sesudas conversaciones, tras compartir el asunto con otro rotativo, Der Spiegel, el desenlace es la dimisión del vicecanciller, la caída del gobierno y el encausamiento de los periodistas acusados de emitir bulos y desinformación, del que resultaron absueltos.

Jorge Orús explicaba la complejidad del mundo de la información hoy, donde los medios informativos convencionales luchan por ejercer el mejor periodismo en medio de la dificultad de financiar sus estructuras utilizando el rigor en su desempeño que se manifiesta también en el ámbito local.

Javier García Antón exponía su percepción de que el periodismo en su puridad no ha cambiado tanto en sus 42 años de ejecutoria, "lo que ha variado es el entorno, y va a cambiar más por la irrupción de la Inteligencia Artificial". Ha recordado los objetivos de informar, formar y entretener que siguen presentes, así como la aplicación deontológica de distinguir entre información y opinión.

"Lo nuestro es un oficio, y en el caso del documental hay una artesanía en el tratamiento de los datos y contenidos, y hay un componente ético fundamental que está lindando con lo legal, como hemos visto con el redactor-jefe", agregaba el profesional de El Diario de Huesca. Señalaba que las líneas editoriales son legítimas en su diversidad "siempre que la praxis intenta acercarse a la verdad y la objetividad. Hay algo fundamental que es tratar a la ciudadanía como un cuerpo maduro. Darle los elementos para que configure su percepción, la opinión no se la podemos dar hecha", como sucede en estos tiempos de infoxicación. Y ha estimado que el periodismo de investigación, que tantos servicios ha prestado a este país en nuestra democracia, vive "un momento dorado".

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Jorge Orús y Javier García Antón. Foto María José Sampietro

Fran Montaner, director de Radio Huesca, apelaba la multitud de interpretaciones que puede suscitar un caso como el de "Detrás de los titulares". "Han hecho caer un gobierno, porque tendrán unos intereses, porque el periódico será de izquierdas o de derechas, de arriba o abajo. Me ha creado una inquietud: saber si luego la sociedad valora nuestro trabajo, porque estamos acostumbrados a ser ese medio de transporte informativo al que luego nos llueven las bofetadas. Muchas veces te preguntas si merece la pena recibir críticas duras para esto. Que luego lo piensas y cuando te vas a la cama y dices: sí, merece la pena". Y ha concluido preguntándose si la sociedad es capaz de pagar por la información.

Rubén Darío Núñez, de Heraldo, ha puesto énfasis también en las dudas sobre las dificultades en las que se desenvuelve el trabajo periodístico. "Grupos empresariales,  tecnológicas y partidos políticos aprovechan para hacer y deshacer porque saben que la sociedad huye de determinados temas. Mucha culpa la tenemos nosotros como periodistas porque hemos perdido mucha credibilidad en los últimos años. Se ve cómo se han unido muchos medios en busca de una causa común. Los medios hemos perdido mucho el norte y ha hecho mucho mal a la generación de esa sociedad informada que deberíamos tener democrática, que es un mal que con la IA va a ir a más. Si a la gente le cuesta pagar, con la IA va a ser mucho más difícl".

Orús ha abundado en que además de las tradicionales herramientas periodísticas se suman otros factores propios de estos tiempos como los algoritmos que participan en el sesgo de confirmación, e introducía el conflicto con el clickbait . Han reconocido los periodistas que hoy "se trabaja más para Google que para las propias audiencias" y que ha sido precisa una adaptación a las tecnologías incluso en la forma de elaboración de los titulares adaptados a los nuevos hábitos de consumo.

En el turno de intervención del público, los profesionales de la comunicación han enfatizado en el hecho de que, para que los medios tengan independencia y conciencia crítica, han de ser los ciudadanos los que han de ser capaces de realizar un consumo responsable que exige pagar como por cualquier otro servicio. Igualmente, expresaban la diferencia entre bulos -que implican la búsqueda de un beneficio económico o ideológico- y errores. Y exponían la necesidad de buscar fórmulas para poner puertas al campo de las barbaridades en redes sociales acometidas bajo el anonimato y la pretensión de ser periodistas, algo en lo que tanto tienen que incidir los colegios de periodistas y las propias instituciones.