Una treintena de personas procedentes de Madrid, Toledo, Málaga, Burgos, Zaragoza, Huesca, Francia e Italia han participado este fin de semana en la Fiesta del Beato Ceferino Giménez Malla. Sobre la admirable figura del gitano mártir que el próximo año cumplirá los treinta años de su beatificación, se ha desarrollado un programa de actos muy del estilo sencillo, generoso y entregado que reivindican la memoria y su familia. En primera línea, su bisnieta, Elena Giménez, miembro a su vez de la Pastoral Gitana.
Ceferino Giménez Malla es un ejemplo tan preclaro de compromiso sin límite con Dios y con el prójimo que todo cuando se organiza para su recuerdo va más allá de las efemérides para concentrarse en su ejemplo de vida y de entereza ante la muerte violenta en la guerra civil española.

Los participantes en la programación de este fin de semana llegaban el sábado a la hora de la comida y posteriormente iniciaron una inspiradora Ruta de Ceferino, desde la casa del beato hasta la cárcel, para terminar en la Parroquia de San Francisco, miembro como fue él como laico de la Orden Franciscana. Les recibió el alcalde de Barbastro, Fernando Torres, muy solícito en las atenciones a la comitiva.
En la ruta, el hogar en la calle San Hipólito. En la Plaza del Ayuntamiento, el Encuentro con el tuberculoso y el Apaleamiento al cura joven, para luego desplazarse a la cárcel en el Convento de las Capuchinas en la calle San Miguel. Era el momento de la palabra de Dios en la Iglesia de San Francisco de Asís.

Porque no sólo de pan espiritual viven quienes reverencian y rinden devoción, sino que son españoles y gitanos de verdad. Y a todos nos agrada remembrar las pasiones de El Pelé con alegría, como él merecía, como trabajaba intensamente como tratante de caballos y como artesano de cestería. Con paciencia pero con alegría. Así que la noche sabatina quedó para "la jarana", como inspiraba el programa.
Uno de los momentos nucleares de la Fiesta del Beato Ceferino Giménez Malla es el Homenaje en el Cementerio de Barbastro, con presencia del delegado de pastoral gitana de Zaragoza Jaime Gualdrón, con hondura religiosa, manifestación de respeto y de fe en la trascendencia para la vida eterna. ¡El Pelé fue un adelantado en tantas realidades de la vida...! Así que ha resultado un acto reconfortante que se ha completado con la Eucaristía en la Iglesia de San Francisco, porque también Ceferino Giménez halló fuerzas en el cobijo de la verdad de la Palabra de Dios.