La Comarca de la Hoya de Huesca iluminará este jueves, 15 de octubre, de rosa y azul la fachada de su sede, situada en el Coso Alto de Huesca, para dar visibilidad a la muerte gestacional, perinatal y neonatal. La iniciativa, impulsada en colaboración con la asociación nacional Red El Hueco de mi Vientre, quiere contribuir a romper el silencio que todavía rodea la pérdida de un bebé y recordar que las familias necesitan reconocimiento, respeto y acompañamiento durante el duelo.
La iluminación, prevista entre las 19.00 y las 22.00 horas, se enmarca en una jornada internacional dedicada al recuerdo de los bebés que mueren durante el embarazo, el parto o poco después de nacer. En distintos lugares del mundo, familias y asociaciones participan en actos conmemorativos para hacer visible una experiencia que a menudo se vive en la intimidad, agravada por la incomprensión del entorno o la dificultad para hablar de ella.
Detrás de esta conmemoración hay una realidad dolorosa: cuando la muerte interrumpe la espera de un hijo o su vida apenas ha comenzado, no solo se pierde un bebé. También quedan truncados proyectos, expectativas y una identidad familiar que empezaba a construirse. Sin embargo, el entorno no siempre sabe cómo reaccionar y, en ocasiones, el intento de consolar puede aumentar el sufrimiento si resta importancia a lo ocurrido o invita a pasar página antes de tiempo.
Por eso, uno de los objetivos de la Red El Hueco de mi Vientre es favorecer una respuesta social más comprensiva. La entidad, formada por familias y profesionales, ofrece apoyo emocional, acompañamiento en el duelo perinatal y formación a profesionales sanitarios. Su labor busca dignificar la memoria de los bebés fallecidos y evitar que quienes atraviesan esta pérdida tengan que hacerlo en soledad.
La asociación defiende que escuchar, estar presentes y reconocer el dolor sin juzgarlo puede ser más valioso que encontrar una explicación o una frase tranquilizadora. Expresiones como "todo pasa por algo" o "tendrás otro" pueden resultar hirientes para quienes afrontan la muerte de un hijo. En cambio, un sencillo "estoy aquí para ti", junto con la disposición a acompañar sin imponer tiempos ni formas de afrontar la pérdida, puede ofrecer un apoyo más respetuoso.
El acompañamiento también resulta importante en el ámbito sanitario. Las familias necesitan una atención humana y sensible, con independencia de que la pérdida se produzca en las primeras semanas del embarazo, en una fase avanzada de la gestación, durante el parto o después del nacimiento. La atención a madres, padres y familiares debe contemplar sus necesidades emocionales y respetar sus decisiones, al tiempo que se cuida a los profesionales que intervienen en situaciones de gran impacto.
La conmemoración del 15 de octubre incluye en distintos puntos del mundo la llamada Ola de Luz, un gesto simbólico en el que las familias encienden velas para recordar a los bebés fallecidos. La iniciativa pretende dar un lugar público a esas vidas, aunque hayan sido breves, y reconocer la huella que dejan en quienes las esperaban y las amaban.