Se movía Aitor Murillo de proa a popa y de babor a estribor en ese pasillo largo y sus dependencias de Fuente del Ángel Clínica Dental en la Avenida Juan XXIII, el local cuyo uso antecedieran dos academias de inglés reconvertido en una especie de multiplicación de los espacios para albergar a veinte profesionales al cargo de las más innovadoras tecnologías con un objetivo: que el paciente salga con una sonrisa.
La inauguración ha sido tan concurrida que no ha habido lugar para protocolo alguno entre el ir y venir de invitados, de los más tempranos la delegación del Huesca con Agustín Lasaosa, Jon Pérez Bolo, Jorge Pulido, Óscar Sielva, Juan Carlos Galindo y Adrián Mallén, además de representantes de Bada Huesca con jugadores y el gerente, Néstor Oliva, dentro de un amplio reflejo de la sociedad oscense. Posteriormente, llegaba la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, con la concejal de Comercio, Turismo y Fiestas, Nuria Mur Bescós.
Tanto unos como otros, sorteando el gentío, iban siendo acompañados por el improvisado relaciones públicas que es el director de la clínica, Aitor Murillo, que ha detallado todos y cada uno de los espacios en los que se presta atención a los pacientes, tecnología de vanguardia al servicio de los profesionales que adquieren la responsabilidad de cuidar la amplia variedad de prestaciones para la salud dental.
Aunque obviamente él no fue de la partida por motivos de edad, Aitor Murillo, alcanzada la cuarentena, ha dado un impulso a Fuente del Ángel, que atendió a sus primeros pacientes hace treinta años. El crecimiento bajo su empuje ha permitido que entre esta clínica, la primigenia todavía abierta en la calle homónima y la de Barbastro emplee a una treintena de profesionales.
"Gracias a todos por la acogida tan abrumadora que hemos tenido, agradecimiento infinito. Y esta es la culminación de lo que llevamos haciendo a lo largo de los años. Pretendíamos un espacio especial, único, y la verdad es que queremos que la experiencia en el dentista sea una experiencia, no sólo venir al dentista".

Es la salud dental 3.0, incorporada la inteligencia artificial. "Estamos en el mundo de la digitalización, cien por ciento digital, predicción tecnológica de los tratamientos antes de acometerlos, ese es el futuro en el que estamos ya metidos".
Aitor Murillo expone la filosofía que inculca a toda la casa. "Intentamos sobre todo ser honestos, jamás dejar de lado a nuestro paciente, acompañarlo en todas las situaciones que él disponga y, sobre todo, darle todas las herramientas a nuestro alcance y número 1 para ofrecerles el servicio que ellos precisan y que, si vienen a tu casa, tienen que tener".
Este universo de la salud dental se ha transformado tanto que la tecnología se ha erigido en la otra mente y el otro brazo que permite optimizar al máximo los tratamientos, con instrumentos para el radiodiagnóstico digital, el diseño digital de la sonrisa, el escáner infraoral, las cámaras más vanguardistas y maquinaria para los mejores resultados pensando siempre en el paciente. En este mundo, todo es susceptible de convertirse pronto en pasado y la actualización es imperativa.