Hermanas de la Caridad de Santa Ana: gratitud tras las huellas de las religiosas en Ayerbe

El 6 de marzo en la iglesia parroquial de San Pedro las "despedimos en una Misa de acción de gracias, presidida por el obispo Pedro Aguado"

José María Alonso
04 de Marzo de 2026
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Cartel de la Despedida a las Hermanas de Santa Ana
Cartel de la Despedida a las Hermanas de Santa Ana

En las poblaciones pequeñas de nuestra provincia, entre otras ventajas que tenemos, es que la cercanía de las personas crea en nuestras relaciones de vecindad apoyo y confianza, es el caso de Ayerbe.

Precisamente en la población de Ayerbe y los poblaciones circundantes (Losanglis, Piedramorrera, Biscarrués, Erés, Santa Eulalia de Gállego, Riglos, Fontellas, Jabarrillo, Loscorrales), un grupo de religiosas Hermanas de la Caridad de Santa Ana, desde su residencia comunitaria en Ayerbe y durante 49 años han ejercido la importante y necesaria tarea evangélica y humana de cercanía y apoyo a muchas familias de estas poblaciones, desde 1977 hasta este año 2026.

Durante la Segunda República, Ramona Cinto de Ayerbe dejó en testamento  al obispado de Huesca una finca urbana donde ella residía y su entorno agrario, nombrando a tres albaceas quienes después de la Guerra Civil cumplieron su cometido. El obispo don Lino Rodrigo estableció la comunidad de Misioneras, Hijas del Inmaculado Corazón de María que inicialmente realizaron enseñanzas de cultura general, labores y secretariado, pero pronto modificaron su tarea educativa estableciendo el Bachillerato Elemental Libre para examinarse los estudiantes al finalizar el curso en el Instituto Ramón y Cajal de Huesca, sin olvidar la atención parroquial a las personas mayores y enfermos; hay personas que con gratitud recuerdan las atenciones de aquellas religiosas, algunas excelentes profesoras de Matemáticas, Física y Química como la madre Pilar y madre Regina. Con la ley de Educación Villar Palasí de 1970 cesaron en la labor docente y, más adelante, en 1977 decidieron dejar Ayerbe e integrarse en otra comunidad de su Congregación.

La Junta Parroquial, amplia y diversa,  analizando la situación, optó, de acuerdo con el obispado buscar otra Comunidad de Religiosas con el fin de que la útil y necesaria labor de formación humana, social  y cristiana tuviera continuidad en la infancia y ancianidad de Ayerbe.

Fue la comunidad Hermanas de la Caridad de Santa Ana la que reemplazó en 1977 a las Misioneras, Hijas del Inmaculado Corazón de María y en distintas ocasiones  ambas comunidades se encontraron  en Ayerbe para poner al día  a la nueva Comunidad en las diversas tareas de formación de la infancia  y atención a la ancianidad.

Todas las Hermanas de la Caridad de Santa Ana que han formado parte de la Comunidad en Ayerbe han dejado huella de su carisma con su buen hacer y entrega generosa, muy vinculadas  a la gente y compartiendo y conviviendo en plena colaboración y sencillez. Abrieron su corazón y la puerta de su casa a todas las personas, sin diferencia ni discriminación. Tenemos que nombrar con gratitud a las cuatro primeras religiosas: Mercedes Escartín, Ricarda López, Pilar Melero, ya difuntas  y a Josefina Aragüés y también a las actuales que cierran el periodo de 49 años, Rosa Parra, Ascensión Martínez y a Josefina Aragüés que ya es totalmente de Ayerbe.  El ayuntamiento recogiendo el sentir de los habitantes reconoció la labor de generosa dedicación de las religiosas de Santa Ana a los ayerbenses y entregó la condecoración de Dama de Ayerbe, Feria 2022 a la hermana Josefina Aragüés quien ha formado parte de la Comunidad sin interrupción.

