Andrés Fernández del Río, quien durante más de tres décadas estuvo al frente de Tráfico en Huesca, ha fallecido en la madrugada de este martes, 10 de marzo, en la capital altoaragonesa, a los 77 años. Su trayectoria profesional, estrechamente ligada a la seguridad vial en la provincia, lo convirtió en una figura muy conocida y respetada en el Alto Aragón, donde destacó por su cercanía, su vocación de servicio y su compromiso constante con la prevención y la concienciación en las carreteras.
Nacido en León, llegó a la capital oscense en 1980 tras iniciar su trayectoria profesional en San Sebastián. Ese mismo año se incorporó al servicio provincial de Tráfico como técnico y jefe del negociado de conductores, un primer paso en una carrera que pronto quedaría ligada de forma inseparable a la gestión de la seguridad vial en la provincia. En 1985 accedió al cargo de jefe provincial de Tráfico, responsabilidad que desempeñó durante más de tres décadas, hasta su jubilación en 2018, cuando fue sustituido por Margarita Padial. Fernández del Río prolongó su trayectoria profesional hasta los 70 años, culminando así una extensa etapa al frente de la jefatura provincial entre 1985 y 2018.
Durante ese largo periodo, Fernández del Río vivió en primera línea la transformación de la seguridad vial en España. Desde los años en que la siniestralidad marcaba cifras dramáticas hasta la progresiva reducción de accidentes gracias a la mejora de infraestructuras, la evolución tecnológica de los vehículos y la creciente concienciación social. A lo largo de su carrera defendió siempre que esa mejora solo podía explicarse por la conjunción de múltiples factores: carreteras más seguras, normativas más exigentes y conductores cada vez más conscientes de su responsabilidad al volante.
Quienes trabajaron a su lado destacan su carácter sereno y su vocación de servicio, convencido de que la seguridad vial no era únicamente una tarea administrativa, sino una responsabilidad colectiva destinada a proteger vidas. Durante décadas se implicó activamente en iniciativas de concienciación y divulgación, contribuyendo a trasladar a la sociedad la importancia de la prudencia, el respeto a las normas y la prevención de accidentes.
Su trayectoria coincidió con hitos decisivos en la política de tráfico en España, como la generalización de infraestructuras más seguras, el endurecimiento de la normativa sobre alcohol al volante o la implantación del carné por puntos, medidas que contribuyeron a reducir de forma significativa la siniestralidad en las carreteras.
En reconocimiento a toda una vida dedicada a mejorar la seguridad en las vías, en 2018 recibió la Medalla de Honor de la Asociación Española de la Carretera, un galardón que puso en valor su contribución a la prevención de accidentes y a la consolidación de una cultura vial más responsable.
Oscense de adopción tras más de cuatro décadas vinculado a la ciudad, Fernández del Río contempló de cerca la evolución de Huesca y su provincia, un territorio al que siempre se sintió profundamente unido.
Un amigo cercano de Andrés Fernández del Río lo recuerda como un hombre íntegro y profundamente honesto, de esos cuya bondad se manifestaba en los gestos cotidianos y en la forma serena de estar en el mundo. Destaca de él, su lealtad, su carácter generoso y su capacidad para cultivar relaciones sinceras, siempre dispuesto a escuchar y a tender la mano.
Fue, señalan, una persona muy comprometida con su profesión y con un notable sentido de la responsabilidad, pero también un amigo cercano, de trato cordial y ánimo vitalista, que disfrutaba de la vida y de la compañía de los suyos. Incluso en los momentos más difíciles de su enfermedad mantuvo esas ganas de vivir que habían marcado su forma de ser a lo largo de los años.