La Feria de África de Huesca ha llenado este sábado la Plaza de Santo Domingo de alegres colores, aromas especiados y pequeñas historias llegadas desde distintos rincones de aquel continente. El brillo dorado del aceite de argán marroquí, las cestas senegalesas, las esculturas de madera de Burkina Faso, las bolsas confeccionadas con telas congoleñas o las velas solidarias de Manos Unidas, se han puesto a disposición del público en una jornada que ha querido mostrar una imagen luminosa y profundamente humana de este universo cultural, muy alejado de los relatos oscuros que acostumbran a monopolizar el foco mediático.
La cita, organizada por el Plan de Cooperación Internacional de Cruz Roja en Huesca junto a la asociación Ser África, ha reunido a once asociaciones y ONG vinculadas con distintos países. Jabou Gerehou ha estado muy activa toda la mañana creado con henna bonitos dibujos en la piel de los oscenses.

El responsable provincial de Cooperación Internacional y Salud de Cruz Roja, Martín Cárdenas, ha explicado que el principal objetivo de esta feria es “visibilizar el trabajo de las asociaciones africanas y de las ONG que trabajan con África”, además de acercar “el otro rostro de África, el alegre, jovial y cultural”.
Cárdenas ha subrayado la importancia de desmontar las visiones reduccionistas que todavía pesan sobre el continente vecino. Según ha señalado, muchas de las entidades presentes llevan años desarrollando proyectos sociales desde Huesca y trabajando tanto con población migrante como con iniciativas de cooperación internacional. “La mayoría de los que están aquí tienen muchos años en Huesca”, ha recordado al reivindicar la dimensión cultural y humana de la feria frente a los discursos que únicamente asocian África con conflictos o pobreza.

En uno de los expositores, las figuras talladas de Burkina Faso parecían detener el tiempo. Había mujeres cargando cántaros de agua, niños ayudando en las tareas diarias y animales convertidos en pequeños símbolos de madera o bronce. Hawa Dao ha explicado que muchas de estas piezas reflejan escenas tradicionales de la vida cotidiana y reivindican especialmente el papel de las mujeres africanas, que son "las que más luchan", ha señalado mientras mostraba floreros elaborados por asociaciones femeninas que encuentran en la artesanía una vía para sostenerse económicamente. Los llaveros de animales, fabricados con materiales reciclados, escondían además significados culturales y relatos transmitidos generación tras generación.

Muy cerca, el puesto de CC ONG desplegaba bolsos de cuentas, pulseras artesanales y cestas senegalesas confeccionadas por comunidades con las que la organización trabaja desde hace años. Ana Fuertes ha explicado que muchos de los productos proceden de proyectos impulsados por mujeres y jóvenes en Senegal, vinculados a huertos, granjas avícolas, pequeños comercios o talleres de costura y tintura. Parte de las piezas expuestas han sido elaboradas por un joven con discapacidad al que ayudan mediante la comercialización de sus trabajos artesanales. La cooperante ha defendido la necesidad de mantener proyectos con continuidad, aunque los resultados no sean inmediatos. “Si insistes en algo, al final funciona”, ha asegurado, tras recordar las dificultades iniciales para poner en marcha incluso aulas informáticas en determinadas zonas rurales.

El espacio de Cáritas ha girado alrededor del Comercio Justo, convertido desde hace años en una de las principales herramientas de financiación y sensibilización de la entidad. Sobre la mesa destacaban especialmente el café y el cacao procedentes de distintos países africanos. Serafín Ventura ha recordado que la organización destina el uno por ciento de su presupuesto anual a proyectos en Burkina Faso relacionados con el acceso al agua, el saneamiento y el apoyo a personas desplazadas.

La asociación Entarachen Bosco Global ha trasladado hasta la plaza el vínculo que mantiene con Etiopía. Teresa López ha explicado que actualmente colaboran en proyectos destinados a paliar las consecuencias de la guerra en el norte del país africano. En su expositor convivían camisetas solidarias, juegos vinculados a la cooperación internacional y bolsas elaboradas por mujeres de Zuai dentro de un programa de emprendimiento femenino. Fabricadas con plástico reciclado y pensadas originalmente para los mercados etíopes, las piezas han despertado la curiosidad de muchos visitantes por sus colores vivos. El 8 de agosto saldrán de nuevo a la calle para vender camisetas, que además tienen un look muy laurentino.

En el puesto de Manos Unidas, las velas artesanales desprendían un suave olor dulce bajo un cartel con el lema “Con tu voluntad se alumbra el mundo”. Lucía González ha explicado que la organización mantiene actualmente dos proyectos en África: la construcción de una escuela infantil en República Democrática del Congo y la creación de un invernadero agrícola para garantizar cultivos de patata en una zona rural. Junto a las velas podían verse paños, abanicos, pañuelos y materiales didácticos elaborados en los talleres solidarios de la entidad, muchos de ellos centrados en valores como la igualdad, el compromiso o la solidaridad.

La Asociación de Mujeres Inmigrantes Árabes y Africanas de Huesca ha convertido su rincón en una pequeña ventana abierta a Marruecos. Aceites naturales de argán y rosa mosqueta, jabones artesanales, espejos decorados a mano, manteles tradicionales, té y dulces de almendra ofrecían un recorrido sensorial por la cultura magrebí. Rachida Raihani ha explicado que todo lo expuesto estaba elaborado de manera artesanal y natural, mientras que Samara Hernández ha reivindicado la convivencia frente a los mensajes de odio que proliferan en la actualidad. “La convivencia existe y ha existido siempre”, ha defendido al lamentar la imagen distorsionada que a veces se transmite desde determinados discursos públicos.

También la asociación Ser África ha querido mostrar cómo la artesanía puede convertirse en un puente entre continentes y generaciones. Rafael Gerengbo ha explicado que muchas de las bolsas y collares confeccionados en Congo conservan historias familiares, símbolos tribales y recuerdos de los antepasados. “No solamente es arte, siempre tiene historia”, ha señalado mientras mostraba telas de colores intensos que parecían contener, entre costuras y dibujos geométricos, fragmentos enteros de herencia cultural.
Entre aromas de té, cosmética natural, madera tallada y chocolate de Comercio Justo, Huesca ha encontrado este sábado una forma distinta de mirar hacia África: no desde la distancia ni desde la compasión, sino desde el respeto, la curiosidad y el reconocimiento mutuo.