La Procesión del Santo Entierro de Barbastro 2026 pasará a la historia como una de las más multitudinarias de la reciente trayectoria de su Semana Santa, transcurrida en medio de la solemnidad que caracteriza esta Fiesta de Interés Turístico Nacional y una fluidez que permitía que poco después de las diez de la noche los pasos quedaran a buen recaudo en la noche triste que dejaba al Cristo en su sepulcro después de padecer el calvario. Atrás quedaba una semana de procesiones intensa y preciosa, las últimas las del Prendimiento y la Flagelación casi veinticuatro horas antes, y la matinal de Las 7 palabras.
Miles de personas se agolpaban a lo largo de todo el trayecto para iniciar un desfile que arrancaba de la Santa Iglesia Catedral. Desde allí, partían todos los episodios de la Pasión y Muerte de Jesucristo, empezando por la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén con la Cofradía de San José que para nada presagiaba el desenlace trágico que, empero, preveían las Escrituras como el propio Mesías explicaba a los apóstoles y los discípulos. De hecho, el segundo paso, el del Prendimiento de Jesús, de la Cofradía de Nuestra Señora de la Merced, se manifestaba en medio de la admiración por la fortaleza del apresado de un público que se impregnaba del espíritu con caras compungidas.
Invita el conjunto procesional de Barbastro al recogimiento, la reflexión y la empatía con el Cristo castigado por el poder civil. Nuestro Padre Jesús Cautivo por tado por la misma hermandad de la Merced impresiona con los brazos maniatados. En la distancia prudencial, inmediatamente, Jesús Atado a la Columna con la cofradía del mismo nombre, expresión de humillación y escarnio a los ojos del pueblo. La misma agrupación portaba la Virgen de la Esperanza, que en su gesto todavía confía en que el final no sea el que las circunstancias señalan.
Desfilaba detrás la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, todo carácter para acompañar al Cristo en su camino de sufrimiento. Tras él, la Verónica que tiende un paño al sufriente para enjuagar su terrible circunstancia. Tanto impone la narrativa que escenifica esta hermandad con los conjuntos escultóricos que el paso de la Virgen de la Amargura encoge el corazón de un público silencioso, apenas algún bisbiseo para comentar el rictus de la Madre.
El dramatismo adquiere una connotación terrible con el Jesús de la Caída de la Hermandad del Santo Cristo de la Agonía y Nuestra Madre Dolorosa, que detrás llev a la Virgen de los Dolores, un dúo consciente de lo contemplado por el Padre pero no por ello con menor dolor ni tristeza.
La Cofradía del Descendimiento manifiesta, con su pesaroso discurrir, el terrible capítulo en que el Cristo es bajado de la Cruz y entregado a los brazos de la Piedad.
Después de Las 7 Palabras, la amenaza se ha consumado y lo anunciado por la voluntad del Padre se ha cumplido. La Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad son los testigos y los mensajeros de este tránsito fundamental para la historia de la humanidad, redimida por la muerte de Jesucristo. Es noche ya entrada y la apacible temperatura no alivia el dolor ni la injusticia, ni detiene el devenir de los tiempos.
En este recorrido, las cofradías han discurrido con la Verdad por San José de Calasanz, Plaza de Aragón, Paseo del Coso, General Ricardos, Plaza de la Diputación y Argensola hasta desembocar en la confluencia de todos en la Plaza del Mercado. Ahí, todos son conscientes de que Jesús ha entregado su vida por todos. Oración general con el obispo, Ángel Pérez Pueyo, poniendo el colofón de gratitud y la expectativa de una vida plena y eterna. Tal determinación, magnanimidad sin parangón, certifica que la Semana Santa de Barbastro sigue dando pasos en el camino hacia el triunfo de la vida sobre la muerte. Con solelmnidad. Con brillantez. Con pulcritud. Porque todo lo merecen el Cristo y la Virgen.