Detrás de la sonrisa de una joven de Graus que decidió dejar su casa para cursar un exigente doble bachillerato en Huesca hay una determinación que la ha llevado a situarse entre los 200 mejores preuniversitarios de España. Vera Perna Serena ha convertido las renuncias propias de ese camino –desde la distancia con su familia hasta buena parte de la vida social de su edad– en el impulso que guía su trayectoria académica. Finalista de las prestigiosas Becas Europa, la estudiante no solo destaca por su expediente, sino también por una vocación que ya apunta hacia la diplomacia internacional, alimentada por su participación en voluntariados y torneos de debate.
La estudiante del Bachillerato Internacional en el IES Lucas Mallada ha superado varias fases de uno de los procesos de selección académica más exigentes del país. Las Becas Europa, impulsadas por Banco Santander y la Universidad Francisco de Vitoria, seleccionan cada año a los 50 mejores estudiantes preuniversitarios de España para participar en un recorrido formativo por algunas de las universidades europeas más emblemáticas.
Perna forma parte del grupo de 200 finalistas que participaron recientemente en la fase celebrada en Madrid. Entre ellos se encontraban nueve estudiantes de Aragón, siete procedentes de Zaragoza y dos de la provincia de Huesca: la propia Vera Perna, del IES Lucas Mallada, y Marcelo Mata, estudiante de Barbastro.
La selección se prolonga durante aproximadamente un año y comienza con una primera elección en los propios centros educativos. “El instituto selecciona a tres candidatos de segundo de Bachillerato que considera que pueden hacerlo mejor, principalmente en función de la nota y de otros criterios establecidos por la convocatoria”, señala.
A partir de ese momento se desarrollan varias pruebas que incluyen exámenes de matemáticas, inglés y conocimientos generales, además de test de personalidad y la grabación de un vídeo de presentación de un minuto. La mayor parte de estas evaluaciones se realizan de forma online y permiten ir reduciendo progresivamente el número de aspirantes.
La fase final se celebró en la Universidad Francisco de Vitoria, donde los participantes asistieron durante un fin de semana a actividades organizadas junto al Banco Santander. Allí se desarrollan las últimas pruebas presenciales, entre ellas entrevistas personales y dinámicas de evaluación destinadas a seleccionar a los 50 estudiantes que finalmente participarán en el recorrido académico por Europa.
Alcanzar esta etapa ya supone un reconocimiento importante. “La mayoría de las pruebas académicas ya se habían realizado online; en Madrid el objetivo era conocernos personalmente”, comenta Vera Perna.
Entre las pruebas finales, la estudiante destaca especialmente la entrevista personal, una conversación de aproximadamente media hora con antiguos participantes del programa que ahora forman parte del equipo evaluador. En su caso, uno de los entrevistadores era el notario más joven de España, también antiguo becado.
“No es una entrevista rígida, sino un diálogo cercano en el que te preguntan por tus valores, tus aspiraciones o por qué crees que deberías formar parte de Becas Europa”, añade. Aun así, reconoce que es uno de los momentos más exigentes del proceso.
En la selección de Becas Europa no existe ningún cupo territorial. Los candidatos compiten en igualdad de condiciones a nivel nacional y no hay un número mínimo de plazas reservado para cada comunidad autónoma o provincia.
Durante las entrevistas finales, los aspirantes deben explicar su trayectoria, sus inquietudes y las razones por las que consideran que merecen formar parte del programa. En su caso, Vera Perna destacó su participación en voluntariado en Valentia, así como en torneos de debate, entre ellos una experiencia en el Congreso de los Diputados.
La estudiante compagina actualmente dos programas de bachillerato: el Bachillerato español y el Bachillerato Internacional, una combinación académica especialmente exigente.
En su caso, ha tenido que trasladarse desde su localidad de origen, Graus, para poder cursar estos estudios en Huesca, mientras su familia continúa viviendo allí.
Este esfuerzo implica también renuncias personales. La jornada lectiva del Bachillerato Internacional añade una hora más de clases, lo que hace que salga del instituto cuando muchos compañeros ya se han marchado.
“La renuncia principal ha sido a la mayor parte de mi vida social”, reconoce. Aun así, considera que la dedicación merece la pena. Compartir esta experiencia con otros estudiantes que también viven fuera de casa ha generado un fuerte vínculo entre ellos.
Pese a la presión académica que supone cursar dos bachilleratos a la vez, Perna destaca el nivel de aprendizaje que ofrece este itinerario. “En cuanto a conocimientos se nota muchísimo”, afirma.
Sus planes de futuro pasan por estudiar Relaciones Internacionales, posiblemente combinadas con Derecho o con formación vinculada a empresa. El objetivo que se marca a largo plazo es dedicarse a la diplomacia.
Durante los primeros años de su trayectoria profesional se imagina trabajando en distintos países, algo habitual en el servicio diplomático. Con el tiempo, sin embargo, le gustaría desarrollar su carrera en España, concretamente en Madrid.
Para Vera Perna, el valor de las Becas Europa no se limita al viaje académico. También supone un reconocimiento a la dedicación realizada durante años.
La estudiante reconoce la influencia de su familia, que le ha inculcado disciplina y sentido del esfuerzo, aunque también admite que es una persona especialmente exigente consigo misma.
“Los estímulos académicos me apasionan”, afirma, convencida de que esa vocación por el aprendizaje seguirá marcando su trayectoria y sus futuras aspiraciones profesionales.