La entrega de títulos y bienvenida a los 55 nuevos miembros de la Real Cofradía de San Lorenzo ha iniciado un bonito Día del Cofrade, el 25, las bodas de plata que han servido además como marco propicio para sellar el hermanamiento con la Cofradía de Nuestra Señora de Loreto y San Lorenzo en el santuario donde lo único que realmente no es deslumbrante es el sonido, pero incluso esta prueba para las personas mayores y los hipoacúsicos se soporta a fuerza de devoción.
Se aprecia el brillo en los ojos de los nuevos cofrades que se suman al millar de compañeros de la Real que acompañan todas las festividades importantes o que, simplemente, acuden con esa condición a rezar ante San Lorenzo en cualquier momento del año. Entre los 55, de todas las edades, muchos jóvenes, familias enteras con niñas o niños pequeños, destacaba esta mañana poderosamente Javier, un joven navarro de veinte años devoto de San Lorenzo quizás por su descendencia de Sangarrén. Con su medalla, estaba realmente ilusionado, reconfortado y dispuesto a reforzar su veneración al diácono y mártir, sea en Huesca o en la parroquia pamplonesa donde reside la famosa capilla de San Fermín.
Tras la entrega de los títulos de cofrade, la Santa Misa oficiada por el consiliario de Loreto y párroco -por días, a la espera de cambiar de destino- de La Encarnación, José María Arnal, siempre afable y templado, didáctico e inspirador. Ha reconocido que, en las últimas semanas, los curas "hemos hecho un revolutum" y asumido que es difícil cada nueva etapa, "pero contamos con el Señor, la Virgen y San Lorenzo" para la adaptación.
No ha entrado en más vericuetos dentro de la reordenación diocesana y ha concentrado su breve homilía en la Lectura del Evangelio según San Mateo que recuerda que Dios no ama haciendo cuentas y que su bondad siempre desborda nuestros cálculos. Ha explicitado que la llegada de Jesús trascendió la llamada a los judíos para incorporar también a los impuros para cultivar su viña. "La paga es la misma, respondan cuando respondan", un denario que iguala a todos.
José María Arnal ha aludido a la Exaltación de la Santa Cruz que es una incitación a la vivencia en plenitud, recordando en paralelismo al episoio evangélico que el buen ladrón está en el cielo aunque su arrepentimiento llega en la hora fatídica en la que va a ser crucificado con el Cristo. "El premio no es por mis méritos, sino que hay un amor hasta el extremo como el del señor". Por eso "no hay que desanimarse nunca. Donde nosotros creemos que no se siembra, se siembra. La plenitud, la cuenta, las matemáticas, que las haga Dios, que las hace mucho mejor que los humanos".

EL HERMANAMIENTO
La Eucaristía culminaba con la interpretación del Himno de San Lorenzo de José María Lacasa -gran alcalde que fue, víctima hoy de la cultura de la cancelación inversa- y Ernesto Banzo. Cualquier acto donde suene esta pieza merece la pena intrínsecamente para cualquier oscense con mínima inteligencia emocional. Se ha besado la reliquia mientras el coro -pequeño pero admirable- cantaba.
Antes del reparto de tortas y melocotón con vino, se ha procedido al hermanamiento con la lectura del acta. La Real Cofradía de San Lorenzo y la Cofradía de Nuestra Señora de Loreto y San Lorenzo fue acordado el 15 de abril en la Basílica de San Lorenzo por los consoliarios Nicolás López Congosto y José María Arnal y los priores, Carmen Urzola Castro y Santiago Pardo Velilla.
El documento del hermanamiento dice: "Movidos por el amor a Nuestra Señora de Loreto y San Lorenzo, la Real Cofradía de San Lorenzo y a Cofradía de Nuestra Señora de Loreto y San Lorenzo acuerdan, para mayor gloria de Nuestro Señor Jesucristo y de Nuestra Señora de Loreto y San Lorenzo, mantener lazos de hermandad, solidaridad y colaboración, y para ello firman este acta de hermanamiento".
La entrega de los documentos del hermanamiento ha precedido a un prolongado aplauso, satisfecha la Real Cofradía en el día de sus grandes protagonistas terrenales por el cierre del círculo después de la anterior fraternidad con la del Santo Cristo de los Milagros. Una buena causa para brindar con melocotón con vino y sonrisas de oreja a oreja.