Los oscenses se han gastado casi 30 millones de euros en la Lotería de Navidad 2025. En concreto, la provincia de Huesca ha consignado 29.699.600 euros, una cifra muy elevada si se tiene en cuenta su población y que vuelve a situarla entre las provincias españolas con mayor gasto por habitante en este sorteo. Este fuerte compromiso con la Lotería de Navidad confirma el profundo arraigo social que el sorteo tiene en Huesca y en todo el territorio aragonés, donde cada diciembre la ilusión se compra, casi siempre, en décimos compartidos.
Ese gasto se enmarca en un acontecimiento que trasciende lo puramente económico. El Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad 2025, que se celebra este lunes 22 de diciembre, es uno de los rituales colectivos más consolidados del calendario español. No se trata solo de un juego de azar, sino de una tradición que combina historia, cifras extraordinarias y una expectación compartida que se repite generación tras generación.
El sorteo se desarrolla mediante el sistema tradicional, el mismo que se utiliza desde el siglo XIX. Dos grandes bombos giran de forma simultánea: uno con 100.000 bolas de números y otro con 1.807 bolas de premios, todas fabricadas en madera de boj, con el mismo peso y tamaño. Los números son cantados por los niños y niñas de la Residencia de San Ildefonso en un proceso que se prolonga durante cerca de cuatro horas y que es revisado en varias fases hasta la publicación de la Lista Oficial de Premios, único documento con validez legal.
Las cifras del sorteo explican por qué sigue siendo el más popular de España. En 2025 se emiten 198 series de 100.000 números, lo que supone una emisión total de 3.960 millones de euros. De esa cantidad, el 70 % se destina a premios, es decir, 2.772 millones de euros repartidos. El primer premio, el conocido Gordo de Navidad, asciende a 4 millones de euros por serie, equivalentes a 400.000 euros por décimo. A este se suman un segundo y un tercer premio, además de cuartos, quintos, aproximaciones, centenas y reintegros.
La gran singularidad de la Lotería de Navidad no está solo en el Gordo, sino en su capacidad de repartir. En total se conceden más de 30 millones de premios, lo que hace que una parte importante de los participantes recupere al menos parte de lo jugado. El retorno medio se sitúa en torno a 70 céntimos por cada euro apostado, una proporción muy elevada en comparación con otros juegos de azar.
En provincias como Huesca, esta lógica de reparto se multiplica por la costumbre de compartir décimos. Familias, cuadrillas, bares, asociaciones y centros de trabajo compran números colectivos, de modo que cuando llega un premio importante, el dinero se fragmenta y alcanza a decenas o incluso cientos de personas. Esta práctica explica que, incluso en localidades pequeñas, el impacto social del sorteo sea notable.
La historia del sorteo refuerza su carácter excepcional. Su primer antecedente se remonta a 1812, aunque la denominación oficial de “Sorteo de Navidad” no apareció hasta 1892. Desde entonces ha sobrevivido a guerras, crisis económicas y profundos cambios sociales, manteniendo intactos muchos de sus elementos simbólicos. A lo largo de los años ha dejado curiosidades estadísticas que alimentan cada diciembre la conversación popular: números que se han repetido, terminaciones que nunca han salido o provincias que destacan por su fidelidad al sorteo.