El segundo Domingo de Pascua, domingo de la Divina Misericordia, ha sido día grande en la Parroquia de Santiago Apóstol, no sólo por un Dios que "nos ama, nos perdona y nos acoge", como ha explicado el obispo Aguado, sino también por la inauguración de la figura del apóstol peregrino de talleres de artesanía religiosa Granda de Madrid, sufragado por los donativos de los feligreses. Una estatua imponente en la faceta de apóstol peregrino del santo
El prelado, acompañado en la celebración por el párroco, Luis Gurucharri, ha iniciado su homilía aludiendo al Evangelio en el que Jesús se presenta ante sus discípulos para una "enorme alegría de ellos. Imaginaos lo que representa para ellos encontrarse con Cristo Jesús, su maestro y señor, en persona". Jesucristo "les da espíritu. Les encomienda la misión de sanar el corazón de todos, de reconciliar el corazón de todos con la voluntad de Dios". No estaba Tomás, que no creyó en la experiencia de sus hermanos, pero éstos no le expulsaron del grupo, sino que "le acompañaron, le explicaron, le escucharon. Me imagino el tiempo que dedicaron para explicarle la enorme alegría que sentían..." Hasta que el Señor se apareció a Tomás, que dijo esa "preciosa oración": "Señor mío, Dios mío. Es una de las oraciones más breves y más profundas que rezamos nosotros cada domingo". Esto es consolador "porque la fe no es un camino fácil, tiene sus momentos, dudas, a veces nos sentimos áridos". Al ver a Tomás en ese estado, "nos consuela y nos ayuda a saber que no hay que tener miedo a las dudas... Hay que seguir buscando a Cristo y él se aparece cuando lo necesitas". Por eso la Pascua infunde "alegría, coraje y capacidad de vivir".
Sobre la figura del apóstol, ha calificado la estatua que iba a bendecir de "muy bonita". No hay que olvidar que "es la comunidad parroquial que se encomienda a su patrón. Esa es la gran bendición que hacemos". Por eso ha apelado a la lectura de los Hechos de los Apóstoles: "Aquellos cristianos eran constantes en escuchar la ensañanza de los apóstoles, en estar unidos, celebrar la Eucaristía y rezar. Y se preocupaban de los que no tenían nada", y vendían lo que tenían para compartirlo con los demás, "y acudían al diario al templo, partían el pan en sus casas y elevaban a Dios con el corazón agradecido. Esta es la fe y esta es la parroquia". Ha considerado que, con este acto, "estamos pidiendo al Señor que bendiga todo lo que vivimos en nuestra parroquia, porque construirmos parroquia con la Eucaristía, con la catequesis, con la ayuda a los enfermos, la asistencia a los necesitados, con Cáritas, con Manos Unidas, con el acompañamiento de los niños y los jóvenes, con la perseverancia, con los sacramentos, con la confesión... Construimos la vida cristiana y al Señor pedimos que Bendiga hoy con la estatua".
Ha dedicado la tercera parte a la Divina Misericordia, propuesta del papa Juan Pablo II, para entender cómo es el corazón de Dios, el de Cristo, que "se conmueve por nosotros. Esa es la misericordia. Un corazón capaz de amar, de sentir, de escuchar, de acoger". Y ha preguntado si alguna vez en la vida hemos sentido que Dios es misericordioso, que "nos ama, que nos perdona, que nos abraza". Eso es un ser de misericordia.
LA BENDICIÓN
Ha procedido el obispo de Huesca a la bendición. "Te glorificamos, Señor, porque llenaste con los dones del espíritu a Santiago, en cuya veneración tus servidores han hecho moldear esta imagen. Haz, Señor, que ellos, siguiendo las huellas de tu Hijo y considerando los ejemplos de Santiago Apóstol, lleguen al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Que con su palabra y su ejemplo proclamen el Evangelio, dispuestos sin miedo a derramar su sangre por el mundo. Que carguen cada día con la Cruz de Cristo, y se entreguen totalmente a tu servicio y al de los hermanos".
Ha agregado el Padre Pedro Aguado el anhelo de que "cumplan sus deberes como ciudadanos de este mundo, llenándolo del espíritu de Cristo, con la mirada puesta en la mansión celestial donde tú, Padre, nos bendigas un día para reinar con su Hijo".
El párroco, Luis Gurucharri, ha agradecido la presencia de la Cofradía de Santiago, de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, la del barrio y los fieles de otros lugares de la ciudad. "Tiene mucho significado, muy profundo" la nueva estatua.
Tras la Eucaristía, se ha celebrado el rezo de La Coronilla del grupo de oración de la Parroquia, y como colofón la actuación del grupo de tambores de la Cofradía de Santiago mientras los asistentes han podido disfrutar de tarta de Santiago y vino rancio, de Dulcysa y Bodega Pirineos respectivamente. Un brindis por una preciosa estatua que refuerza la personalidad de la iglesia parroquial.