Un acontecimiento singular ha dotado una tradición de un nuevo impulso. En la romería de la Virgen de la Violada, que cumple 65 años, han sido mujeres quienes han portado por primera vez todos los elementos del cortejo: la imagen, el estandarte y la cruz de guía.
Este año, además, la salida ha tenido un escenario distinto. La iglesia de San Jorge está cerrada por obras, así que la Virgen partía, por segundo año, de la antigua escuela, convertida estos meses en templo provisional, como sucede en tantos pueblos en los que ha de trasladarse transitoriamente el culto. Desde allí comenzaba un recorrido que ya forma parte de la memoria del pueblo.
Durante décadas, han llevado la peana cuatro cofrades varones. Las mujeres solo la habían portado en 2011, cuando se celebraron los 50 años de la ermita y la imagen pasó en turnos por los hombros de todos los cofrades. Desde entonces no habían vuelto a hacerlo. Por eso, la Cofradía de la Virgen de la Violada de San Jorge quiso dar este año un paso adelante. Cuatro vecinas cargaban la peana, otras dos llevaban el estandarte y una más abría la procesión con la cruz de guía.
Lo mejor llegaba en el cruce con Gurrea de Gállego. Es el punto donde, cada año, la Virgen cambia de manos, porque la ermita se encuentra en término de Gurrea. Estaba previsto que cuatro hombres gurretanos recogieran la imagen. Sin embargo, las mujeres de Gurrea se adelantaban de forma espontánea y decidían ser ellas quienes tomaran el relevo. Llevaron a la Virgen durante un tramo del camino y después la cedieron a los cuatro hombres, que la acompañaron hasta la ermita. Fue un gesto sencillo y sincero, que convierte esta jornada en algo que bien puede calificarse de histórico. Ojalá sea el comienzo de una costumbre que perdure.
DOS PUEBLOS, UNA MISMA VIRGEN
La romería se celebra el último domingo de septiembre desde 1961. Ese año, el Instituto Nacional de Colonización, que levantó el pueblo de San Jorge, inauguró la ermita. Desde entonces, la cofradía organiza una procesión que es, ante todo, un punto de encuentro. Acuden los vecinos y las autoridades de San Jorge, núcleo que pertenece al municipio de Almudévar, y también los de Gurrea de Gállego. Muchos de los fieles de Gurrea hacen el camino a pie desde su localidad para unirse al cortejo. Hasta el nombre de la Virgen habla de esta tierra. Procede de la antigua Via Lata, que con el paso de los siglos se convirtió en Vialada y, finalmente, en Violada.
La coral de Gurrea de Gállego y el grupo de danzantes han puesto música y color al camino. Las mairalesas de Gurrea y de Almudévar portaban la ofrenda de dulces de ambos ayuntamientos, junto a oferentes vestidos con trajes regionales. Todo ello se vive en plenas fiestas pequeñas de San Jorge, que el pueblo celebra estos días.
Al terminar el acto, la Cofradía de la Virgen de la Violada ha querido agradecer de corazón la participación de todas las personas implicadas y la presencia del numeroso público que, un año más, no ha faltado a su cita con la Virgen.