La tarea de estas religiosas ha sido fecunda y constante, inicialmente crearon la Guardería Infantil hasta que esta etapa escolar fue absorbida por el Colegio Público y su tarea primordial ha sido la ayuda domiciliaria acompañando en la soledad y  enfermedad a los ancianos, catequesis de Primera Comunión y Confirmación, celebraciones de la Palabra en parroquias carentes de Misa,  y una tarea escrita con letras mayúsculas ha sido su dedicación a los mayores  en la Residencia de Ancianos.

Y es que la finca urbana y rústica que donó Ramona Cinto al obispado y que fue adaptada para vivienda de la primera Comunidad de Religiosas donde posteriormente se estableció la de Santa Ana, y con las modificaciones necesarias para crear espacios escolares, llegó el momento de construir una Residencia para la Tercera Edad. Tenían un precedente, y es que en la casa de la Comunidad, las Anas acogieron a tres ancianos del pueblo cual si fueran miembros de su familia porque en su soledad necesitaban especial atención. Esta experiencia de las religiosas creó gran impacto en la gente de Ayerbe  y motivó la necesidad de tener una residencia de la Tercera Edad.

En el Club de los Jubilados, en el que las Anas estaban involucradas iniciaron gestiones para conseguir el objetivo visitar,  consultar y conocer residencias de ancianos en poblaciones rurales y así surgió la Asociación pro Residencia Nuestra Señora de Casbas. Responsables de la misma mediante visitas y la gestión administrativa en la incipiente D.G.A. que realizó Luis Pérez Gella, uniendo entusiasmo y generosidad se contó con un edificio idóneo propiedad del Obispado, que regentaban las monjas como Centro de Educación Infantil, fruto de la donante Ramona Cinto y que el obispo don Javier Osés cedió mediante escritura notarial, no por 30 años como exigía la DGA para conceder la subvención del 75 %, para su adaptación residencial sino con un calendario sine die,  siempre y cuando hubiera ancianos acogidos en la residencia. Faltaba que la población de Ayerbe asumiera el 25 % para levantar la residencia. Todo se consiguió aunando colaboraciones de las diversas asociaciones y clubes de la buena gente del pueblo. Hito de gran estímulo fue que en una multitudinaria reunión en la que se trataba cómo conseguir ese 25 % un adolescente, miembro del Movimiento Junior de Acción Católica de Ayerbe y tesorero del mismo movimiento, dice: “Nosotros tenemos en la libreta un poco más de cuatro mil pesetas y ofrecemos 4.000 para la futura residencia”. Este gesto altruista encendió la generosidad y fue impulso efectivo para conseguir el fin.

La Residencia se construyó, comenzó y sigue atendiendo con calor de hogar a ancianos de Ayerbe y pueblos de su entorno. En esta tarea de servicio a los mayores residentes y en la gestión y dirección de la residencia se han ocupado las monjas de Santa Ana, vertiendo cariño, atención religiosa con charlas, acompañamiento en las Misas, actividades de ocio culturales y sociales.

Las Hermanas Ricarda, Encarna, Celia y Josefina, hasta su jubilación  han entregado a los ancianos su vida cargada de fe y caridad fraterna. Y esta tarea sigue con la misma trayectoria, ahora con la actual directora, trabajadora técnica, doña Sandra Malo Gascón. La Junta Parroquial de Ayerbe siempre ha estado vinculada con la Comunidad de Santa Ana y, por tanto, con la colaboración de servicio a los ancianos residentes.

El 6 de marzo de 2026, en la iglesia parroquial de San Pedro de Ayerbe despedimos en una Misa de acción de gracias, presidida por el obispo de Huesca y de Jaca Padre Pedro Aguado, el párroco José Ignacio Martínez y otros sacerdotes y multitud de ayerbenses y de los pueblos del entorno a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana que por falta de vocaciones y relevo generacional dejan su estancia entre nosotros después de 49 años en los que su fe y amor a Dios y a los demás ha sido su trabajo de cada día.

En estas líneas he querido sintetizar su meritoria labor, ya que, durante 29 años, como coadjutor  y párroco en Ayerbe he sido testigo, partícipe y beneficiario de su vocación.

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