El Hogar de Personas Mayores del IASS de Huesca, que abrió sus puertas en 1986, ha celebrado su 40 aniversario con un acto conmemorativo que ha congregado a usuarios, profesionales y representantes institucionales en una jornada centrada en la trayectoria y el papel que este espacio desempeña en la vida cotidiana de la ciudad. En la actualidad, el centro cuenta con más de 6.000 socios y registra una afluencia diaria de alrededor de 300 usuarios, lo que evidencia su implantación y uso continuado.
El programa ha incluido la proyección de un vídeo conmemorativo, una mesa redonda con testimonios vinculados al centro y una actuación final del grupo de baile en línea, en un formato que ha permitido recorrer distintas etapas del hogar desde la experiencia directa de quienes han formado parte de él. En la mesa han intervenido Concha Oliván, Josefina Claver y Antonio Hernández, con aportaciones centradas en la evolución del centro y su significado para los usuarios.
La directora, Maite Ayuda, ha explicado que, sin perder su función inicial como lugar de encuentro, el hogar ha ido ampliando progresivamente su actividad hasta consolidar un modelo orientado al envejecimiento activo. En la actualidad, el centro desarrolla más de 50 actividades, entre las que se incluyen propuestas físicas como yoga, espalda sana o baile, talleres cognitivos de memoria, formación en nuevas tecnologías —manejo de móviles y tablets—, así como actividades creativas como patchwork, pintura, coro o lectura literaria. A ello se suman servicios como peluquería, podología y cafetería-restaurante, que completan la oferta diaria.

Ha destacado, además, el cambio en el perfil de los usuarios, cada vez más implicados, hasta el punto de que muchos participan como voluntarios e impulsan e imparten actividades dentro del propio centro. Asimismo, ha advertido de que el centro “se queda pequeño” para atender la demanda actual, en referencia al elevado número de socios y al uso intensivo de sus instalaciones .
En representación de los socios, la presidenta de la Comisión de Participación, María José Nasarre, ha destacado que se trata del único hogar de mayores en Huesca, y ha subrayado el incremento constante de participación. Ha señalado que muchos usuarios no solo asisten, sino que también organizan e imparten actividades, y ha incidido en que esta continuidad —con socios que no se dan de baja— refleja el arraigo del centro como espacio de encuentro cotidiano.
Las autoridades presentes han coincidido en subrayar la relevancia del hogar como recurso fundamental de convivencia y participación, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la necesidad de hacer frente a la soledad no deseada.

La consejera de Bienestar Social y Familia en funciones, Carmen Susín, ha destacado que estos centros han pasado de ser espacios donde “se iba a pasar el rato” a lugares con una intensa actividad orientada a la participación y la autonomía. En este sentido, ha señalado que “cada hogar tiene su propia vida”, en función de la implicación de los propios usuarios, y ha puesto en valor su papel en la prevención de la dependencia y en la lucha contra la soledad no deseada .
Por su parte, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, ha señalado que el crecimiento de la ciudad y el aumento de la población mayor obligan a plantear una estrategia común de futuro entre administraciones, con el objetivo de anticiparse a las necesidades de una población cada vez más envejecida.

En el acto han estado presentes también el director general de Mayores, Máximo Ariza, la concejala de Asuntos Sociales, Marta Escartín, la diputada responsable del área, Lola Ibort, el director provincial del IASS, Carlos Oliván, el delegado territorial del Gobierno de Aragón, Javier Betorz, y el concejal José Miguel Veintemilla, junto a otros representantes institucionales.
El Hogar de Personas Mayores del IASS de Huesca alcanza así sus cuatro décadas consolidado como un espacio plenamente integrado en la vida de la ciudad, cuya actividad se sostiene en la participación de sus usuarios y en su capacidad de adaptación a nuevas formas de envejecimiento.