La Diócesis de Huesca avanza en la creación de la Fundación Oscasacra para gestionar su patrimonio artístico

Miembros altoaragoneses viajaron a Burgos interesados en conocer la labor desarrollada por Ars Burgensis

María José Sampietro
Filóloga y diseñadora gráfica
02 de Junio de 2026
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Museo Diocesano de Huesca. Foto María José Sampietro Brosed
Museo Diocesano de Huesca. Foto María José Sampietro Brosed

La Fundación Ars Burgensis, impulsada por el Arzobispado de Burgos, es un referente nacional en la gestión integral del patrimonio cultural, artístico y religioso. Su experiencia en la conservación, promoción y dinamización del legado eclesiástico despierta el interés de otras diócesis españolas que buscan desarrollar estructuras similares para garantizar la sostenibilidad y puesta en valor de sus bienes patrimoniales.

En este contexto, hace unos meses representantes de la Delegación de Patrimonio del Obispado de Huesca viajaron a Burgos para mantener una reunión de trabajo con responsables de la Fundación Ars Burgensis y conocer de primera mano el modelo de gestión impulsado por la Archidiócesis de Burgos. El encuentro tuvo como principal objetivo asesorar a la diócesis oscense en la creación de una futura fundación, denominada Oscasacra, que aspira a convertirse en una herramienta eficaz para la gestión, conservación y difusión de su patrimonio artístico y cultural.

La delegación altoaragonesa estuvo integrada por José Ignacio Martínez Madrona, delegado de Patrimonio del Obispado de Huesca; Santiago Serena Puig, magistrado emérito de la Audiencia Provincial de Huesca; Luis Calavia Rebollar, abogado; y Roberto Orós Constante, alcalde de Loarre y director de Loarre Turismo. Todos ellos fueron recibidos por el director general de la Fundación Ars Burgensis, Rodrigo Sáiz García, quien expuso los principales hitos alcanzados por la entidad burgalesa desde su constitución.

Durante la jornada, los responsables de Ars Burgensis explicaron el proceso seguido para la puesta en marcha de una fundación que está dedicada a la gestión cultural y patrimonial. Entre los asuntos que fueron tratados figuran la definición de los fines fundacionales, la conveniencia de constituir un patronato integrado por representantes de distintos sectores sociales, la articulación de una dotación económica inicial y las posibilidades de financiación a través de convocatorias públicas y privadas. Asimismo, se abordaron aspectos relacionados con la profesionalización de la gestión, la planificación estratégica y la importancia de establecer mecanismos que permitan garantizar la sostenibilidad económica de los proyectos patrimoniales.

La fundación burgalesa también presentó algunas de sus iniciativas más relevantes, entre las que destacan los proyectos Museos en Red y Estrellas del Occidente Burgalés. Ambas propuestas tienen como finalidad acercar el patrimonio a la ciudadanía, incrementar la oferta cultural de los territorios rurales y convertir los recursos históricos y artísticos en motores de desarrollo social, turístico y económico. Los participantes intercambiaron impresiones sobre la necesidad de impulsar nuevas fórmulas de gestión que permitan compatibilizar la conservación de los bienes con su apertura al público y su aprovechamiento cultural.

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Capilla del Santo Cristo de los Milagros en la Catedral de Huesca. Foto María José Sampietro Brosed
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Otro de los aspectos que centró el encuentro fue la necesidad de sensibilizar a la sociedad sobre el esfuerzo que supone mantener en buen estado el extenso patrimonio religioso existente en las diócesis españolas. Iglesias, monasterios, ermitas, retablos, archivos y obras de arte requieren inversiones constantes y una gestión especializada para garantizar su preservación. En este sentido, los asistentes coincidieron en la importancia de transmitir a la ciudadanía el valor histórico, cultural y espiritual de estos bienes, así como la responsabilidad colectiva de contribuir a su conservación.

La reunión se desarrolló en un clima de colaboración y entendimiento que permitió analizar problemáticas comunes y explorar nuevas vías de cooperación. Entre las soluciones planteadas destaca la creación de fundaciones especializadas que ayuden a dinamizar la actividad turística vinculada a la visita de templos y monumentos religiosos, favoreciendo al mismo tiempo la conservación del patrimonio y la generación de recursos para su mantenimiento.

La Fundacion Ars Burgensis

Desde su constitución, Ars Burgensis trabaja con una visión que combina la protección del patrimonio con su aprovechamiento cultural y social. Impulsada por el Arzobispado de Burgos, la entidad nace con la misión de custodiar, revitalizar y proyectar hacia el futuro el legado histórico, artístico y religioso de la archidiócesis burgalesa. Su actividad se fundamenta en la convicción de que el patrimonio no es únicamente una herencia del pasado, sino también una herramienta de transformación y desarrollo para el presente.

Entre sus principales líneas de actuación se encuentran la conservación y restauración de bienes patrimoniales, la apertura de espacios culturales y religiosos, la organización de actividades divulgativas y educativas, la promoción de exposiciones y la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar la experiencia de los visitantes. A través de estas iniciativas, la fundación busca acercar el patrimonio a la sociedad y fortalecer el vínculo entre cultura, fe y comunidad.

La experiencia desarrollada en Burgos comienza a despertar el interés de otras diócesis que ven en este modelo una fórmula eficaz para afrontar los retos de la gestión patrimonial del siglo XXI. De hecho, la labor de asesoramiento de Ars Burgensis se extiende ya a diferentes territorios del país, donde colabora con entidades consolidadas y con proyectos que se encuentran en fase de creación. La actividad de la fundación continúa creciendo y ampliando su red de colaboraciones. 

Con encuentros como el mantenido con la diócesis de Huesca, la Fundación Ars Burgensis refuerza su papel como referente en la gestión sostenible del patrimonio religioso español y demuestra que la conservación del legado histórico puede convertirse también en una oportunidad para impulsar el desarrollo cultural, turístico y social de los territorios.