La conmemoración del Día de la Paz ha reunido en Huesca a la comunidad educativa, representantes institucionales y colectivos sociales en un acto que ha situado la reflexión cívica y la palabra joven en el centro del espacio público. La convocatoria, impulsada por el Club Rotary, ha servido para reivindicar el valor del diálogo, la justicia social y la educación como herramientas esenciales para la convivencia en un contexto marcado por la incertidumbre y la polarización.
Han asistido la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, la vicepresidenta de la Diputación Provincial, Celsa Rufas, la secretaria general de la Subdelegación del Gobierno en Huesca, Amparo Roig, el delegado territorial del Gobierno de Aragón, Javier Betorz, además de integrantes de la corporación municipal, representantes de las fuerzas de seguridad y miembros del ámbito social y educativo de la ciudad. Por parte de la entidad organizadora, han participado su presidente, Ángel Bernad, y el secretario, Juan Lino Lasierra, y la lectura del acta ha corrido a cargo de Javier Biota.

En su intervención, Bernad ha subrayado que el encuentro pretendía ser algo más que una cita conmemorativa. Ha recordado que la noción que se abordaba “es una palabra breve pero inmensa, sencilla de pronunciar y profundamente compleja de construir”, y ha remarcado que no puede reducirse a la mera ausencia de conflicto. En este sentido, ha señalado que “hablar de paz no es un gesto simbólico, es un compromiso” que exige justicia, oportunidades reales y acceso efectivo a derechos básicos como la educación o la salud.
Bernad ha insistido en que la labor de Rotary se fundamenta en acciones continuadas y concretas, alejadas de discursos abstractos. “No se impone, se trabaja”, ha afirmado, aludiendo a la importancia de proyectos educativos, sociales y comunitarios que actúan como semillas de convivencia.
Asimismo, ha defendido también el valor de lo local como punto de partida para una vocación global, recordando que los gestos cotidianos, el respeto mutuo y la cooperación son el verdadero origen de cualquier cultura cívica sólida. A su juicio, el propio funcionamiento del asociacionismo, donde personas diversas colaboran por un objetivo común, constituye ya “un acto en sí mismo”.

Uno de los momentos más esperados ha sido la lectura del texto ganador del concurso de redacción, firmado por David Labarta, que ha ofrecido una mirada directa y comprometida sobre los problemas sociales que atraviesan a la juventud. En su intervención, el joven ha puesto palabras a realidades como el acoso, la exclusión y la soledad, y ha apelado a la responsabilidad colectiva para no normalizar el sufrimiento cotidiano. En uno de los pasajes más destacados, ha afirmado que “no puede haber convivencia si miramos hacia otro lado cuando alguien lo pasa mal”, y ha defendido la necesidad de construir entornos seguros desde la empatía y la escucha.

El autor del relato ha subrayado que los conflictos no siempre son visibles ni ruidosos, y que muchas formas de violencia se manifiestan en el silencio, la indiferencia o la falta de apoyo. “La paz empieza cuando dejamos de reírnos del problema ajeno y empezamos a preguntarnos qué podemos hacer”, recoge en su texto, en un alegato que ha sido recibido con atención y reconocimiento por parte del público. El jurado concedió el segundo premio ex aequo a Irene Pina y Jara Ortega, cuyas propuestas destacan por su sensibilidad y capacidad de análisis social.
La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, ha felicitado a los premiados y ha reivindicado el papel del alumnado como referente para la ciudad. Según ha señalado, los jóvenes “llevan la convivencia con sus actos, con su alegría y con su forma de estar”, y los ha definido como el verdadero futuro del municipio.

Ha reconocido el valor del texto ganador por su capacidad para abordar problemas reales y ha agradecido el trabajo de familias y docentes, recordando que la preocupación institucional no se limita al ámbito académico, sino que incluye el bienestar emocional.
Orduna ha reafirmado el compromiso municipal con políticas que favorezcan entornos educativos seguros y con una ciudad pensada para que quienes decidan quedarse encuentren oportunidades, libertad y protección.
El encuentro concluyó con un mensaje compartido que apeló a la continuidad del compromiso expresado, recordando que el Día de la Paz no debe agotarse en una fecha concreta, sino servir como recordatorio permanente de una tarea diaria que interpela a toda la sociedad.
El apartado musical ha acompañado la convocatoria, con la intervención de Osca Melódica, dirigida por Andrés Sánchez, y un grupo de alumnos y alumnas, con guitarras, trompeta y batería, del colegio Salesianos.