Se puede ser un servidor público en el estricto cumplimiento del deber, que en sí es una medida meritoria. Y es posible también añadir un plus para ejercer la función con esa cara amable que ilumina el entorno para establecer una atmósfera más gratificante. Es lo que, durante muchos años, practicó Antonio Escartín Domingo, director del Instituto Aragones de Servicios Sociales en Huesca durante 17 años (2001-2018) y una persona que tuvo su protagonismo en la política desde las filas del Centro Democrático y Social y el PSOE. La otra faceta, la privada, sin embargo, es la que más satisfacciones le produjo y en la que se ha entregado a fondo hasta el último aliento, que ha llegado este 16 de enero de 2026 en Huesca.
Antonio Escartín Domingo nació, curiosamente, en Santiago de Compostela. Los hijos de militares ven la primera luz allí donde está el destino de sus progenitores de una forma absolutamente natural. Su hermana, por ejemplo, alumbró a la vida en Tramacastilla de Tena.
Probablemente por la influencia paterna, encaminó sus pasos a las Fuerzas Armadas, donde fue cabo gastador. Pero no prendió la mecha de la vocación y se preparó para la vida civil, primero en Obras Públicas, posteriormente en la Universidad Laboral como administrador. Su ejecutoria en el servicio público le condujo por el cauce del Imserso y, finalmente, del Instituto Aragonés de Servicios Sociales con los gobiernos central y autonómico.
En los tiempos de la transición, Antonio Escartín escuchó la voz del compromiso, primero con el Centro Democrático y Social que fue la secuela de la UCD (Unión de Centro Democrático) del sello de Adolfo Suárez. En el CDS, tuvo su nombradía y representtividad, incluso llegó a ser cabeza de lista electoral, pero era después de la primera ebullición a la que sucedió un declive acentuado. Coincidió, con el cargo orgánico además de secretario general, con figuras como Bernardo Baquedano o José Luis Pomar.
En los estertores del CDS en los noventa, cada uno de sus dirigentes y militantes escogieron un camino. Antonio Escartín optó por el Partido Socialista, siempre decía que por su inclinación a los servicios sociales. Más allá de otras vicisitudes orgánicas, su gran responsabilidad fue la dirección general del IASS, y en tal espacio ejerció dentro de gobiernos del PSOE-PAR (con Marcelino Iglesias) pero también del PP-PAR (bajo la presidencia de Luisa Fernanda Rudi). Implantó su propia filosofía de cariño hacia las personas beneficiarias de estas prestaciones públicas.

En el terreno perrsonal, muy joven, conoció a Chonín Laplana, sesenta añazos de matrimonio feliz en los que Antonio se convirtió en el primer admirador del carácter y de la producción pictórica de la artista. No era su representante, pero hablaba de ella con tal pasión que cualquier mal pensado intuiría que tenía comisión. La comisión estaba en la convivencia feliz. De tal unión, un árbol exquisito con sus hijos Toño y Emma y sus nietos Sandra, Javier, Cristina y Vega.
La de la guadaña le buscó hace un tiempo a través de una de sus herramientas predilectas, un ictus, pero Antonio soportó el primer embate. Una neumonía ha sido la definitiva para cambiar su presencia inspiradora a través de su faz amable y cariñosa por un recuerdo que acompañará para siempre a sus familiares y amigos. Y de él emergerá siempre una sonrisa, la que contagiaba Antonio Escartín Domingo. Descansa en paz, que también es un servicio social y universal.